Un violador está en la calle mientras un niño continúa en prisión. Jorge Ángel Pérez (desde Cuba)
14.04.2026
El joven se llama Jonathan Muir, y el delincuente Fernando Bécquer. Así va “la justicia” revolucionaria.
En Cuba ocurren cosas asombrosas, cosas tan increíbles, tan injustas, que hasta me llenan de pavor. En La Habana, en esta ciudad a la que, eufemísticamente, llamamos, "La Capital de todos los cubanos", también se suceden cosas muy descacharrantes, tanto que hasta tienen la apariencia de lo que resulta ser abominable. Y tanto es así que en La Habana han concedido la libertad a un delincuente sexual. En La Habana anda suelto hoy un violador.
En la "capital de todos los cubanos" anda suelto un abusador, un delincuente, mientras que, en Morón, un pequeño poblado de la provincia Ciego de Ávila, encerraron a un jovencito, a un niño que aún no llegó a la mayoría de edad, un muchachito de dieciséis años, mientras el delincuente tiene 55 años.
El joven se llama Jonathan Muir, y el delincuente Fernando Bécquer. Así va "la justicia" revolucionaria.
Fernando ganó alguna notoriedad, pero por las bondades de sus canciones. Realmente su obra es muy mediocre. Su visibilidad mayor sale de algo muy sucio, más bien execrable.
El abominable "trovador", uso su escasa notoriedad para invitar a su casa a jóvenes, donde las engañaba, manipulaba y forzaba. El hombre malo coqueteaba y decidía la violencia si no era bien correspondido por las buenas.
Fernando fue a la cárcel y ya salió, y debe estar andando por ahí, por esas calles de La Habana, y jactándose, alardeando por esa "libertad" que no merece, esa que nunca debieron concederle los comunistas que detentan el poder. Fernando, el podrido, podría reincidir, podría volver a violentar a otras muchachas. Fernando Bécquer no merecía esa libertad que le fue concedida.
Quién debería estar libre en estos instantes es el jovencito Jonathan Muir, ese muchachito que se manifestó allá en Morón porque ya no podía más con los apagones. Ese niño al que mandaron para una cárcel de adultos, donde estará expuesto a todo tipo de violencias.
Publicado en Cubanet, el 13 de abril de 2026
Jorge Ángel Pérez nació en Cuba (1963), donde vive, es autor del libro de cuentos Lapsus calami (Premio David); la novela El paseante cándido, galardonada con el premio Cirilo Villaverde y el Grinzane Cavour de Italia; la novela Fumando espero, que dividió en polémico veredicto al jurado del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2005, resultando la primera finalista; En una estrofa de agua, distinguido con el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2008; y En La Habana no son tan elegantes, ganadora del Premio Alejo Carpentier de Cuento 2009 y el Premio Anual de la Crítica Literaria. Ha sido jurado en importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Casa de Las Américas.
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