Whisky de autor-Uruguay la patria de la incompetitividad. Michael Mansillla
28.04.2026
El 10 de abril (2026), un tribunal federal de apelaciones declaró inconstitucional la prohibición de la destilación casera, vigente desde hace casi 158 años, al considerar que dicha prohibición era un medio innecesario e impropio para que el Congreso ejerciera su poder impositivo.
En su dictamen para un panel de tres jueces en el caso McNutt contra el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la jueza Edith Hollan Jones, del Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de los Estados Unidos, determinó que la prohibición en realidad redujo los ingresos fiscales al impedir la destilación desde un principio, lo contrario de su intención declarada.
El tribunal falló a favor de la asociación sin ánimo de lucro Hobby Distillers Association y con 1.300 miembros, quienes argumentaron que las personas deberían tener la libertad de destilar licores en casa, ya sea como pasatiempo o para consumo personal, incluyendo, por ejemplo, para crear una receta de vodka con sabor a tarta de manzana que creó uno de los demandantes. El caso comenzó en diciembre de 2023, cuando el Competitive Enterprise Institute, un grupo de expertos libertario presentó una demanda en nombre de la Hobby Distillers Association y contra la Oficina de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco del Departamento del Tesoro y el Departamento de Justicia. La asociación de destiladores aficionados argumentó que el alcance regulatorio del gobierno no podía extenderse a las actividades que se realizan dentro del hogar de una persona.
El rostro del caso era Scott McNutt, residente de Nueva Jersey y ex ingeniero de la Guardia Costera de Estados Unidos.
McNutt recibió una carta no solicitada de la Oficina de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco advirtiéndole de una posible responsabilidad civil y penal después de que la agencia supiera que podría haber comprado materiales que podrían usarse para destilar bebidas alcohólicas.
Según la ley federal, destilar alcohol en casa o en el patio trasero puede acarrear una multa de 10. 000 dólares y cinco años de prisión. En cambio, la elaboración casera de cerveza para consumo personal es legal a nivel federal desde 1978.
En julio de 2024, el juez Mark T. Pittman del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de Texas falló a favor de los demandantes, emitiendo una orden judicial permanente y declarando inconstitucionales las disposiciones pertinentes del Código de Rentas Internas.
El abogado del Competitive Enterprise Institute, Dan Greenberg, lo calificó como "una victoria para las libertades personales y para el federalismo", y agregó en un comunicado en ese momento que la decisión "nos recuerda que, como estadounidenses, vivimos bajo un gobierno de poderes limitados".
El gobierno apeló en agosto de 2024.
El Instituto Buckeye de Ohio emprendió un desafío similar en nombre de John Ream, un ex ingeniero de Boeing y aficionado a la elaboración casera de cerveza que quería intentar destilar pequeñas cantidades de alcohol en casa para su propio consumo personal.
El presidente y director ejecutivo del Instituto Buckeye y uno de los abogados principales del caso. "Ahora el gobierno ha promovido un concepto de poder federal sorprendentemente amplio, contrario a la estructura básica de la Constitución".
El tribunal dictaminó que:
La prohibición federal de la destilación casera excede el alcance de las limitadas competencias del gobierno federal.
El abogado de Ohio, Andrew Grossman advirtió, que la facultad que otorga la Constitución para regular el comercio interestatal no permite que el gobierno federal prohíba la destilación casera, principalmente porque dicha prohibición no regula directamente el comercio interestatal ni está relacionada con ningún plan regulatorio más amplio.
La facultad impositiva que otorga la Constitución no permite que el gobierno federal prohíba la destilación casera para el autoconsumo, principalmente porque dicha prohibición no genera ingresos para el tesoro federal ni protege los ingresos fiscales federales.
Este doble límite jurídico tiene implicaciones que trascienden la destilación. Menciono que, según la amplia teoría del poder federal del gobierno, "el Congreso podría regular o incluso prohibir las actividades domésticas más mundanas, como cocinar en casa, hornear, cultivar un huerto y, ocasionalmente, cuidar a los hijos de los vecinos".
Pero fue una victoria a medias, las aseguradoras no lo cubren.
La decisión, sin embargo, es incompleta. Aunque elimina la prohibición federal, no altera el entramado normativo estatal y local. Aunque la elaboración destilados (con impuestos) es legal a nivel federal, pero con diferencia entre los 50 estados. Los derechos de los varían según la jurisdicción. Algunos estados tienen regulaciones estrictas sobre la graduación alcohólica y requisitos de permisos, y otros tienen condados que implementan regulaciones que prohíben la venta de alcohol y rige la ley seca. Las Reservas Indígenas a su vez tienen autonomía sobre el tema y alrededor del 50% de ellas prohíben la fabricar, vender y consumir bebidas alcohólicas.
Tampoco resuelve una cuestión crucial: la ausencia de cobertura de seguros. Las aseguradoras ya han dejado claro que no cubrirán daños -ni personales ni a terceros- derivados de la destilación doméstica, especialmente en zonas residenciales. La legalidad, en este caso, no implica seguridad.
Aun así, se estima que un momento dado hay alrededor de 55.000 destiladores caseros operan en Estados Unidos, moviéndose en una zona gris donde la ilegalidad convive con la tolerancia. Para la compra de un alambique las leyes varían de estado en estado, se puede comprar el alambique completo y en otros donde es ilegal, y las piezas se compran por internet, etiquetados como tubos, serpentinas u ollas grandes de cobre para cocinas.
Riesgos técnicos y límites materiales.
El problema no es solo jurídico. La destilación casera implica riesgos reales: explosiones, incendios y, sobre todo, la producción accidental de metanol, un alcohol altamente tóxico. La seguridad depende de conocimientos técnicos que no siempre están presentes en los aficionados. En el ámbito legal hay que obtener una titulación técnica, con conocimiento de matemática, química y física y muchas horas de prácticas. También hay posgrados o una maestría en destilación. En Escocia y resto del Reino Unido, hay titulaciones de nivel terciario.
Normativas vigentes.
Las normativas contra incendios son estrictas: exigen instalaciones separadas del hogar, con distancias que pueden alcanzar los 100 metros. En la práctica, esto limita la actividad a entornos rurales o parques industriales, lejos del ideal doméstico que reivindican los demandantes.
El problema se presenta cuando se ensamblan mal o el destilador no tiene practica ni conocimiento sobre destilación. Puede estallar o retener una parte de alcohol metílico, dependiendo que mosto se destilo.
La regulación de seguridad de bomberos exige que el alambique este, dentro de una construcción única para este propósito, con cierta lejanía según la capacidad, que va de 30 a 100 metros. De una vivienda o cerca de la edificación de añejamiento en barriles o acopio de alcohol.
Aspectos clave sobre el metanol en la destilación:
El metanol es un subproducto natural de la fermentación (no de la destilación) generado por la degradación de pectinas en frutas y granos. Se concentra en las "cabezas" (primera fracción) debido a su menor punto de ebullición, por lo que eliminar esta parte es vital para la seguridad.
Origen: Se produce durante la fermentación, especialmente al usar frutas con alto contenido de pectina (manzanas, peras, cerezas).
Destilación: Debido a su punto de ebullición más bajo, el metanol sale primero del alambique, concentrándose en la "cabeza".
Eliminación (Cortes): Es crucial realizar cortes precisos. Desechar la primera fracción del destilado (cabezas) elimina la mayor parte del metanol.
Riesgos: Una alta concentración de metanol puede ser tóxica, causando ceguera o muerte. (Wikipedia)
De la Rebelión del Whisky al moonshine contemporáneo.
La prohibición formaba parte de una ley aprobada durante la Reconstrucción (después de la guerra de secesión) en julio de 1868. Esta ley imponía impuestos especiales sobre las bebidas destiladas, pero también declaraba ilegal el uso de "cualquier alambique, caldera u otro recipiente con fines de destilación" cuando el alambique estuviera ubicado, entre otros lugares, "en cualquier vivienda" o "en cualquier cobertizo, patio o recinto conectado a cualquier vivienda".
La guerra del Whisky.
Los problemas entre destiladores y gobierno federal comenzaron 1790 durante la presidencia de George Washington. La Unión Americana recién nacida se parecía a una confederación, donde cada estado cobraba sus propios impuestos y aprobaba sus propias leyes y emitían su moneda. Los ingresos a las arcas federales provenían, con impuestos al comercio exterior e impuestos a las bebidas alcohólicas.
En 1791, el Congreso impuso un impuesto sobre los licores y alambiques para pagar la deuda de la Guerra de Independencia, lo que enfureció a los agricultores de la frontera, quienes dependían de destilar su grano para transportarlo fácilmente. Los agricultores del oeste de Pensilvania se negaron a pagar, atacaron a los cobradores de impuestos y amenazaron con marchar sobre Pittsburgh.
La Respuesta de Washington bajo el consejo de Alexander Hamilton, Washington convocó y lidero personalmente a la milicia de 13 mil hombres de varios estados para sofocar la rebelión. En septiembre de 1794, demostrando la autoridad del nuevo gobierno federal, marcando un hito en el que un presidente en ejercicio comandó fuerzas en batalla. Esta fue la única vez que un presidente estadounidense ha hecho esto. Al ver la magnitud de la fuerza federal, la rebelión se disolvió sin una batalla campal significativa, reafirmando el poder del gobierno central para aplicar leyes federales. Este evento fue crucial para la joven nación estadounidense, ya que demostró que el nuevo gobierno constitucional tenía la fuerza y la determinación para mantener el orden interno.
La ley seca.
La regulación del alcohol en Estados Unidos se remonta al siglo XIX, cuando grupos religiosos intentaron combatir el consumo de alcohol para prevenir comportamientos a menudo vinculados a actos delictivos. La imagen que se proyectaba era la del consumidor en estado de embriaguez, un pecado frecuentemente asociado con la glotonería, la inmoralidad e incluso la muerte.
Los investigadores realizaron estudios científicos para observar y comprender mejor los efectos físicos del alcohol en el cuerpo. Además, grupos religiosos que abogaban contra el consumo de alcohol, como los miembros del movimiento de la templanza, comenzaron a ganar fuerza y seguidores en todo el país. La primera organización del movimiento de la templanza se fundó en 1808, pero rápidamente se expandió a 24 organizaciones para 1824. El movimiento de la templanza estaba compuesto principalmente por mujeres que fomentaban el consumo moderado de alcohol, lo que eventualmente condujo a la abstinencia total. Una miembro famosa del movimiento de la templanza fue Carrie Nation , a menudo recordada por sus manifestaciones públicas contra el alcohol en las que destruía bares con un hacha. Durante la Primera Guerra Mundial, los prohibicionistas y la Liga Antialcohólica utilizaron propaganda anti germana para promover la prohibición del consumo, la venta y el transporte de cerveza de las cervecerías. Esta táctica se empleó debido a la asociación de las producciones cerveceras con empresas alemanas.
Además, el racionamiento de cereales generó una prohibición temporal que impedía que los granos llegaran a las cervecerías, ya que la cerveza se consideraba un producto superfluo que privaba a los soldados en el extranjero de su alimento. El auge del activismo por la templanza condujo finalmente a la fundación del movimiento de prohibición, una ideología moral y religiosa que buscaba ilegalizar todas las bebidas alcohólicas para reformar la sociedad estadounidense. Esta reforma fue calificada como un «noble experimento» por el presidente Hoover y, finalmente, quedó consagrada en la Constitución de los Estados Unidos como la 18.ª Enmienda.
Destiladores clandestinos, contrabandistas de ron y traficantes de alcohol.
Algunos de los pioneros más famosos, aunque criminales, de la elaboración casera de licor fueron los destiladores clandestinos que producían un whisky claro y de alta graduación, a menudo de noche. Estos destiladores solían tener conflictos con las fuerzas del orden, especialmente federales, lo que provocaba violencia entre agentes gubernamentales y destiladores clandestinos. Los cuerpos de policía y gobiernos locales bien participaban en el negocio, en lugar de combatirlo.
Los destiladores operaban en zonas rurales y a menudo dependían de contrabandistas de alcohol para distribuir su licor. Los contrabandistas solían transportarlo por tierra en automóviles, o lo hacían principalmente por vía fluvial en barco.
Un contrabandista también era conocido como una persona que a menudo las distribuía en bares clandestinos llamados speakeasies, un término prestado que se usa desde finales del siglo XIX. Un artículo de 1888 en el Pittsburg Dispatch describía un speakeasy como:
Un lugar donde la gente habla tranquilamente mientras toma una cerveza o alguna otra bebida alcohólica. No es que sea un delito contra las leyes de la Commonwealth o de los Estados Unidos tomar una bebida alcohólica de esa o cualquier otra manera, sino que sí lo es venderla sin permiso. El que corre peligro es quien la vende, y es quien les dice a sus clientes: «¡Susurren! ¡Hablen en voz baja! ¡La policía los está vigilando!».
Uno de los licores caseros más baratos y distribuidos en los bares clandestinos era la ginebra casera. Esta se elaboraba con alcohol de alta graduación, glicerina, agua, enebro y, en algunos casos quedaba restos de alcohol metílico, sustancia que contribuyó a cientos de muertes durante la época de la Prohibición, y la opinión pública se mostraba cada vez más indignada ante la aparente falta de control sobre los contrabandistas. El 22 de septiembre de 1933, un artículo del Pensacola Journal comentaba: «Los estadounidenses preferimos perdonar al contrabandista y matar la víctima". Ese año se levantó la Ley seca, no en nombre de libertad ni de la moral, simplemente porque las bebidas alcohólicas eran una importante fuente de impuestos.
Siempre se relaciona a la época de la prohibición con gánsteres, como Al Capone. Pero el alcohol fue la base de la fortuna de la familia Kennedy o la del expresidente Jimmy Carter, que 1978 legalizo la fabricación de cerveza artesanal y cuyo hermano, Bill Carter lanzo su propia marca, Billy Bear.
La destilación ilegal nunca se detuvo. El mercado de alcohol destilado ilegal en Estados Unidos, comúnmente conocido como moonshine (o White lightning), es difícil de cuantificar con precisión debido a su naturaleza clandestina. Sin embargo, estudios recientes indican que el mercado del moonshine (incluyendo el artesanal y versiones comerciales legalizadas) fue valorado en más de 2.600 millones de dólares en 2024 y se proyecta que crezca significativamente. Difícilmente se diferenciar entre el legal o el ilegal por el fuerte aroma del aguardiente.
Whisky de Autor.
Muchos destiladores se han legalizado. El pago de impuestos se compensa por la mayor posibilidad de distribución a otros estados o llegar incluso a exportar.
Los destiladores artesanales no pueden competir en cantidad, pero si en calidad, por creciente consumo "whiskey de autor", -ecológico en algunos casos- donde cada destilador "con recetas de familia " realiza una producción de 1000 botellas anuales, con diferentes formas de destilado, maceración o envejecimiento, algo que similar sucede con el vodka, ron y ginebra. Un producto con botella de diseño, packaging de lujo, de mayor precio, pero único y de limitada producción. Esto los ha vuelto en los preferidos para regalar en particulares y cesta de fin de año de las empresas.
En Uruguay tenemos un productor "ultra premium", "Gin Libertad", hecho con cebada ecológica, agua pura de manantial y destiladores de columnas. Y producción limitada. En algunos casos las pequeñas destilerías crecen y van acaparando parte del mercado, allí aparecen las multinacionales, que compran las destilerías, la marca y la receta. Solo para bajar la calidad, volverla genérica o eliminarla del mercado.
Elegir entre cerveza y destilados.
Antes de casarse, la esposa de John Ream, Kristin, le regaló un kit para elaborar cerveza casera. Tras experimentar con la elaboración casera durante casi 10 años, el Sr. Ream convirtió su afición en su sueño americano. Los Ream abrieron Trek Brewing Company en Newark, Ohio. Desde 2017, este negocio familiar se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad que, a través del Fondo Comunitario Trek, apoya activamente a organizaciones locales que contribuyen a mejorar la calidad de vida en la zona. Ahora, el Sr. Ream, antiguo ingeniero de Boeing quería pasar de la cerveza a destilar los mostos para whiskey, vodka y ginebra.
Sin embargo, el gobierno federal lo amenazaba con años de prisión federal y miles de dólares en multas si lo hacía. Con la nueva normativa podría hacerlo. Pero se encuentra con las leyes estatales, del condado y municipales le impiden hacerlo en la cervecería dentro de la ciudad. La opción es comprar o alquilar una pequeña granja fuera de la ciudad. "Tendría que pensarlo", la cervecería, aunque automatizada, la llevan adelante entre él y su esposa. Contratar más personal, para 2 sitios alejados supone un gran desembolso.
Además, John Ream y su esposa Kristin, disfrutan trabajar desde su casa, ya que habitan una casa adosada a la cervecería y disfrutan el trato con el cliente, ser personas reconocidas en el vecindario y la ciudad. Además, la cerveza que se vende no es por precio, es por la calidad artesanal, sin conservantes y en una infinita variedad estilos. Pero se suma que el nivel de tolerancia de alcohol para conducir es de 0,3 % en sangre, los clientes prefieren tomar 1 o 2 vasos de cerveza y con agua mineral abundante en el intermedio. La otra razón es que los herederos muestran poco entusiasmo por el negocio.
Uruguay la patria de la incompetitividad.
Destilar en Uruguay es una proeza. La Universidad de la República (UdelaR) en Uruguay ofrece formación de posgrado relacionada con la destilación principalmente a través de la Facultad de Química y la Facultad de Ingeniería (FING), enfocado en áreas como Química Orgánica, Ingeniería de Alimentos y Operaciones Unitarias y creo que incluye a los enólogos y Tecnólogos Químicos.
Se realizan cursos de destilación a nivel privado, pero con un mínimo requisito en matemáticas y química muy específicas. Igualmente, un destilador independiente, debe contar con el aval de al menos un químico, un licenciado en alimentación, un tecnólogo químico que avale el proceso. Y de cada lote de destilación debe ser enviado a laboratorios con espectrómetros de masa. Pero como Uruguay es la "patria de la incompetitividad", solo es rentable un destilado mayor de 50 litros diarios.
Además del IMESI y los precios fictos. El precio ficto es de UY$ 242 pesos y un IMESI de 85%. Registrar una marca para un productor de mermeladas de granja o un licor artesanal es de 16 Unidades reajustables, casi 1000 dólares por 5 años.
Políticas de estado.
Mientras países como Canadá, Suecia, Moldavia, Armenia, Polonia Europa en general alientan a los pequeños destiladores, facilitando fiscalmente para captar los nichos de mercado "de autor" o los ultra-premiun. La marca ABSOLUT la creo el estado sueco. Cuando la empresa ya era rentable y conocida, la vendió a una multinacional por 900 millones de euros, manteniendo parte de las acciones en sus manos, con cláusulas que obligaban a mantener la calidad y parte de la producion en territorio sueco.
Mientras que en Uruguay cerramos la única destilería de bebidas (ANCAP) a escala industrial que podría aprovechar el exceso de vino y mostos de uva, en lugar de arrancar las vides. La que fabricaba el único "coñac" uruguayo Juanico. La línea de coñacs Kvint de Moldavia comercia más de 50 millones de dólares anuales.
Los gobernantes uruguayos no dan un incentivo para las micro pymes. Por lo menos, en el comienzo debería reducirse la fiscalidad e incrementarse paulatinamente. Pero parece que los sucesivos gobiernos prefieren las bebidas alcohólicas importadas, que llegan con fuertes subsidios. La ginebra Bombay debe atravesar medio mundo hasta llegar a nuestro país y es de menor costo en góndola que una ginebra producida localmente. También afectaría el gran negocio del contrabando de whisky de free shop.
La Alazana.
https://www.laalazanawhisky.com
La Alazana, fundada en 2011 por la familia Serenelli en su chacra Las Golondrinas, Lago Puelo - Chubut, es el primer whisky "single malt" argentino con denominación de origen "Patagonia Single Malt", de producción orgánica. El comenzar de cero fue muy difícil, porque se necesitan de 2 a 3 años de barril para llamarlo whisky. El gobierno chubutense de la época se interesó mucho. Como no podían subsidiarlo directamente, se optó por exonerarlo de impuestos locales y provinciales hasta que fuera rentable. Y sí, es rentable. Desde el exterior llegan pedidos de marcas que quieren obtener la denominación de origen "Patagonia Single Malt " le, pero sin tener que soportar el frio austral.
Michael Mansilla
michaelmansillauypress@gmail.com
https://michaelmansillauypress.blogspot.com
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