Tres genios, a los que mucho les debemos. Rúben H. Díaz
Erasmo de Rotterdam. Nicolás Maquiavelo. Martín Lutero.
Erasmo de Rotterdam.
Nacimiento, 8 de octubre de 1466 (hay quien lo sitúa en 1469)
Muerte, 12 de julio de 1536, en Basilea. (70años).
Nicolás Maquiavelo.
Nacimiento: 3 de mayo de 1469, en Basilea.
Muerte: 21 de julio de 1527 en Florencia. (68 años)
Martín Lutero.
Nacimiento: 10 de noviembre de 1483, en Eisleben.
Muerte: 18 de febrero de 1546. En Eisleben. (63 años)
Son tres portentos del Renacimiento y el humanismo, cuya influencia llega con fuerza hasta nuestros días. Esa etapa de la historia de Occidente, tan fecunda, revulsiva y creadora es formidable. Con figuras inmensas entre los cuales se encuentran ellos. Convivieron no solo en el tiempo, sino en sus inquietudes. Libertad, religión y gobernanza. Claro que el Renacimiento no concluye allí. También está la enorme revolución que significo el uso de la imprenta. Es imposible entenderlos sin ella. La lectura en lenguas vernáculas abrió espacios y tiempos. Los sacerdotes católicos perdieron el monopolio de la verdad, de la palabra de dios. El humanismo renació catorce siglos después y en eso la Iglesia Católica presto un servicio inestimable. Contradicciones de la misma existencia. De la vida.
Imposible hacer una lista de los grandes renacentistas. En esa etapa fueron gravitantes tres inmensos y formidables papas, Alejandro VI, Julio II y León X. Ninguno fue bueno, todos de gran carácter. Apoyaron con entusiasmo el arte renacentista, cuya capital, qué duda cabe, es el Vaticano. Pero también otras cosas. Alejandro VI, fue el responsable de la expulsión de judíos y mahometanos de España, después de haber apoyado a la Reina Isabel para que lograra la Corona. Julio II, guerreo con todas las fuerzas que dividían Italia y nunca se entendió con el Rey de Francia. Los tres tuvieron a la Inquisición como un instrumento poderoso en sus gobiernos. Leon X aprobó una resolución, qué por supuesto nunca se aplicó, por cierto y por suerte, que prohibía imprimir ningún trabajo de imprenta que no fuera aprobado por la Iglesia Católica. También hizo un acuerdo con el Rey de Francia que fue el primer eslabón de los tantos entendimientos entre gobiernos (monarquías por entonces) y el Vaticano.
Da la impresión que el estudio del renacimiento, necesita más transversalidad que temporalidad. Porque fue tan fecundo y amplio, que si no es imposible entenderlo. Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci en las artes. Pero cuidado, tampoco esto termina aquí. De no haber sido por la Inquisición, en caso de que este último hubiera proseguido sus investigaciones de medicina, analizando cadáveres, y de descubrimientos de uso industrial, pudo haberse adelantado cinco siglos la revolución industrial. Y en la medicina existir un saldo cualitativo como ese.
Me parece que el gran secreto del desarrollo y el crecimiento material e intelectual, es transformar sin destruir. Por eso esta página mencionando a Erasmo, Maquiavelo y Lutero. Fueron contemporáneos y sus trabajos, crearon grandes polémicas, aunque también hay espacio para la convivencia. Que en los hechos se dio por el desarrollo e influencia posterior. Maquiavelo hizo un análisis lúcido e inteligente del poder. Erasmo, fue el gran pensador del Libre Albedrío. Podrá decirse que Jhon Milton tal vez fue más preciso, mucho más si tenemos en cuenta el monólogo de dios contestando a Satanás por sus críticas en su principal obra. Pero es evidente que Erasmo tuvo una amplitud de pensamiento mayor. Hizo congeniar al catolicismo con la libertad. Defendió su existencia ante Lutero y Calvino. Estos también están vigentes. Abrieron puertas al cristianismo que le permiten no solo sobrevivir, sino también ser una potencia indiscutible de la sociedad en este mismo siglo XXI. Erasmo sobrevivió en la Iglesia católica, a la que salvo de alguna manera, aunque no fue el único en esos tiempos, con la apertura al libre albedrío y la defensa de su estructura e institucionalidad. Quedo aislado y acosado por dos frentes, fundamentalistas del catolicismo y protestantes.
Los tres fueron muy distintos. Muy políticos a la vez. Lutero cuando tuvo que acordar con los príncipes no le tembló el pulso. Ni que hablar Erasmo y Maquiavelo. El primero fue autor del primer "best seller" de la historia: "Elogio a la llocura". A Maquiavelo se lee en estos tiempos mucho más.
Se dice que Erasmo escribió "Educación del Príncipe Cristiano" contestando a "El Príncipe". Sin embargo, cuando se editó esa obra, la de Maquiavelo se había escrito, pero no publicado. ¿Alguien le acerco una copia del original?. Ambas tienen enfoques antagónicos y puede decirse que los puntos vista de cada una fueron expuestos en sus justos términos por sus autores. Ello no impide señalar que son típicas obras del Renacimiento las dos.
Es el principio de la modernidad, el fin de la edad media. Convive con el descubrimiento del mundo. El momento en que la humanidad en su conjunto asume y ocupa el espacio que tiene en el planeta. Lo hace en un tiempo menor al que nos esta llevando a nosotros ubicarnos en la luna y llegar a Marte. Con causas y consecuencias muy importantes. Carlos V, a pesar de lo que se cree, hizo lo que pudo por defender a los indígenas en América de quienes justo él enviaba al nuevo continente. Fray Bartolome de las Casas fue decisivo en ese sentido. Tuvo acceso a su corte. Pero puede sostenerse que el libro que Erasmo le dedico también fue importante. Los monarcas del Renacimiento tuvieron una acción decisiva en muchos aspectos. La gran enseñanza del Renacimiento todavía no la aprendimos. Es que todo es un proceso, donde conviven el bien y el mal, lo bueno y lo malo, y eso está en cada uno de nosotros. Por eso que Fernando Savater nos venga a decir ahora que Erasmo fue un santo y Julio II Satanás es un error que no debe dejarse pasar por alto en un libro donde señala tantas cosas bellas. La realidad es más compleja. Julio II fue el papa que casi le hace una guerra a Florencia, y miren que hizo muchas, porque Miguel Angel quería seguir esculpiendo y no había manera de lograr de que se pusiera a pintar la Capilla Sixtina. Por suerte lo hizo. Ese error merece mucho más atención que dos notas de este servidor. Después de todo, gracias a Julio II, tenemos no solo el David sino también la Capilla Sixtina.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias