Un paso a la vez... Graciela Barrera
06.01.2026
No sería un Día de Reyes cualquiera, esta vez los pasos estaban dados hacia el objetivo concreto de mejorar el ingreso de las visitas al establecimiento penitenciario más poblado del país. Un paso no menor si se considera que el público objetivo se corresponde con la mayor población penitenciaria de todo el sistema de privación de libertad.
Un universo que comprende a más de cinco mil familias hacia quienes iría dirigido este primer paso. Y empezar por los más pequeños era la intención para que en su día pudieran contar con un espacio donde recrearse mientras esperan por ingresar. Hacer más llevadera la espera a los más pequeños es también pensar en sus adultos responsables y -fundamentalmente- en los que esperan esa ansiada visita dentro del penal. Un paso a la vez...
Hoy fue un día especial...
Empresarios, funcionarios del INR, personas privadas de libertad, un señor liberado hace unos años, compañeros diputados, un gran amigo (blanco de alma, pero amigo y solidario como pocos) y compañeros de mi querido MPP (que no dudaron en dar una gran mano) estamos logrando darle un salto a la triste espera de los chiquitos para entrar a ver a sus familiares.
La jornada de sol a pleno nos llevó hasta las instalaciones del Complejo de Unidades Nº 4 de Santiago Vázquez (ex ComCar), tal la nueva denominación al centro penitenciario más poblado del país ya que se lo subdividió en varias unidades dentro del extenso complejo. Una población que supera los 5.000 internos lo ha llevado a un nivel de hacinamiento crítico que las autoridades intentan administrar de la mejor forma posible.
Las intervenciones externas como la que iniciamos en los accesos del establecimiento son tan solo una parte del cúmulo de intervenciones que necesita un sistema al borde del colapso estructural. El presupuesto aprobado el año pasado y que entró en vigencia el 1º de enero del corriente es un instrumento que debe empezar a mostrar sus efectos en lo inmediato para empezar a revertir un estado de situación que se comprometió fuertemente durante la pasada administración.
Señales
La revolución de las cosas simples representa un modo de gobernar que lleva adelante la administración del presidente Orsi. Pequeñas acciones que hacen parte principal de grandes obras, son las que nos tienen como accidentales protagonistas para hacer que las cosas pasen sin importar quien se lleve el mérito. De eso se trata todo nuestro trabajo, que tan solo es de una especie de articulador entre varios actores que necesitan coordinar esfuerzos para empezar a caminar juntos.
Así se gestó esta pequeña intervención en el acceso a la unidad más poblada del INR, donde se comenzó dignificando los baños públicos con el invalorable trabajo y disposición de CUTCSA, con la figura de su presidente -Juan Salgado- quienes acondicionaron la batería de gabinetes con trabajos de sanitaria, pintura y refacción de la infraestructura interior de los mismos. Hoy lucen a nuevo y su mantenimiento está a cargo de las autoridades del centro penitenciario en colaboración con personal liberado especialmente contratado a esos efectos.
El otro paso sería acondicionar un espacio para construir un rincón de juegos para niños, esos pequeños visitantes que sufren las largas esperas durante el ingreso, previo paso por las revisorías. Con el objetivo de hacer más placentera la espera, contar con un espacio con juegos de plaza permitiría que los más chicos transitaran ese tiempo de forma divertida y sana, haciendo que al ingresar sus familiares los recibirían cansados sí, pero de jugar y no de tan solo padecer una larga espera.
Así fue que se puso en marcha la instalación de los juegos infantiles de plaza -donados por un comerciante de la zona- y en breve se instalarán juegos saludables donados por el Municipio A, los que harán parte del rincón de juegos.
La transformación de un espacio gris en otro lleno de color y juegos, es un paso pequeño quizás pero que hace parte de muchos otros pasos que aún faltan darse en procura de mejorar los contextos de encierro con la participación de todos sus actores.
Un paso, otro y otro más...
Caminar implica la sumatoria de muchos pasos, caminar implica no quedarse inmóvil sino avanzar. A un paso dado le debe seguir otro y otro y otro más. Solo así podemos decir que avanzamos.
En el día de hoy dimos un paso, pequeño o grande según quien lo mida, pero un paso al fin. Falta caminar mucho todavía, y falta -fundamentalmente- que ese camino lo hagamos juntos y con mucha empatía. Poniéndonos en el lugar del otro para poder entender que entre todos es posible salir adelante sin que nadie sufra destrato ni desprecio alguno. Por eso es que estos pasos que dimos necesitan completarse con otro gran paso que tiene a las revisorías como objetivo. Porque de nada servirá todo nuestro esfuerzo si lo que intentamos construir afuera se rompe con un mal trato ni bien se ingresa a un sector de alta sensibilidad como son las revisorías penitenciarias.
Todos debemos poner de nuestra parte, desde las familias entendiendo la tarea de los funcionarios que controlan los ingresos, como también estos que deben aceptar que están tratando con personas con derecho a ser respetadas, ciudadanos que ven vulnerado su derecho cuando esperan demasiado tiempo para poder acceder a visitar a su familiar privado de libertad y, encima, son tratados con desprecio.
En este día de fiesta, también recibimos justos reclamos de parte de visitantes que denunciaron malos tratos y demoras injustificadas que hay que corregir de manera urgente. Por supuesto que la verdad no está solo de un lado, pero hay que encontrar ese justo medio en el que todos podamos convivir y hacer del lugar un sitio donde el respeto y el buen trato sea una regla para todos (familiares y funcionarios).
Tenemos claro que esto fue tan solo un pequeño paso, que aún restan muchos otros que dar para poder decir que avanzamos. Pero principio quieren las obras y los viajes, y en este viaje por hacer la revolución de las cosas simples, vamos dando de a un paso a la vez...
Graciela Barrera
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias