Ponencia del Dr. Ismael Blanco en el Seminario "Agresion imperialista en Venezuela. Retos y desafíos del Derecho Int."

05.02.2026

MONTEVIDEO (Uypress) - El pasado 29 de enero de 2026, se realizó en el Paraninfo de la universidad el Seminario "Agresion imperialista en Venezuela. Retos y desafíos del derecho internacional". Compartimos la intervención del Dr. Ismael Blanco.

 

Queridos compañeros, compañeras, amigos, voy a intentar no ser reiterativo en virtud de los análisis. Voy a decir algo: no me considero con el ampuloso nombre de jurista, simplemente soy un abogado egresado de esta casa de estudios, hijo de trabajadores, gracias a esta universidad, como tantos de los aquí presentes, que han podido recorrer estos edificios donde sus hijos o nietos se convierten en profesionales.

Quiero decir eso y también quiero decir que quienes están acá hacen una convocatoria permanente a la unidad y a eso me quiero sumar. Mercedes (Romero) decía, entre otras cosas, que integro la Comisión de Asuntos Internacionales del Frente Amplio; está presente el compañero Pereira, presidente del Frente Amplio, pero también están presentes otros compañeros que no integran el Frente Amplio y que han trabajado denodadamente para esta actividad y que entendemos que es el camino y el comienzo para seguir transitando en los temas que nos unen tanto en lo político como en los aspectos sociales.

Yo quería también mencionar que cuando venía para acá recordaba la trayectoria y la lucha del pueblo uruguayo. No va a ser distinta a esa tradición que tiene el movimiento popular, la Central de Trabajadores, con Marcelo (Abdala) como presidente, que supimos también estar presentes recorriendo secundaria hace más de 40 años, cuando recién y todavía teníamos que trancar con un pie en la puerta el portazo que los sectores fascistas querían dar en este país.

Transcurrió el tiempo y con mucha lucha logramos abrir los caminos y se abrieron las puertas para que se haga justicia. Quizá no a la velocidad que nosotros pretendemos, pero hace muy pocos días hubo una sentencia que es tan importante como otras, pero es un símbolo: se condenó a los torturadores, asesinos y fascistas que mataron al al último mártir del Uruguay antes de que se terminara la dictadura, que fue Vladimir Rolik, asesinado por ser de izquierda, por ser comunista y por ser de origen ruso.

También digo que cuando estoy aquí y en esta casa que me formó, tengo que recordar a un gran jurista, a un gran especialista en temas internacionales, constitucionalista, Ministro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Dr.Alberto Pérez Pérez.

Y como estamos hablando de normas, pero principalmente de la lucha por la justicia y la emancipación, también quiero recordar al querido compañero y amigo de muchos de los que están aquí presentes, Dr. Felipe Michelini.

Nosotros hemos venido analizando en este seminario algunos aspectos que tienen que ver con lo estrictamente jurídico. Ya se han mencionado los mecanismos, los instrumentos, nuestra presencia en el accionar concreto a partir del impulso que hay que reconocer de la Dra. Claudia Roca, convocando además a juristas de primera talla como el Dr. Baltazar Garzón, víctima también de un sistema que lo dejó fuera como juez al momento de tener que avanzar en materia de derechos humanos, al Profesor Raúl Eugenio Zaffaroni, entre otros tantos prestigiosos juristas que están acompañando la causa por Venezuela en este caso. Pero como se ha dicho, no hay ningún país, ningún Estado, ningún pueblo de América Latina que esté libre de correr la misma suerte.

Yo quiero, porque no todo es crítica, resaltar que cuando la CELAC, a principios de este año, ante la barbaridad y el destrozo del derecho internacional cuando se hace la agresión a Venezuela y el secuestro al Presidente de Venezuela  Nicolás Maduro y a la esposa Cilia Flores, no hubo acuerdo a los efectos de sacar una declaración cuando hoy se conmemoran los 12 años de la Declaración de La Habana donde se declaraba América Latina libre y zona de paz.

Pero quiero dignificar que fue Uruguay, junto con México, Brasil, Colombia, Chile y España, quienes impulsaron una declaración en esos primeros días de enero, lo que tuvo como réplica inmediata represalias diplomáticas por parte de Estados Unidos.

Uno podrá decir que son casualidades, pero nosotros sabemos que no lo son. Se perjudica directamente a sectores de la población. Además, fuentes de la embajada de Estados Unidos manifestaron preocupación por el relacionamiento de Uruguay con China, una relación que no comienza con los gobiernos del Frente Amplio, sino desde la posdemocracia iniciada en el primer gobierno de Sanguinetti.

Es decir, hay malas noticias: estamos en el radar de Estados Unidos y de quienes acompañan las fechorías que se cometen en Venezuela y también en Cuba.

Compañeros, muchos de los que estamos presentes estuvimos muy cercanos a los hechos del 3 de enero. Estuvimos en el Congreso del PSUV y en encuentros de juristas. A fin de año hubo bloqueo marítimo y aéreo en Venezuela con riesgos no solo para ingresar sino también para salir.

Sin embargo, la actividad se realizó, aunque no en las condiciones que se pretendían.

En estos tiempos los ciudadanos sienten impotencia y se preguntan para qué sirve el derecho cuando hay corporaciones que concentran la riqueza del planeta y, cuando es necesario, invaden, matan, destruyen y secuestran.

La respuesta está en la historia de ustedes. Se luchó por Vietnam, se hizo solidaridad, y aun en democracia se reprimían manifestaciones. No pudimos celebrar la victoria vietnamita porque el fascismo ya estaba instalado en Uruguay.

Todo se ha vuelto perverso, incluso los premios Nobel de la Paz, cargados de contenido político. Pero el pueblo de Vietnam dio una lección cuando Le Duc Tho rechazó el premio porque su pueblo aún sufría la guerra.

Esa es la actitud que esperamos de los líderes internacionales.

El derecho internacional es una expresión de la política de los Estados. Los poderosos avasallan cuando no hay unidad.

Vivimos una crisis comparable al ascenso del fascismo del siglo pasado. Falta unidad y liderazgo entendido como conducción colectiva.

Recordamos a Fidel y su insistencia en la unidad. Hacer política en todos los ámbitos.

Hoy se construye un derecho penal del enemigo a nivel internacional. El enemigo es quien no sigue los dictados del consenso de Washington.

Uruguay debe profundizar su integración con el mundo BRICS, asumiendo riesgos con coraje, rebeldía y valentía.

La solidaridad con Venezuela y Cuba es central, pero también debemos mirar a la opinión pública de Estados Unidos y la guerra de la información.

Los pueblos resisten. El 3 de enero el pueblo uruguayo respondió llenando la Plaza Libertad.

Uruguay asumirá la presidencia pro tempore de la CELAC. Debe haber una declaración de condena de esta agresión.

Esto no es un tema partidario. La historia demuestra que con unidad se pueden dar pasos importantes, como el reconocimiento del genocidio armenio o la oposición a la invasión de Irak.

Quiero terminar agradeciendo la presencia. Este acto vale lo que no tiene precio: la solidaridad con el pueblo venezolano y con el pueblo cubano.

Pensando en Fidel, en Venezuela y en Cuba, recordamos las palabras de Maceo: "quien intente apoderarse de Cuba, de Venezuela o de América Latina recogerá el polvo de su suelo abnegado de sangre."

Muchas gracias.

Ismael Blanco
2026-02-05T07:48:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias