Una mujer iraní: ¿Qué puede y qué no puede hacer?. Stefano Casini

23.04.2026

El régimen iraní, desde que la Revolución Islámica tomó el poder en 1979, por primera vez en la historia, aplicó la Ley Sharia. Quizás no es la más estricta del mundo, sin embargo, como bien sabemos, son los cromosomas XY, los que tienen absoluta prevalencia.

 

En el actual Irán, la situación educativa para una adolescente es bastante difícil y contradictoria. A pesar de tener acceso a la educación, su autonomía para elegir qué y cómo estudiar, es limitada por leyes de tutela masculina y controles del estado.

Para estudiar, una joven requiere el consentimiento de un tutor masculino. Por ejemplo, una XX para inscribirse en la educación superior, necesita el permiso del padre, hermano mayor o esposo. En caso que el estudio implique viajar fuera de su ciudad natal o al exterior de Irán, las mujeres casadas (hay millones adolescentes en edad de estudio) necesitan autorización escrita de su esposo, y las solteras, de su padre.

Está estrictamente condicionado el acceso a becas, residencias universitarias e incluso la inscripción de clases. La asistencia a clases está vinculada al cumplimiento del código de vestimenta (hiyab). En caso no se cumpla la joven será automáticamente expulsada.

Lo más asombroso es que las mujeres representan cerca del 60% de los estudiantes universitarios en Irán, a pesar de las duras restricciones por género. Hay 80 carreras prohibidas en las áreas de física nuclear, informática, arqueología, literatura inglesa y negocios. Las mujeres iraníes son mayoría en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina, a pesar que, cada una, precisa un permiso especial de esposo, padre, marido y el estado.

Hay carreras o materias que se pueden estudiar, pero sin antes pasar un examen de comités académicos y religiosos. Las materias consideradas bajo revisión son: derechos humanos, estudios de género, filosofía, psicología y ciencias políticas. Es casi imposible que una mujer pueda estudiar estas materias, de hecho, en todo Irán no superar las 100. Son cuestionadas o restringidas por las autoridades al considerarlas contrarias a los principios religiosos islámicos o de influencia occidental.

Las áreas artísticas como Baile o Teatro, están prohibidas para las mujeres debido a regulaciones morales, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano. Hasta ahora, hablamos de Educación Superior, pero, si pasamos al nivel escolar y secundario, la educación es obligatoria y gratuita para todos, con una tasa de alfabetización femenina del 97%. Según Human Rights, el contenido educativo está moldeado por la propaganda estatal y el control doctrinal. 

El alto nivel educativo de las mujeres choca contra la falta de equidad laboral. Una mujer, para trabajar, debe superar cientos de filtros religiosos, morales y conductuales y enfrenta barreras legales sistemáticas, que limitan una independencia económica casi a 0. La principal barrera legal es la autoridad del esposo o tutor. Según el Código Civil (Artículo 1105), el hombre es la cabeza de familia, lo que le otorga facultades legales sobre la vida profesional de su esposa o hija. Un marido, de forma legal, puede prohibir a su mujer trabajar si considera que el empleo va en contra de los "intereses familiares" o su propia "dignidad". Los empleadores exigen la autorización escrita del esposo para contratar a una mujer.

Otra gran limitación para una mujer en Irán es su traslado. En caso que el trabajo requiera viajar fuera de las fronteras, la mujer casada necesita el consentimiento firmado de su esposo para usar un pasaporte. ¿cuál es el mercado laboral para una universitaria? Pueden ser las mejores de sus clases, pero, la realidad laboral es casi insignificante en comparación a los hombres: De toda la fuerza laboral iraní, aunque las mujeres representen el 60% del total de universitarios recibidos, la ocupación y participación económica femenina es del 13% una de las más bajas del mundo. Para ellas hay un desempleo totalmente desproporcionado. En 2025, el desempleo para mujeres jóvenes alcanzó el 35%.

La brecha salarial es enorme.Una mujer gana menos de la mitad que 1 hombre por el mismo trabajo y ocupa menos del 3% de los cargos directivos.  La segregación por sectores de la Enseñanza terciaria, también es elevada, dado que, la mayoría de trabajos femeninos son considerados como "extensiones del hogar", como la educación, dónde las mujeres son casi el 70% y la salud.

El peor enemigo de una mujer en Irán, como en otros países donde se aplica la ley Sharia, es la vestimenta. El incumplimiento de las normas de vestimenta (hiyab) se relaciona directamente al empleo. Las leyes de "Castidad y Hiyab", si no se cumplen, son sancionadas con deducciones salariales o despidos, para las que no respeten el código de vestimenta en el lugar de trabajo o hasta en redes sociales, cuando el Ayatollah permita usarlas.

Millones de mujeres que no aceptan estas reglas, muchas de ellas graduadas, prefieren el autoempleo digital, como ventas por Instagram o servicios a domicilio para evitar la vigilancia estatal. En Irán, las mujeres pueden ser condenadas a muerte por muchos delitos, desde faltas morales a delitos políticos o violentos. La legislación iraní, basada en una interpretación estricta de la Sharia, aplica la pena capital de forma desproporcionada hacia las mujeres. 

En diciembre 2024 entró en vigor la nueva "Ley de Castidad y Hiyab". Bajo esta ley contra el activismo, el velo es obligatorio y el envío de imágenes sin velo a medios extranjeros puede clasificarse como "corrupción en la tierra", cargo con pena de muerte. El adulterio es castigado con la muerte, mediante lapidación, aunque en años recientes se han usado otros métodos como la decapitación. Los colectivos LGBTQI+ y todas las mujeres que defienden los derechos de las personas por su diversidad sexual, son condenadas a muerte bajo cargos como "difusión de la corrupción en la tierra"

La  Participación en protestas, luego del movimiento "Mujer, Vida, Libertad" en 2022, fue interpretada como "enemistad contra Dios" (moharebeh) y "rebelión armada" y la pena es la ejecución. La disidencia política, traición o espionaje para potencias extranjeras son causas comunes para sentencias capitales, pero el asesinato o Qisas es la causa más frecuente de ejecución de mujeres. Bajo la ley de "retribución", una mujer puede ser ejecutada por matar a su marido o prometido, incluso en casos donde se alega defensa propia por violencia doméstica o violación. En estos casos no cuentan ni testigos ni declaraciones de una mujer violada.

En 2024 y 25, una gran proporción de ejecuciones de mujeres, fueron por delitos de narcotráfico. Las que más pagan por esto, son las denominadas MULAS y provienen de entornos muy pobres. Según estadísticas recientes, a pesar que deben ser tomadas con pinzas, porque en Irán es delito capital transmitir información sobre lo humano y social, la pena capital contra mujeres aumentó exponencialmente. En 2024, "habrían" sido ejecutadas cerca de 40 mujeres, la cifra más alta en 17 años. En 2025, las ejecuciones  aumentaron casi un 60%, configurando la cifra más alta en más de dos décadas.  

Stefano Casini es periodista. Empezó en Radio Clarín, su primer noticiero en 1968. Después continuó por L'Eco D'Italia, L'Ora D'Italia, Guía Financiera, suplementos en El País, El Observador, La República, fue 23 años Corresponsal  de RAI, Gente dItalia, 5 años de Radio TV Suiza Internacional y 2 años de CNN.

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2026-04-23T01:18:00

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