Una horma para el zapato israelí. Edgardo Rubianes

07.06.2026

La explícita intención israelí de expandir cada vez más sus indefinidas fronteras1 en pos de un mítico Gran Israel2 tiene hoy como blanco a Líbano. Pero la tarea no le está resultando tan sencilla como pretendía.

 

En paralelo a la agresión de la coalición norteamericana-israelí a Irán de fines del pasado febrero, Israel bombardeó e invadió Líbano argumentando enfrentar a Hezbollah, la milicia chiita libanesa, que había reaccionado frente a ese ataque y al asesinato del ayatolá Jamenei lanzando algunos cohetes. Los enfrentamientos se mantuvieron durante semanas, pero disminuyendo en intensidad. Los bombardeos de la coalición sobre Irán y la respuesta iraní con misiles y drones sobre bases estadounidenses radicadas en países del golfo y sobre Tel Aviv y otras ciudades israelíes centralizaron el conflicto armado.

La doble estrategia israelí

Sin embargo, el 8 de abril Israel realizó un sorpresivo y brutal ataque aéreo a Beirut, capital de Líbano, que causó centenares de muertos, y también amplió la invasión en el sur del país. Todos los analistas coinciden en que la acción tuvo al menos dos objetivos. El primero de ellos, logrado, apuntaba a boicotear los avances hacia un acuerdo de paz tras el cese del fuego convenido horas antes entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, capital de Pakistán. Según Irán, lo que fue confirmado por Pakistán, el país mediador, y, por el contenido del primer tuit al respecto publicado por el mismo Donald Trump, en el acuerdo se incluía el cese del fuego en Líbano. Israel hizo caso omiso a ese compromiso preliminar e incluso dio un salto en su escalada militar.

El otro objetivo, en proceso, sería controlar y colonizar el sur de Líbano. Llamándole "zona de seguridad" se propone establecer una nueva frontera del proyecto sionista en el río Litani. Las ocupaciones israelíes por "seguridad" se vuelven permanentes, como vemos hoy en Gaza -Netanyahu en estos días ordenó ocupar el 70% del territorio palestino gazatí- y como ocurrió antes con los Altos del Golán, en Siria. Allí se instalaron decenas de colonias israelíes, y el territorio sirio fue anexionado unilateralmente en 1981. Trump, en su primera presidencia, reconoció esa anexión, que además fue ampliada hace unos meses, tras la caída del presidente sirio Bashar al Assad.

El río Litani nace en el valle de la Becá y, tras recorrer 170 kilómetros, desemboca en el Mediterráneo al norte de la ciudad libanesa de Tiro. Es la principal fuente de agua del sur de Líbano y posee una represa hidroeléctrica que aporta energía a la región. El río está a unos 30 kilómetros de la frontera israelí-libanesa reconocida, y el área libanesa de este al sur corresponde a casi 1.000 km2, es decir, el 10% de la superficie del pequeño país de los cedros. Allí vive una población cercana a 800.000 personas, mayoritariamente musulmanes chiitas (60%), pero también hay aldeas sunnitas, cristianas y maronitas.

Para lograr ese objetivo, Israel tiene que vencer la resistencia de Hezbollah, que recibe apoyo de Irán. Previsiblemente, la manifiesta superioridad tecnológica militar que Israel posee inhibiría fácilmente, con escasas bajas propias, la resistencia de la milicia. Así ha ocurrido en el pasado. Sin embargo, los hechos en estas semanas no han sido los previstos. Por una parte, Hezbollah ha incorporado capacidades bélicas innovadoras, que sorprendieron y generaron bajas importantes a las fuerzas invasoras. En efecto, hoy se conoce que posee drones suicidas, de fácil y económica construcción, que son guiados por delgadas fibras ópticas. Esto posibilita que no sean detectados y que sus conductores puedan, a distancia, hacerlos estallar sobre blancos físicos o humanos. El propio embajador israelí en la Organización de las Naciones Unidas mostró estos días un ejemplo de estos drones y ya el ejército israelí ha tenido que reconocer las bajas provocadas y las dificultades para avanzar con sus tropas y consolidar territorio.

La horma y el zapato

Israel pretende la emigración obligada de la población del sur de Líbano y para eso ha amenazado con bombardear las localidades. Como ocurrió en Gaza, va demoliendo las construcciones abandonadas por los civiles. Los emigrados no podrán regresar a sus casas. Además, anunció un nuevo ataque aéreo masivo a Beirut, en particular al populoso barrio chiita Dahiye. Pero la novedad, que congeló hasta el momento esas intenciones, fue la advertencia que lanzó Irán de aplicar similares acciones en el norte de Israel. Es decir, si Israel bombardea Dahiye y los pueblos del sur de Líbano para desplazar a sus habitantes, Irán haría lo propio con ciudades del norte de Israel y con ilegales colonias israelíes en la Cisjordania palestina. Esta respuesta de Irán es inédita y marca la nueva realidad de poder en la región. Más allá de la verborragia de Trump sobre los resultados militares de la guerra, los persas han mostrado capacidad bélica consistente con la contraamenaza anunciada. Ese es el estado de situación a inicios de junio. Cómo se laudará la tensión es imposible saberlo.

La guerra en Medio Oriente, desatada por Estados Unidos e Israel, con resultados ciertamente inesperados para la mayoría de los observadores occidentales, está mostrando nuevos ejemplos de lo que se ha dado en llamar estrategias de guerra asimétrica. Ante grandes diferencias de capacidades militares entre bandos, el más débil adopta estrategias no convencionales y el uso de tácticas o armamento novedoso. Lo que viene sucediendo con el primer y con el cuarto ejército más poderoso del mundo señala que no necesariamente los miles de millones de dólares invertidos en sofisticados equipos son los que determinan linealmente los resultados en los conflictos armados. Y esto, aun enmarcado en el horror bélico, no deja de ser una buena noticia para las soberanías nacionales.

Edgardo Rubianes es doctor en Biología y fue presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Publicado en La Diaria, el 6 de junio de 2026

Notas:

  1. Al caer el mandato británico de Palestina, la ONU en 1947 realizó su partición y definió límites para tres entidades: una judía, otra árabe y el estatus especial de Jerusalén. Israel, tras sucesivas expansiones, no reconocidas por la ONU, ha multiplicado varias veces su superficie original. 
  2. Génesis 15:18, Dios pacta con Abraham y le promete: "A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates". Esto implica, además de Palestina, los actuales Líbano y Jordania y partes de Siria, Egipto e Irak. 
Imagen de portada: Líbano / Amnesty International

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2026-06-07T01:51:00

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