Segunda parte de la Trilogía de "Los dueños de todo y nosotros los nadie". Juan Pedro Ribas
10.06.2026
Comienzo con Galeano: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.
Me pregunto cómo logra la ingeniería social el milagro de que muchos "nadies" se sientan patrones, amen al patrón y se regocijen con el síndrome de Stephen Candie.
Y como vengo analizando el arduo camino de los laberintos y recovecos de las empresas privadas o públicas, me encuentro con el recuerdo que algo explica.
Sentado en las amansadoras de las sillas que les toca a los "nadies", me levante a preguntar a la señorita telefonista, si me podía atender el secretario, ella me dijo:
¿De qué empresa es usted señor?
Soy un sin empresa, le conteste
Permítame su tarjeta
También soy un sin tarjeta
El secretario esta de reunión me contesto.
Como ya había pasado una hora larga, recordé que el portero en visita anterior me había dado una mano y pregunté ¿y el portero?
El portero está saludando a la entrada a los jerarcas porque hoy es un plenario.
En la salida me acerqué disimuladamente al portero y le pregunté si me podía dar una mano, entonces me dijo muy apurado y sin quitar la mirada expectante de quienes venían ingresando al plenario para realizar una ligera reverencia, decile al chofer que es hermano de la mina del Señor y que tiene llegada porque a ella la trata mejor que a su esposa.
Juan Pedro Ribas
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias