Prohibido escupir... ¡para arriba! Fernando Gil Díaz
21.09.2026
El sistema político uruguayo está sometido al escrutinio inexorable del archivo, y es ese mismo archivo el que lo condena recurrentemente.
En las últimas horas cayó un narcotraficante que resultó ser asesor de un edil nacionalista y las redes estallaron sacando a relucir su filiación política. Claro que el caso adquirió mayor relevancia porque se lo vincula a la lista 250 del Partido Nacional y - en forma indirecta - al actual director por la oposición de la Administración Nacional de Puertos - ANP - Jorge Gandini. Alguien que siendo legislador realizó elocuentes intervenciones dando cátedra de la posibilidad de inserción del narco en los círculos políticos. Alguien que también supo deslizar suculentas afirmaciones cuando la fuga de Rocco Morabito pero que aceptó las justificaciones dadas por el gobierno multicolor que integró sobre la expedición de un pasaporte a Marset de forma exprés y mientras estaba preso en Dubai. En suma, si salivar está prohibido, mucho más hacerlo de forma tal que el escupitajo nos pueda caer encima...
La paja en el ojo ajeno
Que el narco se infiltre en ciertos ámbitos políticos dejó de ser algo imposible para convertirse en una triste realidad. Por tanto, afirmar que nuestro sistema político está blindado al respecto es de una temeridad absoluta que, casos como el de los 260 kgs de pasta base incautados a un asesor de un edil del Partido Nacional, dejan en evidencia.
La afirmación de Luis A. Heber diciendo que "no hay narcos en la política uruguaya", realizada en agosto de 2022 en el marco de las repercusiones por el pasaporte otorgado al narcotraficante Sebastián Marset, determinó que hubiera que recordarle las advertencias que el fallecido Julio Guarteche hizo en múltiples oportunidades. Una de ellas recordada por el propio Gandini en el Parlamento, referida a un grupo inversor argentino que había contactado al entonces intendente de Río Negro - Omar Lafluff - y que estaban identificados por la Policía como narcotraficantes dedicados al lavado de dinero. La inversión consistía en la instalación de una terminal comercial en una de las cabeceras del puente Gral. San Martín que conecta la ciudad de Gualeguaychú con Fray Bentos.
La investigación policial del caso permitió, escuchas telefónicas mediantes, vincular al grupo narco con el intendente blanco a quien habían contactado para acercar aquella "millonaria inversión". Ese caso formó parte del cúmulo de advertencias públicas que Julio Guarteche realizó al Parlamento uruguayo en octubre de 2008, donde bajo la apariencia de prósperos empresarios, los narcotraficantes buscarían acercarse al sistema político nacional para infiltrarse.
Mucha agua corrió bajo los puentes desde entonces y varios casos resultaron ser la inequívoca comprobación del acierto de aquellas advertencias. Sin embargo, muchos actores políticos recurrieron a la mezquina acción de aprovechar cada situación para "escupir" sus cerradas críticas responsabilizando a los gobiernos de turno. No hace falta decir como siguió esta película porque los hechos acaecidos en los últimos tiempos dan cuenta de una sucesión de eventos que dejan muy mal parados a muchos de los que intentan dar clases de seguridad y buena gestión.
Todo llega
Alguna vez creímos que la corrupción era un patrimonio argentino y al poco tiempo vivimos casos propios que nos llenaron de vergüenza. Lo mismo pasa en materia de seguridad, antes veíamos los casos de sicariato en las series policiales o en las noticias internacionales hasta que un 2 de enero de 2012 mataron a "Bocha" Risotto en el barrio Palermo. Todo llega en algún momento a nuestro país, y aunque demore, lo hace cada vez más rápido.
Por eso no resulta descabellado pensar que este caso del asesor del edil nacionalista no sea el único; ya sabemos que no es el primero ni que - lamentablemente - será el último. Mucho menos si no hacemos algo al respecto.
Este caso en particular resulta escandaloso por el volumen de la droga incautada (casi 300 kg de pasta base) y la exorbitante cantidad de dinero en efectivo con máquina de contar billetes incluida. Pero no deja de ser un caso más en un extenso collar del cual no podemos olvidar el pasaporte otorgado a Marset, de forma absolutamente injustificada por más que nos hayan inundado de argumentaciones en su momento. ¿Cómo puede explicarse que a una persona presa por portar un pasaporte extranjero falso le expidamos uno nacional simulando un domicilio que no era (estaba en una cárcel y no en un hotel); permitiendo que ese documento le valiera de salvoconducto para salir en libertad y mantenerse prófugo de la justicia internacional por varios años? Ese nivel de "desprolijidad" con el que se manejaron ciertos círculos del poder dejó espacio a la especulación y la desconfianza. Debería llamar a la precaución a quienes salen raudos a volcar su peor saña en las redes sin reparar que tienen mucho para barrer en sus contaminadas filas partidarias.
Cuando todavía está vigente aquel incidente del pasaporte a Marset que dejó a toda la administración de Lacalle Pou bajo un manto de duda, surge este caso que reaviva el dicho de "no escupir para arriba".
El silencio que mantuvieron los principales referentes políticos de la oposición una vez conocida la detención del narco asesor del edil nacionalista por Montevideo, Gonzalo Gómez, resultó de una elocuencia imposible de soslayar pero que permite llegar a una ineludible reflexión sobre el problema. Y esa reflexión no puede ser otra que aprovechar el golpe para buscar caminos de entendimiento que permitan un gran acuerdo nacional que ponga el foco en lo realmente importante y no perder de vista que mientras intentamos ser picantes en las redes sociales o frente a una cámara de televisión, hay un enemigo que sigue erosionando nuestro sistema político infiltrándose de forma silenciosa pero persistente.
Lejos de estar vacunados contra este problema ya lo tenemos encima y es urgente encararlo con la responsabilidad que el mismo merece. No podemos permitir que se banalice la política de esa forma porque la consecuencia empieza a notarse en las encuestas de opinión con un descreimiento creciente de la ciudadanía en sus gobernantes.
Es hora de dejar de escupir al aire y encarar con responsabilidad republicana la enorme tarea de atender los problemas urgentes que nos plantea este mundo globalizado en el que todo nos llega algún día. Un poco más tarde, pero llega.
Aprovechar ese tiempo de demora es un intangible que tenemos que saber administrar para estar preparados para lo que ya es realidad en otras partes del planeta.
Si la alternativa es seguir "salivando" como hasta ahora, corremos con la desgracia de que uno de esos salivazos nos caiga encima.
Para entonces, ya será demasiado tarde...
el hombre acomodaba la gola,
el perro advertía una escupida...
Imagen: Merengala.blogspot
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Julio Fernando Gil Díaz
"El Perro Gil"
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