Vender el rico patrimonio de los orientales. Esteban Valenti
18.03.2026
En marzo de 2026, se ha generado un fuerte debate interno, a nivel nacional, en el Frente Amplio y en el ámbito sindical uruguayo tras las declaraciones de Alejandro "Pacha" Sánchez (Secretario de la Presidencia y dirigente del MPP) sobre la posibilidad de abrir el capital de las empresas públicas.
Vender el rico patrimonio de los orientales. Esteban Valenti
En marzo de 2026, se ha generado un fuerte debate interno, a nivel nacional, en el Frente Amplio y en el ámbito sindical uruguayo tras las declaraciones de Alejandro "Pacha" Sánchez (Secretario de la Presidencia y dirigente del MPP) sobre la posibilidad de abrir el capital de las empresas públicas.
Sánchez propuso "sacudir" las empresas públicas como UTE y ANTEL, mediante la apertura de paquetes accionarios dirigidos a pequeños ahorristas uruguayos. Sus argumentos principales fueron: captar el ahorro nacional para que las empresas públicas tengan recursos propios para invertir sin depender exclusivamente de Rentas Generales.
Sostuvo que las empresas uruguayas deben poder competir como "trasnacionales" en la región (Argentina, Brasil y Paraguay), si los ciudadanos son accionistas, habrá un mayor compromiso y control social sobre la gestión. citó como ejemplo exitoso la financiación de parques eólicos de UTE mediante participación de ahorristas durante el gobierno de Mujica. Lo que nos permitió la gran revolución energética del Uruguay que ha logrado que el 97% de su energía sea renovable.
La propuesta no cayó bien en sectores como el Partido Comunista (PCU), el Partido Socialista y algunos sindicatos, quienes ven en esto un "riesgo de privatización encubierta".
Los críticos sostienen que las empresas públicas ya pertenecen a todos los uruguayos por el solo hecho de ser ciudadanos. Crear un "nuevo rango de accionistas" por poder económico destruiría la idea de propiedad colectiva.
Existe el temor de que, aunque empiece con "pequeños ahorristas", al final las acciones terminen concentradas en grandes bancos o grupos económicos, como ocurrió con experiencias similares en otros países.
El modelo de fideicomisos es la base de la idea de Sánchez y menciona como antecedente positivo (ejemplos: Parques Pampa en Tacuarembó y Arias en Flores).
El parque pertenece a un Fideicomiso, no directamente a UTE ni a un único privado y UTE emite "certificados de participación" en la Bolsa de Valores.
Los ciudadanos comunes pueden comprar participaciones (con mínimos de U$S 1.000, por ejemplo). A cambio, reciben una rentabilidad anual (generalmente entre el 9% y el 11% en dólares) basada en cuánta energía genera y vende ese parque específico. UTE suele quedarse con una parte de las acciones (un 20% aprox.) y se encarga de la operación y el mantenimiento del parque. Y con esa renta no son por cierto los estafadores de Conexión Ganadera.
Cuando escuché la propuesta de Sánchez no me sorprendió en absoluto el fuego de artillería cerrado contra esa idea, si me sorprende que excepto el presidente Orsi, el silencio es total en una parte fundamental de la izquierda. No estamos discutiendo de finanzas, estamos construyendo el país que necesita la gente para mejorar su vida, no de manera declamatoria, sino concreta.
Variantes de esta posibilidad existen hace tiempo exitosamente en el Uruguay, el ejemplo más claro son los parques eólicos que son propiedad de empresas privadas (locales y extranjeras) que invirtieron capital propio para construirlos y le venden la energía casi exclusivamente a UTE. El Estado uruguayo funciona como un "comprador único".
UTE firma contratos de compra por 20 años. En estos contratos se establece un precio fijo por cada Megavatio-hora (MWh) generado. El alto precio de la energía que pagamos y que todos reconocen, no es responsabilidad de los parques eólicos, es de los impuestos que le agregaron y mantuvieron todos los gobiernos. En algún momento habrá que revisar esta situación, pero no de toda la energía eléctrica, sobre todo si queremos tener una verdadera política nacional de riego artificial.
Veamos otro enfoque: ¿Cómo les va en sectores claves a las empresas del Estado uruguayo, en relación a la competencia privada:
Uruguay tiene un modelo de competencia híbrida que es bastante inusual en el mundo. A diferencia de otros países donde el Estado solo regula, en Uruguay el Estado compite directamente con multinacionales.
Telefonía Celular (Antel vs. Movistar y Tigo). Antel sigue siendo el líder del mercado con aproximadamente el 46-48% de las líneas activas. Su gran ventaja competitiva es la infraestructura de fibra óptica y la mayor cobertura 5G en el interior del país. Y obviamente la totalidad de las líneas fijas.
Cuota de Mercado: 49% lo tiene ANTEL de los servicios móviles totales, Tigo (ex Movistar) tiene el 28% es Claro el 23%
Antel domina casi el 99% del mercado de banda ancha fija (fibra óptica), lo que le da una ventaja competitiva enorme para fidelizar clientes móviles mediante servicios convergentes.
Bancos: El BROU sigue siendo el "trasatlántico" del sistema financiero uruguayo. Su peso es mayor en depósitos que en créditos, debido a que es el refugio de confianza de los ahorristas. Tiene el 44% del total del sistema bancario, Préstamos, es el 35% y en el interior del país (fuera de Montevideo), la cuota del BROU en depósitos sube a casi el 65%, demostrando su rol social y geográfico.
Banco de Seguros del Estado (BSE) es más complejo medirlo, pero el BSE tiene monopolios legales en áreas. Cuota de Mercado Total: 68% (medido en primas emitidas). Accidentes de Trabajo: 100% (Monopolio legal). Automóviles (Competencia pura): 42%. Vida y Previsional: Muy dominante debido a que el BSE es prácticamente el único que paga las rentas vitalicias de las AFAP.
En el sector de la energía (UTE vs. Generadores Privados) Como vimos antes, aquí UTE compite (y colabora) con parques eólicos y solares privados. Hoy más del 50% de la energía eólica es generada por empresas que no son el Estado. ¿Que prefieren los supuestos defensores a ultranza de las empresas públicas, que ese 50% de parques eólicos exista o que el viento fuera plenamente libre? Porque es claro que UTE no hubiera podido alcanzar ese nivel de inversión.
Ley de Participación Público-Privada (PPP - Ley 18.786) aprobada el 12 de julio de 2011, durante el gobierno de José Mujica.
Es el modelo más robusto para obras grandes. El Estado le pide a un privado que diseñe, construya, financie y mantenga una obra por un plazo largo (20 a 30 años). Se utiliza en Cárceles (como la Unidad N°1), rutas nacionales, centros educativos (jardines de infantes y escuelas) y centros hospitalarios, el tren desde Pasos de los Toros hasta el Puerto. El Estado no paga la obra toda junta, sino que paga una "cuota" mensual por disponibilidad. Si la ruta tiene baches o la escuela no tiene luz, el Estado descuenta dinero del pago al privado. Permite hacer obras hoy sin que el Estado tenga que desembolsar todo el dinero de golpe. Es una gran idea con excelentes resultados para el Estado y los privados. ¡Horror!
Legalmente, por la propia Ley de PPP de 2011 (Art. 60), los compromisos de las PPP no se contabilizan como Deuda Pública tradicional en el momento en que se firma el contrato. Porque técnicamente no es dinero que el Estado pidió prestado, sino un "compromiso de pago por servicios" a futuro. Mientras el privado está construyendo la ruta, esa deuda no figura en el stock de deuda del Banco Central. Esto permite hacer obras sin "romper" los techos de deuda legal un menor endeudamiento ante las calificadoras de riesgo.
Otra variable son las sociedades anónimas de Propiedad Estatal (Derecho Privado). Este es un modelo muy uruguayo. El dueño de la empresa es el Estado (por ejemplo, ANCAP o UTE), pero la empresa funciona como una Sociedad Anónima común (S.A.). Por ejemplos: DUCSA (la que gestiona las estaciones de servicio ANCAP), ALUR (alcoholes y biocombustibles) o Cementos del Plata. Al regirse por el derecho privado, tienen más agilidad comercial, pero deberíamos reforzar los controles y no reducir su capacidad de competencia comercial que va toda a beneficio de las empresas estatales. Es obvio que para aquellos que quieren que todo sea del Estado y consideran ese el principal avance "revolucionario" toda flexibilidad debe eliminarse.
Es caminar hacia el modelo soviético, que durante décadas hizo que hasta los quiscos de las estaciones del Metro o todas las grandes empresas industriales y comerciales y los bancos eran del Estado y ese fue uno de los motivos del derrumbe. Pero la historia que importa.
Es el modelo que está hundiendo a Cuba y que Trump aprovecha, porque en realidad es cierto que el bloqueo histórico de Cuba es un crimen, pero también es cierto que su modelo económico, social y ahora político, se cae a pedazos. Si le permitieran importar petróleo abiertamente, hoy no tiene con que pagarlo y toda su producción, incluso la azucarera se destrozó. Y no solo por el bloqueo, sino por el modelo.
A tal punto que hace unos pocos años tuvieron que abrirse a las inversiones extranjeras y las pymes privadas, incluso a las zonas francas, como la de Mariel. Ya era tarde.
Ahora, los cubanos de Cuba y los residentes en el exterior, pueden invertir en Cuba y si viniera un grupo cubano, privado de Miami a invertir en el sistema eléctrico destrozado que tiene Cuba en la actualidad, ahora puede hacerlo perfectamente y sería una bendición. Pero incomodaría a los "puros" aquí en Uruguay. Esto se resolvió hace tres días, y es todavía más tarde.
La izquierda uruguaya a golpes entendió que era necesaria la inversión, nacional y extrajera, aunque algunos miran para otro lado. Si no hay inversión no se crean empleos y eso no lo cambia absolutamente nadie. Inversión del Estado o inversión privada, nacional y extranjera. El papel de la inversión no la cambian ni los clásicos de los clásicos del marxismo.
Hicimos muy bien en festejar los éxitos económicos de los gobiernos del FA y para eso hay que recurrir a los porcentajes, es inexorable, vamos a comparar el gobierno de Lacalle Herrera y los niveles de Inversión Extranjera Directa (IED) de los gobiernos del FA. Como se trata de porcentajes, no importa que sean 5 años contra 15 años.
Porcentajes en comparación con el PBI, años 1990 a 1995 (Gobierno de Lacalle Herrera) tasa de IED sobre el PBI fue del 1.1%, mientras que en el periodo 2005-2020 (gobiernos del FA) fue del 5.2% promedio anual. ¿Notan la pequeña diferencia? Por eso crecimos y bajó la desocupación, si tienen otro sistema paténtenlo.
La comparación entre ambos periodos muestra el cambio más drástico en la historia económica del Uruguay moderno. Pasamos de ser un país con niveles de inversión marginales a uno de los principales destinos de la región en términos relativos.
Como algún pícaro puede cuestionar esta comparación, me tome el trabajo de hacerla más amplia. Tasa de Inversión Extranjera Directa (IED) años 1985 -2005 (gobiernos blancos y colorados), 1.2% anual promedio; la misma tasa en el periodo 2005-2020 (gobiernos del FA) 5.2%. Una diferencia abrumadora de la que ellos no hablan
Sigamos manejando porcentajes, porque hay que ser precisos para los "picaros" de las polémicas, durante el gobierno de Luis Lacalle Pou de los años 2020 - 2025, el IED promedio de todo el periodo fue del 2.2%, como puede apreciarse ni rozó lo que lograron los gobiernos del Frente Amplio. Mientras que en el año 2026, gobierno de Yamandú Orsi, ya comenzamos a recuperarnos y en un solo año alcanzamos el 2.8% ¿Está claro?
Ahora debemos analizar otros números complejos y en cierta manera dolorosos. Los depósitos en bancos uruguayos son de U$ 31.500 millones de dólares (son un récord histórico) mientras que los depósitos en el exterior de uruguayos son de U$ 10.500 millones de dólares, una suba leve en 2026. A lo que hay que agregar una estimación de los "billetes bajo el colchón" que es de entre U$ 3.000 a U$ 4.000 millones de dólares.
cuanto es el total de millones de dólares depositados en bancos uruguayos y cuantos de uruguayos depositados en bancos extranjeros. Los datos más recientes a marzo de 2026, debemos desglosar las cifras según los informes del Banco Central del Uruguay (BCU) y organismos internacionales.
Es importante notar que las cifras en Uruguay se dividen principalmente entre "residentes" (personas y empresas locales) y "no residentes" (extranjeros con cuentas aquí).
Al cierre de 2025 y principios de 2026, el sistema bancario uruguayo (incluyendo el BROU y la banca privada) registra niveles récord de ahorro. Aproximadamente US$ 41.000 millones de dólares. Residentes tienen alrededor de US$ 37.500 millones. Los uruguayos han aumentado su ahorro en el sistema local de manera sostenida. Los no residentes, cerca de US$ 3.500 millones. La gran mayoría (aprox. el 73%) de estos depósitos se mantienen en dólares, a pesar de los esfuerzos por incentivar el ahorro en pesos uruguayos.
Depósitos de Uruguayos en el Exterior, esta cifra es más difícil de rastrear con exactitud "en tiempo real", ya que depende de los datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS), pero los informes de Balanza de Pagos del BCU y consultoras privadas (como CPA Ferrere o Uruguay XXI) dan una imagen clara. Se estima que los residentes uruguayos tienen aproximadamente US$ 62.000 millones fuera del país.
El dinero está en Cuentas corrientes y ahorros en bancos de EE. UU. y Europa, portafolios de inversión (acciones, bonos, fondos), participaciones en empresas extranjeras.
Si no ofrecemos alternativas serias y rentables de inversión perdemos todo ese potencial. ¿O queremos que prosperen los fondos de inversión como Conexión Ganadera, los blancos de Carrasco que en una sola empresa estafaron a más de 4000 personas por entre 150 millones y 200 millones de dólares? Por ahora y con optimismo.
¿O queremos dejar que atrapen a miles de uruguayos en estafas como el Grupo Larrarte, República Ganadera y en la cima Conexión Ganadera que en total estafaron a 7000 personas?
Nunca, absolutamente nunca hubo en un periodo tan breve de tiempo tantas estafas contra inversionistas. Global Intergold (o Giggos) se trataba de una estructura piramidal que opera bajo la venta de oro y que ha afectado a miles de personas, incluyendo jubilados en el interior del país. Gonzalo Campomar ("Lechuga"), involucrado en una investigación por una presunta estafa piramidal vinculada a criptomonedas y logística, con montos que se estiman cercanos a los 65 millones de dólares, o las empresas de Marketing Digital en Colonia: En 2025, se inició una investigación por una presunta estafa piramidal que afectó a más de 1,500 personas en el departamento de Colonia bajo la fachada de una agencia de publicidad digital.
Y viva la libertad de mercado más amplia para que Sara Goldring organice uno de los mayores escándalos financieros del mercado local en la última década (estalló en 2022/2023). O Pérez Marexiano (Compañía de Valores) que a finales de 2025, el BCU intervino esta corredora de bolsa tras detectar "graves incumplimientos" en sus estándares de conducta. Y nada los detiene: Global Business Uruguay (GBU) el caso que tomó fuerza en 2024 y 2025, afectando a una base de inversores que incluía a figuras del ámbito deportivo y conocidos de la familia del operador.
Sumen y piensen si algunos de estos cientos de millones de dólares se hubieran puesto al servicio de las inversiones que el país necesita, cual hubiera sido su impacto. Y hubiéramos evitado que miles de personas fueran estafadas. Y se puede.
El gran objetivo para cambiar el ritmo de crecimiento, de inversiones, de creación de mano de obra es que parte de esos millones en el Uruguay y en el exterior, se destinen a invertir en la producción y en infraestructuras o en la construcción. Para ello lo más seguro, lo más aceptado son las acciones en empresas públicas uruguayas, que se ganaron ese nombre, esa confianza no en base a discursos, sino a hechos económicos y financieros.
El Estado uruguayo NO tiene posibilidades de alcanzar los niveles de inversiones necesarios para la cantidad de obras en infraestructuras de todo tipo, en escuelas, liceos y facultades, en investigación y desarrollo, puertos, aeropuertos, en cárceles, en estructuras culturales y por eso necesita aumentar la inversión privada, sin comprometer en absoluto la propiedad de las empresas públicas, sino fortaleciéndolas.
Es obvio que los que quisieran que vayamos hacia la estatización social y el fracaso seguro, el camino es el inverso.
Este camino, es de izquierda y es la mejor forma de proteger y proyectar el rico patrimonio de los orientales, porque no son los fierros o los bancos, es el trabajo, es su apego profundo a su identidad, incluso en las empresas uruguayas, públicas y privadas. Nadie nos obliga a estar en Antel o utilizar el BROU, pero lo hacemos y lo seguiremos haciendo. Y el mayor patrimonio de todos es la inteligencia, la inventiva, la capacidad de recorrer caminos nuevos.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)