REpensar una Montevideo del Futuro. Diego Romaniello
30.04.2026
Montevideo enfrenta un desafío que no admite postergaciones. En apenas cinco años, el parque automotor pasó de 625.000 a más de 727.000 vehículos empadronados. Son más de 100.000 unidades nuevas circulando por calles que siguen organizadas bajo una lógica de hace décadas. La ciudad cambió, pero su sistema de movilidad no lo hizo al mismo ritmo.
Este fenómeno no es casual: responde a un modelo de movilidad que durante años perdió centralidad en el transporte colectivo, generando más congestión, más desigualdad en los tiempos de traslado y mayores costos sociales y ambientales. El impacto del individualismo afectó hasta a la movilidad en nuestras calles.
En este contexto, el proyecto de transformación del sistema de transporte metropolitano (STM) presentado por la Intendencia de Montevideo, marca un punto de inflexión. No estamos ante una obra más.
Como bien se ha señalado por el Intedente, se trata de una iniciativa que puede ser la más ambiciosa desde la construcción de la Rambla Sur. Y no es solamente infraestructura: es una redefinición integral de cómo nos movemos, trabajamos y habitamos la ciudad.
El eje central de esta propuesta es claro: el transporte colectivo debe volver a ser el vertebrador de la movilidad. Para ello, se proyectan 50 kilómetros de troncales de circulación preferencial, con dos grandes corredores que conectarán el área metropolitana,desde Zonamérica y El Pinar, con el corazón de la ciudad. A esto se suma una fuerte apuesta tecnológica, con buses articulados 100% eléctricos, paradas inteligentes y sistemas de semaforización adaptativa que prioricen el flujo del transporte público.
Pero este proyecto no puede analizarse en forma aislada. Tal como quedó planteado en el Primer Foro Nacional de Transporte Multimodal organizado por el Senador Felipe Carballo,en Julio el cual fuimos invitados a participar, el desafío del Uruguay,y en particular del área metropolitana, es dar un salto cualitativo: pasar de sistemas fragmentados a un modelo integrado, donde el transporte sea pensado como una política de Estado, con visión de largo plazo, sostenibilidad ambiental y equidad territorial.
En ese sentido, uno de los consensos más importantes del Foro fue que la multimodalidad no es simplemente combinar medios de transporte, sino articular infraestructura, tecnología, regulación y territorio en un sistema único. Esto implica integrar el transporte urbano con el ferroviario, la logística y los nodos estratégicos, bajo una gobernanza coordinada y anticipatoria.
No es menor tampoco la incorporación de obras de ingeniería vial, como los pasos a desnivel en avenidas clave, ni las adaptaciones urbanas que reorganizarán el tránsito en zonas neurálgicas como 18 de Julio y 8 de Octubre. Se trata, en definitiva, de una reingeniería profunda del sistema, que busca reducir tiempos de viaje, mejorar la eficiencia y ofrecer una alternativa real al uso del vehículo individual.
Ahora bien, este proceso abre también una ventana de oportunidad que no podemos desaprovechar. La reciente resolución del histórico conflicto judicial en torno a la Estación Central General Artigas, que permitirá su reestatización tras más de 25 años de litigios, coloca sobre la mesa una pieza clave para pensar la movilidad en términos metropolitanos e integrados.
La recuperación de este espacio no es sólo un hecho simbólico. Es, sobre todo, una oportunidad estratégica. La posibilidad de desarrollar allí una terminal multimodal -que articule trenes de pasajeros, transporte suburbano y conexiones urbanas- debe formar parte del debate público.
Más aún si consideramos los estudios en curso sobre la eventual implementación de un tren de pasajeros que conecte Montevideo con el área metropolitana en tiempos competitivos.
El Foro fue claro en este punto: el ferrocarril debe dejar de ser visto como un modo aislado y pasar a ser un eje estructurante del sistema de transporte, especialmente si se avanza en su extensión hacia el norte y su articulación con nodos logísticos y urbanos.
Integrar este modo ferroviario al Sistema de Transporte Metropolitano no es una utopía, sino una necesidad si aspiramos a diversificar y hacer más eficiente nuestra red de movilidad. Y en ese esquema, la Estación Central podría jugar un rol fundamental, articulando además con la actual terminal de Río Branco y generando un nodo logístico y de transporte de escala regional.
Además, desde varios actores del sector se plantea con claridad que la competitividad del transporte no depende solo de los costos, sino de la confiabilidad, los tiempos de traslado y la calidad del servicio. Esto es clave para Montevideo: mejorar la movilidad no es solo un tema de infraestructura, sino de calidad de vida y de igualdad de oportunidades.
La discusión, entonces, no debe limitarse a cómo mejorar lo existente, sino a cómo integrar las distintas piezas en una visión común. Transporte colectivo, infraestructura vial, movilidad eléctrica, trenes de pasajeros, digitalización y nodos multimodales no son elementos aislados: son parte de un mismo sistema que debe pensarse de forma coordinada.
Desde nuestra perspectiva, saludamos la iniciativa de la Intendencia y el impulso a la reforma del sistema de transporte. Pero también creemos que es imprescindible ampliar el horizonte del debate. Montevideo necesita dar un salto cualitativo en su forma de moverse, y eso implica incorporar nuevas ideas, recuperar infraestructuras estratégicas y apostar decididamente por la multimodalidad.
No hay habitante de Montevideo que no perciba las dificultades cotidianas para trasladarse. Pero esa realidad golpea más fuerte en la periferia. Quienes vivimos en los barrios más alejados sabemos lo que implica demorar más de dos horas para ir a trabajar o estudiar. Cuatro horas diarias de traslado no son solo tiempo perdido: son oportunidades que no llegan, son vínculos que se debilitan, es desigualdad concreta.
Por eso creemos fuertemente en este proyecto, que apunta a reducir tiempos, mejorar la calidad del transporte y recuperar el rol del sistema público. Pero también creemos en ir más allá en construir un modelo de movilidad que nos proyecte directamente hacia el futuro, alineado con los desafíos tecnológicos, ambientales y sociales que ya están en marcha.
Porque para nuevos desafíos, necesitamos nuevas respuestas. Y sobre todo, una visión compartida, políticas de estado concretas para lograr un Montevideo más ágil, más conectado y más justo en el acceso a la movilidad.
Diego Romaniello. Edil Departamental por Compromiso 711 - Frente Amplio y Presidente de la Comisión de Cultura de la Junta Departamental de Montevideo
Facundo González. Asesor político en la Junta Departamental de Montevideo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias