Uruguay y China, la clave es la estrategia. Esteban Valenti

04.02.2026

Estamos en medio de la visita de la delegación uruguaya más numerosa (150 personas entre funcionarios estatales, empresarios y representantes sociales) encabezados por el presidente de la República, Yamandú Orsi.

Ya se produjo el encuentro con el líder de China Xi Jinping y la firma de once acuerdos entre ambos países y también ya trascendió (espontáneamente...) la noticia del seguimiento de parte de los Estados Unidos de esta visita y más en general de las relaciones de nuestro país con China.

Esta información hay que interpretarla en el marco de la actual política norteamericana en América Latina y en su prioridad de frenar a China en todos los terrenos, pero en especial en la amistad y la cooperación con los países de la región. Los ejemplos sobran.

Hay un celo estratégico y agresivo como nunca antes, por parte de los Estados Unidos, América Latina es hoy considerado una zona cerrada de influencia norteamericana  y ver a China entrar tan fuerte (comprando carne, soja, madera y queriendo construir infraestructuras) les genera mucha inseguridad.

Estados Unidos ve a Uruguay como un socio democrático ejemplar en la región (una "joya" de estabilidad). No quieren que esa joya dependa demasiado de Pekín. No es tanto que Uruguay le venda carne a China (eso lo entienden, son negocios), sino la influencia política y tecnológica china que viene detrás del dinero.

Hay tres cosas que a los estadounidenses les ponen los pelos de punta en la relación de Uruguay con China.

A EE.UU. le preocupa mucho la presencia de flotas pesqueras chinas y la posibilidad de que China invierta en infraestructura portuaria estratégica en el Atlántico Sur. Lo ven como un riesgo de seguridad.

Estados Unidos presiona mucho para que Uruguay no use tecnología china  5G (como Huawei) en sus redes de comunicaciones. Argumentan que China podría usar esa tecnología para espionaje. Washington prefiere que Uruguay use tecnología occidental, aunque sea más cara.

Cualquier cooperación en temas espaciales o de defensa con China enciende todas las alarmas en el Comando Sur de los EE.UU.

Uruguay ha jugado sus cartas con mucha inteligencia y con el expreso reconocimiento de Orsi, es la continuidad de una política de Estado, este gobierno de izquierda ha mostrado impulsos y movimientos mucho más efectivos. Y sobre todo resultados en el primer año de gobierno.

Estados Unidos trata de contrarrestar a China ofreciendo alianzas de "calidad", inversiones en energías verdes y seguridad, y recordando a Uruguay los riesgos de la "diplomacia de la deuda", China y Uruguay siguen una política de equilibrio, mantienen la amistad con EE.UU., pero cuida su billetera y su expansión y modernización tecnológica con China. Y ha chocando en el caso de la invasión de Estados Unidos a Venezuela, el pasado 3 de enero.

Estados Unidos respeta mucho a Uruguay, en un mundo donde respeta a pocos países, pero lo mira con "ojos de águila" preocupada. No van a intervenir groseramente porque Uruguay es una democracia sólida, pero ejercen presión diplomática constante para que el país no le entregue las llaves de la casa (puertos y telecomunicaciones) a China.

Es un baile delicado, Uruguay es chico, pero sabe hacerse valer en este baile de gigantes.

Imaginemos que Uruguay es el dueño de un almacén de primera calidad. Tiene la mejor carne, los mejores lácteos y granos. China es el cliente que entra y dice: "Te compro toda la estantería. Todo lo que tengas, dámelo". Paga, se lleva la mercadería y sostiene tu negocio mes a mes. Un cliente que antes era el más importante y que ha sido sustituido por China no solo en la compra de tus productos, sino en negocios estratégicos, como las telecomunicaciones y la energía eléctrica, entra en tu almacén y dice: "Qué linda carne tenés... pero yo ya tengo vacas en mi casa, así que no te voy a comprar. Pero ojo, no le vendas tanto a China que no me gusta".

Uruguay no tiene el lujo de elegir por simpatía. Uruguay produce alimentos para 30 millones de personas y solo tiene 3,4 millones de habitantes. Tiene que vender el excedente o se funde. Si EE.UU. y Europa son proteccionistas (ponen trabas para proteger a sus propios granjeros), Uruguay no tiene otra opción que mirar a Asia. Es una cuestión de supervivencia, aunque también tiene una carga ideológica que es mirar hacia los países que más progresan en el mundo.

El gran drama de la relación con EE.UU. es que nuestras economías no se complementan, compiten. Ellos también venden carne, soja y arroz. En cambio, con China somos perfectamente complementarios: ellos tienen bocas que alimentar y nosotros tenemos comida. Eso es difícil de cambiar con diplomacia o con presiones.

El riesgo para Uruguay no es venderle a China, sino depender solo de China. "No poner todos los huevos en la misma canasta". Si mañana China se resfría o se enoja, Uruguay se agarra una pulmonía. La estrategia inteligente es usar el interés de China que no solo es comercial, es estratégico por el prestigio de Uruguay.

Es una jugada de ajedrez obligada. Uruguay está aprovechando su "cuarto de hora" de interés global. Mientras mantenga su soberanía y no entregue cosas estratégicas (como el control total de un puerto o la seguridad de sus datos), venderle al mejor postor es lo que cualquier buen gobernante y estadista haría.

Para un país pequeño como Uruguay (o como lo lamamos nosotros, "suavemente ondulado"), la inteligencia es su única defensa. Como no se puede imponer por la fuerza ni por el tamaño del mercado, hay que ganar por estrategia y diplomacia.

Históricamente, Uruguay fue el "Estado tapón" entre gigantes (Argentina y Brasil), y supo manejarse muy bien. Ahora el tablero es mundial, y esa "visión estratégica" es vital para no quedar aplastado entre los intereses de las potencias. Hay que ser amigos de todos, pero no casarse con nadie.

Esa es la ventaja de la China actual, además de ser una potencia que disputa el liderazgo en muchos terrenos a los EE.UU. económicamente, técnicamente, comercialmente y lo ha desplazado de los primeros lugares a EE.UU. no exporta su "modelo" como lo hacía antes durante la guerra fría. A diferencia de la URSS, que junto a las relaciones económicos tenía una fuerte tensión política, China tiene una estrategia totalmente diferente. Se ve a la distancia.

Para esto Uruguay necesita desarrollar una política y una estrategia muy refinada y sutil, que teniendo en cuenta que es gobernada por el Frente Amplio, una fuerza de izquierda en un continente que está rotando con varios gobiernos de derecha y ultra derecha apoyados por los EE.UU. ¿Tiene las capacidades?

Hasta hora, tanto en las tratativas con China y la preparación de esta visita, su política exterior ha sido muy activa y, para sorpresa de algunos, ha logrado cerrar temas que venían de larga data, aunque con un enfoque más "bloquista" (apostando al Mercosur) que el gobierno anterior.

El "plato fuerte" fue el 17 de enero de 2026, Orsi participó en la firma histórica del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.  Después de más de 25 años de idas y vueltas, finalmente se estamparon las firmas (Orsi lo llamó "asumir una responsabilidad histórica").

A diferencia de la estrategia anterior de buscar acuerdos "solitarios", Orsi y la cancillería uruguaya se alineó con Lula da Silva (Brasil) para cerrar esto en bloque. Es un tratado que abre un mercado de 720 millones de personas. Esta en una fase delicada en Europa, pero el avance ha sido importante.

Con China se firmaron 11 acuerdos de cooperación (Memorándums) en áreas específicas: habilitación de nuevos cortes de carne (mondongo, librillo), ciencia, tecnología y economía digital.

El gobierno actual, frenó el ímpetu del TLC bilateral (Uruguay solo) que impulsaba Lacalle Pou, y acordó con China impulsar un TLC China-Mercosur. En la declaración conjunta de ayer, ambos presidentes expresaron su deseo de iniciar estas negociaciones con todo el bloque. Es decir, Uruguay bajó la velocidad individual para tratar de arrastrar a Brasil y Argentina a la mesa.

En noviembre de 2025, Uruguay recibió la noticia de ser aceptado para ingresar al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). Esto es enorme porque conecta a Uruguay con economías como Japón, Canadá, Australia y Vietnam.

Fue una gestión silenciosa ("volar bajo el radar", como dijo Orsi) que dio frutos. Uruguay fue el único país aceptado en esa ronda, superando a otros candidatos que quedaron en lista de espera.

Ecuador, en agosto de 2025, se firmaron acuerdos de seguridad con el presidente Daniel Noboa. Y con Perú  se inició una profundización del acuerdo comercial existente (ACE 58) para mejorar el intercambio de bienes.

El gobierno de Orsi ha cambiado la táctica del "llanero solitario" por la de "jugar en equipo" con el Mercosur, logrando cerrar el capítulo con Europa y reencauzando la relación con China sin romper con el barrio.

La estrategia no está en los discursos, sino en todo lo que se ha avanzado en estos once meses desde que asumió el gobierno de Yamandú Orsi y los pocos, casi nulos avances en materia comercial en el gobierno de Luis Lacalle Pou.

Esteban Valenti
2026-02-04T07:03:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)