Si las elecciones italianas fueran el próximo domingo. Stefano Casini

28.04.2026

Falta no? Las próximas elecciones políticas italianas se van a celebrar el 22 de Diciembre de 2027, pero, si fueran el próximo domingo, según varias encuestadoras, ese panorama cómodo que el centro-derecha con Giorgia Meloni a la cabeza, junto a Forza Italia (el partido fundado por Silvio Berlusconi y la Lega Nord, otro de los fuertes, sería bastante distinto al de hace unos meses.

 

El punto de quiebre, para la fuerte coalición de Gobierno, fue el último Referéndum sobre una Reforma Judicial que Meloni quiso a toda costa y los italianos le dijeron NO. Actualmente y así seguirá, un magistrado puede alternar funciones de fiscal (acusación) y de juez (sentencia) a lo largo de su trayectoria. 

La reforma, imponía una separación estricta para que, los aspirantes hubieran tenido que elegir una de las dos, desde el inicio de su carrera sin poder cambiarla. El fin era garantizar la máxima imparcialidad del juez frente a las partes. Como consecuencia de esto, la separación de funciones, el Consejo Superior de la Magistratura (CSM) se hubiera dividido en dos órganos de gobierno independientes: uno para los jueces y otro para los fiscales. Aunque las 2 ramas hubieran sido presididas, simbólicamente, por el Presidente de la República, hubieran operado independientemente para que la gestión y promociones de los que acusan, no dependieran del mismo organismo que regula los Jueces. 

Un grave problema que tiene Italia, es la total influencia de las facciones políticas dentro de la magistratura, algo que, en realidad, existe un poco en todo el planeta. Con la reforma los miembros de los consejos habrían sido elegidos por sorteo entre todos los magistrados del país. La Asociación Nacional de Magistrados vio la reforma como algo degradante, por confiar en el azar en lugar del mérito.  La reforma rechazada preveía también la creación de un tribunal exclusivo para juzgar las faltas profesionales o éticas de los magistrados. 

El objetivo de la nueva Alta Corte Disciplinaria propuesta era extraer la facultad sancionadora del seno del órgano de gobierno judicial, aportando objetividad y rigor a la supervisión de la conducta de jueces y fiscales. Hace décadas que, en Italia, los Jueces son llamados, por una enorme parte de la población, "TOGHE ROSSE"  o sea "Togas Rojas", dado que, la gran mayoría de los Jueces italianos, son de izquierda.  Con este cambio, Italia se hubiera alineado con los modelos de países como España, Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, donde las carreras de juez y de fiscal están diferenciadas.

Con esta situación, el centro izquierda y la izquierda extrema, corearon su momentánea felicidad y mostraron el resultado, como el fin del centro-derecha. La mayoría parlamentaria que, hasta hace poco, fue extremadamente sólida, alrededor de una especie de Margaret Thatcher italiana, cambió el panorama, debilitando Fratelli D'Italia (el Partido fundado por Meloni), que, a pesar de seguir siendo, por lejos, la mayor fuerza política del pais, perdió terreno, cuando, en agosto pasado, estaba en más del 31%. Por primera vez, desde que Meloni llegó al gobierno con una gran solidez y apoyo popular, la oposición renueva esperanzas para conquistar el poder a fines del próximo año.  

Como decíamos, hoy, FRATELLI D'ITALIA, es el partido líder, pero con un descenso en las encuestas. Las últimas  publicadas por las mayores encuestadoras como Ipsos y Demopolis, indican que el partido de la primera ministra se sitúa ahora entre el 28% y el 30%. 

En realidad, hoy, el gobierno Meloni, tiene una amenaza real a la vista para el próximo año y cualquier error, podría provocar un mayor descenso en las encuestas. La habilidad indiscutible de Meloni, se vio hace pocos días, cuando las declaraciones de Donald Trump contra el Papa León XIV, provocaron el firme rechazo de la Premier que fue defendida hasta por la líder de la izquierda Elly Shlein.  

La única gran sorpresa, es la resistencia del Movimiento Cinco Estrellas, liderado por Giuseppe Conte, que ocupó el sillón de Meloni, sin nunca haber ganado ninguna elección. Las duras crisis internas provocaron lo que se denomina IL RIMPASTO, cuando el Presidente de la República reúne a los partidos representados en el Parlamento y les consulta si puedan proponer otro candidato, sin realizar elecciones y con el acuerdo del plenario. Conte gobernó   entre 1 de junio de 2018 y el 13 de febrero de 2021, un período difícil para todos, en pleno COVID. 

Conte, durante este periodo, lideró 2 gobiernos consecutivos sin elecciones políticas, con diferentes coaliciones, el primer gobierno con el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga Norte (o sea un partido de izquierda y uno netamente de derecha, y el segundo por el M5S y el Partido Democrático (ex comunistas), algo así como que, si en nuestro país existiera la figura de Primer Ministro, habría hecho un gobierno con una coalición junto al Partido Colorado y Cabildo Abierto y el segundo con el apoyo del Partido Nacional y el MPP!!! 

Paradójicamente, la desorientación del pueblo italiano es tal, que hoy el M5S, según las últimas encuestas, subió hasta cerca del 14%, posicionando a Conte, como una figura competitiva.  Por primera vez en esta legislatura, la coalición del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, la Alianza Verde-Izquierda y las demás fuerzas centristas, podrían conseguir los votos necesarios para superar, aunque por un ínfimo margen, al bloque de centro-derecha. 

Por ahora, se rumorea que la elección será reñida, con el partido Campo Largo (PD, M5S, Verdes, Izquierda Italiana, varios partidos liberales y de centro), que podría alcanzar el 46% frente a un 45% de la actual mayoría. Esta "posible" victoria, de todas forma, pende de un hilo.  

El problema grave sería mantener unida una coalición de izquierda muy golpeada, totalmente heterogénea, con visiones de política exterior y desarrollo económico, casi opuestas, sin un líder "potente". 

Del otro lado está Giorgia Meloni, que tiene el 30% de votos "propios" y una excelente imagen internacional. En Italia el voto no es obligatorio y, desde hace muchos años, no se llega, nunca a más del 70% del padrón electoral votando. En este escenario, el ganador silencioso podría ser la abstención y los datos son claros, dado que: más de 20 millones de italianos sobre poco más de 50 millones con derecho a votar, optarían por no hacerlo. Es una masa crítica que confirma el crecimiento de un cansancio con respecto a la política percibida como ajena a las emergencias de todos los días, como la inflación y la inseguridad

Stefano Casini es periodista. Empezó en Radio Clarín, su primer noticiero en 1968. Después continuó por L'Eco D'Italia, L'Ora D'Italia, Guía Financiera, suplementos en El País, El Observador, La República, fue 23 años Corresponsal  de RAI, Gente dItalia, 5 años de Radio TV Suiza Internacional y 2 años de CNN.

 

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2026-04-28T04:18:00

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