Trazador y la Caja de Pandora. Fernando Gil Díaz

05.10.2026

La mitología griega refiere al caso en que Pandora, vencida por la curiosidad, abrió un recipiente o tinaja dejando escapar a todas las plagas y calamidades reservando en el último lugar a la esperanza.

Aferrados a este último elemento estamos los uruguayos a partir de la doméstica caja uruguaya que abrió un operativo policial. En efecto, la Operación Trazador sacó a relucir las implicancias de un sistema político que quedó embretado en una red de lavado de dinero proveniente del microtráfico metropolitano que puede - todavía  - escalar mucho más alto y arrastrar a figuras destacadas de la política nacional. Tan aferrados estamos a esa metáfora que los uruguayos mantenemos la esperanza de que se conozca la verdad de todo este asunto.

El fiscal Enrique Rodríguez abrió una investigación a partir de la conexión que tuvo el caso con un local de cobranzas que resultó ser propiedad de Jorge Gandini en régimen de bien ganancial con su esposa, titular del mismo. Una implicancia hasta ahora indirecta por cuanto se utilizaba ese local para "blanquear" las utilidades que arroja el microtráfico en una zona de la capital marcada por la violencia narco, como son los barrios Villa Española, Marconi y Pérez Castellanos. Tras la conferencia de prensa que dio el actual director de la ANP por la oposición, quedaron confirmadas muchas más dudas que certezas, de tal grado que hasta uno de sus correligionarios, miembro de la Comisión de Ética del Partido Nacional y exintegrante de la SENACLAFT durante el gobierno multicolor de Lacalle Pou, Dr. Jorge Chediak, lo dejó en evidencia.

En efecto, declaraciones ofrecidas en un medio de prensa Chediak deslizó una afirmación que deja muy mal parado al propio Gandini, en la justificación dada sobre la participación que le cupo a su local de cobranza en las maniobras de lavado del narco asesor Pablo Leiva. Pagar facturas - cualquiera sea - por varios cientos de miles de pesos con billetes de baja denominación, es una circunstancia que debió advertir el local de cobranza dando aviso a las autoridades correspondientes. Tal omisión lo responsabiliza claramente, y no deja de ser un indicio que le juega en contra al indirecto implicado.

Y por si fuera poca la omisión de advertir dicha irregularidad, los dichos posteriores del propio Gandini lo expusieron más todavía cuando refirió que dicho local acudía al "narco asesor" para obtener cambio para sus transacciones diarias.

A nadie del local ni al propio Gandini, a estar por sus declaraciones, le llamó la atención que una empresa constructora tuviera semejante caudal de dinero en billetes de bajo valor. Seguramente pensaron que cobrarían sus obras en efectivo y con billetes de 20, 50, 100 y 200 pesos, porque es lo habitual pagar una construcción de esa forma. ¿No?

Es tan burda la explicación que no admite lugar a duda, salvo que nos crean demasiado ingenuos. Que seguramente lo piensan...

Lo manifestado por el Dr. Chediak no es otra cosa que puro sentido común, ese del cual parece carecer por completo el todavía director de la ANP. Un puesto que a estas alturas empieza a pesarle demasiado, al menos mientras se dilucida la investigación que lo implica aunque sea indirectamente. Porque de mantenerse en el cargo mientras se investiga lo expone a la suspicacia de ocupar un lugar de alta visibilidad e importancia estratégica para los intereses de quienes están siendo directamente investigados. 

Valores que no cierran, olvidos y otras pérdidas

Si esos pagos millonarios en billetes chicos no llamaron la atención, tampoco lo hizo (hasta ahora) el valor asignado al local ganancial declarado por Jorge Gandini en su declaración ante la JUTEP por una cifra de U$S 309 mil (dólares estadounidenses). Una cifra que fue cuestionada con fundamento por Antonio Ladra quien realizó un paneo de ofertas similares donde el contraste resultó notorio. Locales mejor ubicados y con mayor superficie se ofrecen por menos de un tercio del valor declarado por Gandini. Dato que seguramente forma parte del cúmulo de indicios que tendrá que investigar el fiscal antilavado. 

En las últimas horas Búsqueda informó que Gandini, también omiitió declarar en su última entrega ante la JUTEP, un crédito pendiente por su inversión en Conexión Ganadera. Una cifra que reconoció perdida justificando de esa forma su omisión.

Las derivaciones empezarán a conocerse al ritmo que avance la propia investigación de la fiscalía antilavado pero hay algunas que ya se conocen y son de extrema gravedad. Son las amenazas que habría recibido Pablo Leiva, según trascendidos de prensa. La filtración de los videos de las cámaras corporales de los policías que allanaron la vivienda de Leiva ha sido objeto de una investigación administrativa por parte de la cartera que dirige el ministro Carlos Negro. No es menor el dato por cuanto no se preservaron elementos que permiten identificar a los policías intervinientes, así como tampoco se protegió al principal implicado que deslizó afirmaciones que le expusieron directamente con la organización criminal.

Menudo problema se avecina ahora con estos acontecimientos para un país que ha visto incrementar los niveles de la violencia narco con el fenómeno del sicariato consolidado y aumento de los homicidios asociados al narcotráfico.

Nos creíamos blindados a la amenaza de la infiltración del narco en determinados ámbitos como la política, sin embargo empezamos a conocer acciones que confirmarían su presencia más allá de lo que se especula.

Todavía hay tiempo y espacio para que salga alguna otra calamidad de aquella caja.

Ojalá, también, siga allí la esperanza como alternativa...

 

el hombre empezaba una investigación,

el perro olfateaba un rastro...

 

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Julio Fernando Gil Díaz

"El Perro Gil"

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2026-10-05T10:49:00

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