El grito de libertad de Abdala en la OEA sobre Venezuela merece varias e importantes lecturas

Ruben H. Díaz

21.08.2024

La primera lectura. Qué bueno ver al Uruguay a la vanguardia de la defensa de la libertad, que en nosotros nace con Artigas, para todo el continente. Estas batallas se ganan y se pierden. Pero lo importante por sobre todas las cosas es estar siempre en el lugar que corresponde.

Cuando ello sucede, se producen milagros. Como por ejemplo lo es, que un país pequeño pero honorable, en el sentido filosófico, se pone en la vanguardia de una causa justa a nivel regional- Mientras el más grande de todos de esa misma región, Brasil, logra que Carolina Machado y Maduro estén de acuerdo en una sola cosa: que no se deben repetir las elecciones en Venezuela.

Claro que Abdala, no actúo solo. Para decir lo que dijo, que en definitiva no es tan complejo, sino muy simple, un grito hacia la libertad y la democracia tuvo que tener al presidente que tiene la República Oriental del Uruguay, y el ministro de Relaciones Exteriores respectivo. Ser Embajador ante la OEA es muy importante, pero sujeto a jerarquía. En buen romance, cumple órdenes. Para cumplir esas órdenes, hay que tener determinada impronta. Requiere carácter, convicción y oficio. No es para cualquiera el asunto. Es para alguien como él, un político fogueado en mil batallas que hoy representa al Uruguay y los sentimientos que iluminan al mismo continente de lo más profundo y digno de su historia.

Qué bueno es que una sana idea, convertida en ideal, sea capaz de cambiar el curso de los acontecimientos. Por encima de intereses y potencias. Porque este discurso cambio el tono y la actitud con que se cuestiona a una dictadura y un dictador. Que no todo son intereses como pretenden hacernos creer algunos. Definitivamente no, tenemos ideas e ideales. Que marcan rumbos, incluso cuando son expuestos por un país pequeño, alejado de los grandes centros de poder. Que la propuesta uruguaya tiene un sentido y lidera. Y que la de Brasil queda por el camino.

Hasta aquí, el análisis regional del tema. Presentado con las limitaciones de espacio y tiempo que imponen un simple comentario periodístico. Pero este asunto genera también reflexiones para nosotros, los uruguayos, en nuestra política interna.

En este territorio, quiero recordar que todo lo que se haga para afirmar consensos y estabilidad institucional es positivo y debe ser bienvenido. En consecuencia, sería muy fácil, comparar la dignidad de Abdala con la forma en que Orsi, el candidato a la Presidencia del Frente Amplio, se refirió en su oportunidad a Alberto Fernández. O cuando el presidente del Frente Amplio, en un gesto desafortunado, me refiero a Mujica, se puso una campera del Ejército venezolano nada menos en un encuentro presidencial porque tenía frío. No, eso no estaría bien. Puede suceder, nadie tiene el poder de predecir acontecimientos que pueden cambiar opiniones y actitudes.

Ledo Arroyo Torres, fue un gran ministro de este país, que casi nadie recuerda, pero con una voluntad y un carácter encomiable. En un encuentro de presidentes en el medio del Río de la Plata, ante una propuesta fuera de lugar de Perón, e integrando la comitiva liderada nada menos que por Luis Batlle Berres, le dijo, "muchachos, a no joder vamos".

Parafraseando a don Ledo, y para hacerle un bien al Uruguay, me parece, lo digo modestamente, como simple ciudadano que soy, que llego el momento que el Frente Amplio con contundencia y precisión debe definir si están de acuerdo con Maduro o con Carolina Machado. Porque lo que está claro es que no caben otras opciones.  "Muchachos, a no joder vamos"-

 

Ruben H. Díaz

Columnistas
2024-08-21T14:20:00

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