Venezuela: De la democracia a la anocracia. Stefano Casini

31.07.2026

La anocracia explica la sangrienta transición de Venezuela, un país ejemplo de lo que se denomina "la enfermedad holandesa" o paradoja de la abundancia. Solamente los seres humanos, con aciertos o errores, logramos transformar un país rico en un país pobre, una democracia casi perfecta en un colapso institucional general.

 

Me sale afirmar que Venezuela, fue una Democracia petrolera que logró transformarse en el país más decadente del mundo. Para abordar la transición, de una democracia petrolera a una dictadura con fachada electoral, hay que analizar cómo, el recurso que financió la modernización del país, se volvió, la herramienta perfecta para el control social autocrático. 

De 1958 a 1998, Venezuela, siempre considerado un país de "excepción democrática" en un continente plagado de dictaduras, mostró ser el más puro ejemplo de una democracia condicionada por los petrodólares, sin comparación con las teocracias, califatos o emiratos mediorientales. Desde 1958, el Estado no dependió más de los impuestos de los ciudadanos, sino de la exportación de crudo a través de PDVSA. Las primeras prospecciones petroleras empezaron a fines del siglo XIX por una iniciativa local, pero la exploración a gran escala arrancó a principios del siglo XX con las inversiones directas del grupo anglo-neerlandés Royal Dutch Shell, hasta que cayó, como el resto del mundo, en las garras de la Standard Oil de John Rochefeller. En 1976, a través de un decreto refrendado por el Parlamento, Carlos Andrés Pérez, se volvió el Dios de la cultura de la distribución de la riqueza: esa riqueza se llamaba petróleo. Fue el que financió paz social, obras de infraestructura, educación gratuita y salud. Carlos Andrés Pérez era un social demócrata de centro-izquierda y figura de Acción Democrática (AD) el partido más poderoso del bipartidismo venezolano del siglo XX, volviéndose un gran líder de la Internacional Socialista. 

El Paraíso duró hasta los '80, cuando los precios del crudo colapsaron y el modelo "puntofijista" no pudo parar el gasto público. Llegó la devaluación (el "Viernes Negro" de 1983), la corrupción generalizada y la desconexión de los partidos tradicionales (AD y COPEI). Esta realidad social provocó el Caracazo en 1989. Aparecieron las grietas políticas, la desesperación de un pueblo acostumbrado a vivir "de arriba" y,  una transición no se hace de la noche a la mañana. Llegó la erosión democrática, la erosión institucional y picos de violencia política. En 1992 aparecieron las intentonas militares de Hugo Chávez, en febrero y noviembre, quebrando la estabilidad institucional y mostrando la rabia de un sector de las Fuerzas Armadas. Cuando llegó el inventor del chavismo al poder por elecciones democráticas en 1999, redactó una nueva Constitución (concentrada en un librito "bíblico" de bolsillo que no soltaba nunca). El 30 de diciembre de 1999, la disolución legislativa se volvió realidad jurídica definitiva, abriendo el 2000 con un congreso temporal, qie enterró la Democracia.  El auténtico golpe de estado chavista fue, recién en abril de 2002, con el paro petrolero, que dejó muchos muertos en las calles. En 2004, llegó el referéndum revocatorio y empezó el control absoluto del Estado sobre PDVSA, con el despido de 18,000 técnicos y profesionales. El concepto de anocracia o autoritarismo competitivo, es la terminología que más encaja para este periodo. Chávez vio que era más conveniente y eficiente,  mantener elecciones falsas, que abolirlas como en Cuba, siempre y cuando fueran a su favor. Las elecciones se transformaron en un mecanismo de legitimación democrática. En los primeros años del siglo XXI, el chavismo siguió ganando elecciones democráticas,  por el excepcional boom petrolero, cuando el barril llegó a pasar los 100 dólares (unos 190 de hoy). "La mosca" se repartió entre la cúpula chavista, generales garantistas del control total de anti-sistema y "Misiones Sociales" sin control. 

Luego llegó la hegemonía del ventajismo. La pérdida de popularidad, obligó a Chavez a perfeccionar la fachada política y empezaron las inhabilitaciones de partidos y candidatos opositores, acciones legalizadas por el ensobrado Consejo Nacional Electoral (CNE). Los petrodólares se usaron para campañas oficiales y el uso de las listas de programas sociales, como mecanismo de control del voto. El mismo Chávez inventó una herramienta diabólicamente eficiente; el Referéndum Revocatorio Presidencial del 15 de agosto de 2004. Aunque la votación parecía técnicamente secreta, el régimen, rompió el derecho al voto secreto a través del proceso de recolección de firmas obligatorias, requeridas para convocarlo. 

Esto generó un "apartheid político". Cada voto tenía la firma del votante, para que, el régimen, supiera quién apoyaba a Chávez y quien no. Pude verlo con mis ojos ese mismo año, cuando fui a Caracas por unas notas para la RAI. Una querida amiga, diputada italiana del entonces Ulivo de izquierda, me mostró el pedido de aplicación para un crédito hipotecario de uno de sus empleados. En letra chica, al final decía: "el que no votó afirmativamente en el referéndum revocatorio, no tiene derecho a este préstamo", el más fino acto dictatorial. 

A diferencia de una democracia, donde el petróleo financia el desarrollo, en la dictadura petrolera, el recurso se utilizó para comprar lealtades geopolíticas, como el llamado "Petrocaribe". Se financiaron colectivos armados, sosteniendo la red de subsidios (como las cajas CLAP) para alimentar la población, paralelamente a una política expansiva del "Socialismo del Siglo XXI" con cualquier gobierno de izquierda del momento. Pagó millones para campañas electorales de izquierda en todos los países latinoamericanos, embelleció sedes diplomáticas, inventó intercambios de crudo por leche, soja, carne etc. 

Con el control absoluto del ESTADO, el chavismo tuvo que perfeccionar la anocracia, con una red de pantallas políticas y PDVSA se volvió un reclutador directo. En 1992, la empresa petrolera tenía 54.000 empleados, con un sueldo promedio de USD 2.000 por mes, que producían hasta 3 millones de barriles diarios. En 2005, los empleados eran 85.000, el sueldo promedio de USD 35 y la producción pasó a 900.000 barriles diarios. Hagan sus cálculos!!!!  2005 fue el punto de inflexión definitivo y se pasó de una democracia defectuosa a una anocracia controlada por un narco-Estado. Durante este período, el régimen ejecutó la total subordinación de la riqueza petrolera al Poder Ejecutivo, desplazando la fiscalización internacional, abriendo las rutas del narcotráfico protegido por el ejército. 

Fue en 2005 que el control total del petróleo, logró proveer al régimen, la liquidez "legal" necesaria, para financiar la fachada democrática internacional. El acuerdo con el narcotráfico le aseguró la caja negra de dinero cash y el pacto de lealtad criminal interna con el sector militar. Estos 2 recursos blindaron el sistema, para resistir cualquier quiebre institucional. Las cifras de montos cobrados por colaboradores directos de Maduro y "los Rodriguez", son claras. El sueldo formal máximo de un General venezolano, es de 350 dólares mensuales, sin embargo, lo que percibe Diosdado Cabello de forma mínima y segura son 500.000 dólares mensuales. Tarek El Aissami,  Ministro del Poder Popular del Petróleo, fue un caso a parte. El Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro USA. Rastrea, desde 2006 su patrimonio. Confirmaron la congelación de su patrimonio neto personal de 500 millones de dólares en cuentas bancarias y bienes de lujo, dentro de USA. Esta fortuna estaba estructurada a través de una red corporativa masiva, controlada por el testaferro, Samark López Bello. La plata líquida desviada (trama PDVSA-Cripto) es de un volumen estratosférico: el faltante de dinero comprobable fue de entre 16,000 y 23,000 millones de dólares. La red criminal entregaba tanqueros cargados de petróleo PDVSA a empresas fantasma en el extranjero. Los compradores pagaban en dólares cash (como en las películas) u operaban con criptomonedas enviadas a las cuentas de la red de El Aissami, dejando un vacío fiscal que nunca entró en las arcas públicas venezolanas.

Stefano Casini es periodista. Empezó en Radio Clarín, su primer noticiero en 1968. Después continuó por L'Eco D'Italia, L'Ora D'Italia, Guía Financiera, suplementos en El País, El Observador, La República, fue 23 años Corresponsal  de RAI, Gente dItalia, 5 años de Radio TV Suiza Internacional y 2 años de CNN.


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2026-07-31T03:35:00

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