Por qué la derecha avanza entre los jóvenes. Magela Misurraco

16.05.2026

El avance de la derecha entre los jóvenes tiene su origen en errores de la izquierda y otros factores. Expresa un cambio de clima histórico marcado por la incertidumbre, la urgencia por respuestas inmediatas y una vida atravesada por lo digital.

 

Generaciones que crecieron entre crisis, precarización e inflación encuentran más atractivo un discurso que promete orden y resultados rápidos que uno basado en consensos graduales y utopías. Ante la inestabilidad, la derecha ofrece una narrativa clara donde el progreso depende del mérito y del esfuerzo individual. Frente a enfoques que subrayan estructuras y desigualdades, propone autonomía y responsabilidad personal. Para quienes buscan afirmarse y ganar reconocimiento, ese mensaje resulta empoderador, aun cuando simplifique la complejidad social.

Una de las banderas es la llamada "batalla cultural" que ocupa un lugar central. Se trata de una estrategia en la que se instala la idea de una hegemonía progresista que habría moldeado la educación, los medios, el lenguaje y la cultura. A partir de ahí, se organiza un antagonismo entre la libertad y el "zurdaje", por ejemplo.

Entre otros factores, la derecha entendió mejor la lógica digital. Donde la atención dura segundos, prosperan mensajes breves, confrontativos y emocionalmente intensos que funcionan en redes. En el caso del mileísmo, miles de jóvenes replicaron consignas, amplificaron contenidos y multiplicaron su alcance de forma espontánea en las redes. Esa militancia anónima generó visibilidad, sensación de mayoría y conversación pública.

También pesa el desgaste de agendas progresistas percibidas como moralizantes o desconectadas de lo urgente. Muchos jóvenes de la derecha no rechazan derechos, pero cuestionan prioridades cuando su problema es trabajar o sostener ingresos. La derecha logra articular esa urgencia en un relato que conecta economía, cultura y pertenencia.

Hay, además, una dimensión estética y generacional. Liderazgos disruptivos, irreverentes y antisistema seducen en un contexto donde la política tradicional aparece como hipócrita y burocrática. La rebeldía, antes patrimonio de la izquierda, hoy también es capitalizada por la derecha.

Magela Misurraco es Licenciada en Comunicación. Opción Publicidad y Relaciones Institucionales. Udelar.


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2026-05-16T00:58:00

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