Una oracion laica por la paz. Rúben H. Díaz
22.03.2026
Ahora lo único que cabe, es esperar que lo peor no se produzca. Es poco lo que se puede hacer. Estamos en manos de gente que no merece la confianza ni la esperanza. Un reflejo antropológico de sobrevivencia es lo único que puede evitar lo peor.
Cualquier análisis racional de como llegamos a esta situación es inútil. En las próximas horas una llamada de teléfono va a decidir el destino de todos. Al final del cuento tres personas elegirán vivir o morir. Puede suceder algo peor. Que Irán o Corea del Norte generen una situación de hecho que haga imposible una solución.
Lo cierto es que ahora importan solo los hechos. Si nos toca sucumbir, será de la peor forma, por autodestrucción de nuestra especie. Me atrevo a suponer, que tal vez pocas veces se registren en el universo situaciones de esta naturaleza. Que en definitiva demuestran que una especie llega a determinados niveles de conocimiento y desarrollo científico que no esta en condiciones de gestionar. Porque lo lógico es que, como sucedía hasta hace ocho o diez años, esas posibilidades y responsabilidades se gestionen para lograr la felicidad de todos.
Teníamos dificulades, pero estábamos en procesos de cambios exitosos. No hubo ningún hecho que justifique esta situación creada por nosotros. El crecimiento demográfico creo problemas ambientales que estábamos cada vez mas cerca de superar. Nada puede explicar este deterioro de las relaciones internacionales. Se gestionaba cada vez con mayor eficiencia la creación de una sociedad global como era necesario. Cabe preguntarse si no tenemos un factor de agresividad que es inherente a nuestra especie.
Nadie tiene asegurada la eternidad. Porque el espacio exterior es peligroso y no da garantías, como lo venimos sabiendo cada vez más, cuando lo vamos conociendo mejor. Tal vez paradojicamente solo tenga espacio para la libertad. Porque la vida es una sucesión de desafíos sin respuestas. Se puede hacer todo bien, y terminar muy mal.
No es hora de señalar por ahora, que Trump ataco a Irán para destruir su fuerza nuclear pero hasta el momento que escribo estás líneas es una instalación de Israel la que paso por el mayor riesgo. Ni tampoco interrogar a este gobierno, el de Uruguay, sobre que será de nosotros, cuando nos vean más a la izquierda que Lula o Petro. La historia dice que nunca la fuerza política que nos gobierna ubicó a nuestro país en una situación de este tipo. Jamás Tabaré o Mujica lo hicieron.
Es un momento para reflexionar, amar y esperar. Sucederá lo que como especie merecemos. En esta situación saldremos hacia la nada o a un nuevo comienzo. Nada importante para el universo. Nadie nos va a llorar ni a aplaudir. Eso lo podemos hacer solo nosotros desde lo más profundo de nuestros corazones.
Al final del cuento, sería para estas generaciones que hoy estamos con vida, una carga que no merecemos. No va a suceder. No lo puedo creer.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias