Podemos. Esteban Valenti

15.07.2026

Hace 22 años, comenzamos el mayor cambio político en la historia nacional bajo la consigna de ¡Cambiemos! No todas las generaciones lo recuerdan, pasó exactamente una generación, pero muchos uruguayos tenemos muy presente que bajo ese lema y con ese sueño conquistamos el gobierno nacional con el Frente Amplio y el doctor Tabaré Vázquez. Como olvidarlo.

En estos 22 años, han sucedido muchas cosas, políticas, económicas, en la calidad de vida de los uruguayos. A nivel político durante 16 años y 4 meses gobernó la izquierda en el Uruguay. Tres periodos sucesivos, luego perdimos las elecciones en el 2019 y volvimos a ganarlas nuevamente en el 2024.

El peor error sería asumir esta situación con soberbia, con miopía política y creer que mecánicamente volveremos a estos niveles, a estos resultados, pero también sería un grave error no recordar los éxitos y los avances.

El pueblo uruguayo no nos hubiera dado 15 años y 4 meses de gobierno nacional y 46 de gobierno departamental de Montevideo y periodos diversos en varios departamentos, sino hubiera percibido y valorado esos resultados.

Si algo nos hizo llegar al gobierno nacional fue el sentido de realidad, la capacidad de analizar nuestros aciertos y nuestros errores, e intentar darle a nuestro pueblo y a nuestros militantes una perspectiva. No una para cada uno, sino una para el país. Por eso ganamos y cuando nos equivocamos, perdimos.

Ahora estamos en una situación totalmente diferente, no solo por el estado de la opinión pública, con fuertes corrientes contra nuestros gobiernos, nacional y departamental de Montevideo, sino por la pérdida de impulso, de confianza y las grandes dudas que se sienten a cada paso, comenzado por los propios frenteamplistas. El que considere que es un viento pasajero, está profundamente equivocado.

Las causas hay que buscarlas en factores profundos, importantes, no se produce esta situación, por pequeños errores, lentitudes, desaciertos varios. No alcanzan para explicar esta nueva situación que se ha ido consolidando.

De nuestro lado tenemos este panorama ¿Y del otro lado?  En política siempre hay que formularse preguntas combinadas, completas.

Del otro lado, un presidente de la República, Luis Lacalle Pou que gobernó en el periodo más corrupto de la historia nacional, está simplemente esperando que le llegue el mes de noviembre del 2029 para ganar nuevamente las elecciones y en el botín llevarse con su partido la Intendencia de Montevideo. Es tan evidente esta actitud que ciega los ojos.

El quinquenio negro, por los escándalos, en el puerto de Montevideo, en el puerto pesquero, en la entrega de un pasaporte a Sebastián Marset, por la estafa a las Fuerzas Armadas con la compra de dos patrullas oceánicas de una manera innoble y fraudulenta, porque además, estos y otros delitos cometidos en la administración pública, fueron el envión para que varios grupos de delincuentes de alto vuelo, iniciaran su propio defalco, con Conexión Ganadera y muchas otras estafas privadas que han robado centenares de millones de dólares.

Sería necio no reconocer que a pesar de todo, este collar de amoralidades Lacalle, García y otros cuantos más, se han blindado desde el punto de la opinión pública y también institucionalmente, comprometiendo a un grupo de fiscales con el enlentecimiento visible de varias causas penales.

De todo este panorama, de una derrota en la batalla cultural, como nunca había sufrido la izquierda, surge una enorme pregunta: ¿debemos entregarnos, resignarnos y esperar?

Nunca fue la actitud de la izquierda uruguaya, ni en las peores situaciones de represión, de persecución y de muerte -aunque esta situación es muy diferente-, el temple para afrontarla debe ser el mismo. ¡Podemos!

No será a fuerza de voluntad, ni reiterando y aferrándonos a los errores que nos trajeron hasta aquí, ni a nivel del gobierno ni a nivel del Frente Amplio. ¿Alguien puede disociar las acciones y las omisiones del gobierno con la responsabilidad política del Frente Amplio? Para salir ese debería ser un primer cambio notorio, evidente. El Frente Amplio que ha demostrado reiteradamente su respeto institucional por el gobierno de todos los uruguayos, tiene inexorablemente la responsabilidad de asumir a nivel de sus autoridades políticas, de sus senadores, de sus diputados a nivel nacional, el impulso para el cambio.

Todos replegados y llorando por los rincones no resolveremos nada, se necesita inteligencia, claridad estratégica, planes de acción concretos y bien elaborados y apoyados en un sistema de comunicación propio que aporte a la transformación de la situación y del país.

Eso no quiere decir ni remotamente, que el FA sea simplemente un propagandista del gobierno. Eso hay que ganárselo, de lo contrario saltaremos todos juntos al precipicio. ¿No debe surgir para este impulso renovado, una pregunta que debemos formularnos todos?

¿Tenemos experiencia? No saquemos pecho, nunca antes afrontamos nada parecido, y si algunos creen que esto es tremendismo es porque tienen una venda muy oscura sobre los ojos. Pero el pueblo uruguayo no la tiene, ni siquiera el pueblo frenteamplista, que está superando en sabiduría y sensibilidad a sus dirigentes.

Es muy difícil, pero en 3 años y medio ¡PODEMOS!

Esteban Valenti
2026-07-15T07:07:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)