Una agenda con visión. Federico Rodríguez Aguiar

22.01.2026

Las relaciones entre China y América Latina han atravesado, en las últimas dos décadas, una transformación silenciosa pero profunda. Lo que comenzó como un vínculo esencialmente comercial ha evolucionado hacia una asociación estratégica más amplia, que incorpora dimensiones políticas, culturales y sociales.

La Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC confirma esta madurez y ofrece una hoja de ruta clara para la cooperación futura, articulada en los denominados "Cinco Grandes Proyectos": unidad, desarrollo, civilización, paz y conexión entre los pueblos.

Este enfoque no surge de manera aislada. En su obra Xi Jinping: La Gobernación y Administración de China, el presidente chino plantea que el desarrollo sostenible y la estabilidad internacional solo son posibles si se basan en la cooperación, el respeto mutuo y el beneficio compartido. "Ningún país puede enfrentar solo los desafíos globales", sostiene Xi, una afirmación que encuentra eco en las prioridades estructurales de América Latina, una región marcada por la búsqueda de mayor autonomía estratégica.

El primer eje, la "unidad", remite a la importancia del multilateralismo en el actual contexto. China y América Latina comparten una visión crítica del unilateralismo y de las relaciones asimétricas tradicionales. En el Foro China-CELAC, Xi Jinping subrayó que la cooperación debe basarse en "el respeto a los caminos de desarrollo elegidos por cada pueblo".

El  "desarrollo" constituye el núcleo más tangible de la relación. China se ha convertido en un socio comercial clave para numerosos países latinoamericanos y en una fuente relevante de financiamiento e inversión en sectores estratégicos como energía, transporte, telecomunicaciones y logística. A diferencia de otros esquemas de cooperación, el enfoque chino prioriza proyectos concretos y resultados medibles. En palabras de Xi, el desarrollo debe ser "real, sostenible y beneficioso para la población", una definición que se alinea con las demandas sociales de la región.

El tercer eje, la "civilización", introduce una dimensión menos visible pero no menos significativa. China promueve el diálogo entre culturas como un antídoto frente a la homogeneización y los conflictos identitarios. América Latina, con su diversidad histórica y cultural, encuentra en este planteo un espacio de reconocimiento mutuo. Xi Jinping ha señalado que "las civilizaciones se enriquecen mediante el intercambio", una idea que se refleja en el creciente número de programas de cooperación académica, cultural y educativa entre ambas partes.

La "paz"  aparece como un principio transversal. China sostiene una política exterior que privilegia la resolución pacífica de las controversias y la no confrontación. En la última reunión ministerial, Xi  Xinping reiteró que la cooperación China-América Latina no está dirigida contra terceros, sino orientada a crear condiciones de estabilidad y previsibilidad. Para una región que busca consolidar su voz en el escenario global sin quedar atrapada en disputas geopolíticas ajenas, este enfoque resulta particularmente relevante.

Finalmente, la "conexión entre los pueblos" apunta a fortalecer los vínculos sociales y humanos que sostienen cualquier relación de largo plazo. Intercambios académicos, cooperación sanitaria, turismo y programas de formación técnica forman parte de esta agenda. Más allá de los acuerdos entre gobiernos, el objetivo es construir una relación que tenga impacto directo en las sociedades. Como afirmó Xi Jinping, "la amistad entre los pueblos es la base más sólida de las relaciones entre los Estados".

En conjunto, los "Cinco Grandes Proyectos" no constituyen una declaración retórica, sino una propuesta pragmática para estructurar la cooperación China-América Latina en un mundo en transición. Sin promesas grandilocuentes ni alineamientos automáticos, el vínculo se apoya en intereses convergentes y en una visión compartida sobre la necesidad de un desarrollo más equilibrado y un orden internacional más inclusivo. En ese marco, el Foro China-CELAC se consolida como un espacio clave para transformar afinidades políticas en resultados concretos.

 

Federico Rodríguez Aguiar. Analista en Marketing, egresado de la Universidad ORT-Uruguay, con sólida formación en estrategias comerciales y desarrollo económico. Su trayectoria académica está complementada por diversas certificaciones y cursos internacionales en áreas clave como la gestión pública, cooperación internacional, y liderazgo.

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2026-01-22T10:07:00

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