Un "MERCOSUR" del crimen. Fernando Gil Díaz


Las cálidas vacaciones uruguayas van llegando a su fin y mientras muchos disfrutan del descanso anual la agenda criminal no se toma asueto. Y para marcar un sesgo identitario de los últimos tiempos, viene acompañada de un grado de relevancia que se supera año a año, ya sea por el nivel de violencia o la espectacularidad de los hechos que se producen.

Así como el infame crimen de Lola Chomnalez ocurrido en fines de diciembre de 2014 marcó ese verano, consecuentemente ocurrieron hechos que marcaron ese período del año como de particular relevancia para una sociedad uruguaya que no logra recuperar la paz ni en sus merecidas vacaciones. Esta vez fueron varios hechos pero uno de singular relevancia por las consecuencias que pudo tener de haberse concretado.


"Pudo haber sido el robo del siglo"

Así lo definió claramente el ministro Carlos Negro para referirse al frustrado intento de robo a una institución financiera que la Policía Nacional impidió a tiempo. Un golpe de singular relevancia por la espectacularidad de los hechos descubiertos a tiempo de lo que pudo ser un tremendo golpe a la credibilidad del sistema financiero uruguayo y -fundamentalmente- a la confianza en las fuerzas de seguridad orientales. 

Esta vez, los agoreros del "cuanto peor mejor" quedaron en incómoda posición ante una contundente demostración de un rumbo que fuera interrumpido por la anterior administración y que parece haber retomado rápidamente bajo la administración del exfiscal Negro. Sin perjuicio de quedar todavía muchos aspectos en el debe, justo es reconocerle que en materia de incautaciones de drogas, combate al microtráfico y aplicación de tareas de inteligencia policial, la batalla viene siendo favorable a los intereses nacionales. Más allá de los números fríos de denuncias/delitos- que pueden tener varias lecturas- este caso en particular es digno de destaque por la sagacidad de los investigadores y la omertá policial que resguardó la investigación de manera altamente profesional.

En días en los que arreciaban las críticas sobre el titular de la cartera por un accidente de tránsito que lo tuvo como protagonista con el agravante de su libreta de conducir vencida, la buena noticia no tardó en llegar cuando tras varios meses de investigación selló con éxito la operación que hubiera afectado la credibilidad del país en grado sumo. La desarticulación de una banda criminal internacional, formada por brasileños, paraguayos y uruguayos, es una señal de la transnacionalidad del crimen organizado que bien puede asemejarse a una especie de MERCOSUR criminal que empieza a dar señales de articulación que hay que impedir. Este golpe frustrado es una muy buena señal que da el Estado uruguayo y -fundamentalmente- la Policía Nacional, con un grado de profesionalismo que es demostrativo de un proceso que fuera interrumpido en la anterior administración pero que, rápidamente, fue recompuesto por la actual administración.

Y no basta con decir que sigue al frente el mismo director de la Policía Nacional del gobierno multicolor, porque los que eso afirmen debieran reconocer antes que José Manuel Azambuya vino a suplantar a una cúpula policial que fue destituida tras sonados casos de manejo inadecuado de información privilegiada, por decirlo de forma educada. Y, también hay que recordar, que Azambuya era uno de los cuadros policiales de la administración Bonomi de mayor relevancia dirigiendo a la Policía Científica.

En hechos como estos donde queda claro el nivel de profesionalismo que deben ostentar quienes manejan una delicada investigación (que merece discreción y disciplina para que no se frustre), me viene a la mente la figura del fallecido Julio Guarteche al frente de la Brigada Antidrogas. Allí gestó un núcleo duro de cuadros policiales que hoy se distribuyen por toda la Policía Nacional, quienes se formaron al influjo de su mando y conducción, haciendo de la confianza y disciplina sus principales instrumentos para sellar un grupo de profesionales que se jugaban la vida en cada operación.

Hoy, muchos de esos cuadros hacen parte de la cúpula de autoridades policiales que están al frente de la operativa policial. Una operativa que viene siendo atacada por una delincuencia que no descansa y que muta constantemente su actividad, lo que lleva a que la respuesta también tenga que cambiar al impulso de lo que demandan los hechos que sufre la ciudadanía. 

Lo que se evita no se mide

En las últimas semanas han sido noticias los arrebatos en una modalidad de moda por parte de los delincuentes que en parejas en moto van contra peatones desprevenidos para arrebatarles sus cadenas de oro. Tampoco dejan de ser noticia los heridos de bala víctimas de rapiñas o en altercados que se dirimen de la peor forma. Todas ellas situaciones que empiezan a ser parte de la agenda noticiosa. Por esto es que batallas ganadas no significan ganar una guerra, mucho menos especular con lo que pudo haber sido pero se pudo evitar gracias al trabajo preventivo. Es precisamente este aspecto el que quiero resaltar porque esta vez lo que se evitó tuvo trascendencia y destaque, pero hay muchos otros hechos que se evitan a diario y no son noticia. Eso es lo injusto de medir la criminalidad en base a lo denunciado porque muchas veces, cuando se evita un delito no hay registro alguno que avale que hubo una acción preventiva que lo impidió.

Es cierto que falta mucho para batir campanas de victoria, pero es de estricta justicia reconocer las batallas ganadas y no fogonear siempre sobre las perdidas. Este golpe a un grupo delictivo internacional que intentaba robar una institución bancaria en el corazón de nuestra pequeña plaza financiera como es la Ciudad Vieja, no deja de ser un hito a destacar como corresponde.

La prevención se hizo realidad cuando la Policía Nacional desbarató el intento y tomó por sorpresa a los delincuentes en plena tarea subterránea y a escasos metros de concretar su objetivo. Una tarea que se complementó luego con sendos allanamientos y la detención de más de una decena de integrantes del grupo criminal que fueron finalmente formalizados por la justicia.

En un partido donde todavía quedan varios tantos para pasar a buenas, esto es digno de destacar como corresponde.

Punto para Negro...

el hombre quería ser justo,
el perro ladró una conquista...

Fernando Gil Díaz
2026-02-09T12:15:00

Fernando Gil Díaz