Trabajo en privación de libertad. Graciela Barrera
09.09.2026
Los consejos de Fierro a sus hijos, (inmortalizados por José Hernández), calzan perfectamente en estos tiempos donde la escasez laboral aflige a la humanidad en cualquier punto del planeta dejando expuestas a las peores condiciones a quienes la sufren.
"El trabajar es la ley
porque es preciso adquirir
no se expongan a sufrir
una triste situación
sangra mucho el corazón
del que tiene que pedir..."
extracto del Martín Fierro - José Hernández
Que el trabajo dignifica no es solo una linda frase sino una realidad que no necesita mayor comprobación. Particulamenta, el trabajo en los contextos de encierro adquiere una mayor significación por cuanto es una alternativa a "la tranca" y un excelente instrumento para que el tiempo de privación de libertad tenga un adicional de calidad y dignidad.
La falta de trabajo expone al sufrimiento a quien la padece, como consagró magistralmente José Hernández a través de su personaje de Martín Fierro. Sangran esos corazones de una forma que envilece al castigo agregando - por omisión - un adicional a la condena.
Por esa y muchas más razones es que desde el Parlamento estamos impulsando fervientemente una ley que promueva los emprendimientos laborales en los centros de reclusión, con iniciativas que puedan desarrollarse en los mismos centros de reclusión. Soñamos con la proliferación de Polos Industriales a lo largo y ancho del país, al estilo del que supo ostentar la Unidad N.º 4 de Santiago Vázquez, ex ComCar. Un lugar que fue deprimido casi que hasta su extinción en el período pasado y que hoy puja por recuperar aquel ritmo fabril que conocimos.
A poco de iniciar esta legislatura promovimos un conversatorio invitando al empresariado nacional a animarse a ver a la población privada de libertad como un público objetivo que puede y debe tener oportunidades que les permita salir del circuito criminal. Recuerdo las expresiones del presidente de la cámara de Transporte - Juan Salgado - quien nos planteó la iniciativa de aquella actividad, cuando hizo referencia al objetivo de la misma. "Impulsar iniciativas laborales en los centros de reclusión es necesario no solo por la incidencia que tiene el trabajo en un proceso de rehabilitación, es imprescindible por una cuestión que nos atañe a todos y no es otra que la de no ser potenciales víctimas de quien cumplida su condena salga libre y reincida en el delito".
Hoy, en las prisiones uruguayas, las oportunidades de incrementar la formación criminal es casi que una condición imposible de eludir muchas veces y lo es porque son muy pocas las oportunidades que ofrezcan otra alternativa.
Aquella intervención fue una invitación para que todos asumiéramos una cuota de responsable participación en ofrecer oportunidades laborales para que el trabajo sea un poderoso instrumento de resocialización para una población que atraviesa situaciones de exclusión que las condicionan.
Ese imperativo moral es también una lógica necesidad para una sociedad tan pequeña como la nuestra con tasas de prisionalización desproporcionadas y que tiene - en ese nicho poblacional - mano de obra inactiva que es un lujo que no podemos permitirnos.
En suma, hasta por un interés económico es imperioso motorizar esta iniciativa para que muchos empresarios ofrezcan sus emprendimientos contando con esa población que necesitamos recuperar como mano de obra útil. Una mano de obra que tenemos la obligación de arrebatársela definitivamente al crimen organizado.
Es tiempo, también para que el Estado asuma su parte ofreciendo las exoneraciones que se necesitan para que las oportunidades se concreten. Hacerlo permitirá no solo brindar oportunidades sino que puede direccionar hacia emprendimientos que aseguren insumos que el Estado necesita y lo haga a costos significativamente menores, con todo lo que ello implica para un escenario como el actual de restricción fiscal y escasez de recursos.
Esta iniciativa es una oportunidad para todos, porque el Uruguay no se puede dar un tiro de gracia desatendiendo la situación de una población privada de su libertad que ya supera los 16 mil internos y que el país necesita con urgencia devolver al circuito social de manera productiva. Una población que merece contar con esa oportunidad que no tuvo, fundamentalmente una oportunidad que lo redima y aleje del delito de forma definitiva.
Nos importa a todos, porque solo así podremos recuperar la sociedad que una vez disfrutamos sin dejar a nadie a pie.
Graciela Barrera
MPP - Espacio 609
Frente Amplio
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias