ECUADOR / CHINA Y COMERCIO EXTERIOR
A dos años del TLC con China, Ecuador exporta más pero enfrenta el desafío del déficit
03.05.2026
QUITO (Uypress) – A dos años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre Ecuador y China, el intercambio bilateral muestra mayor dinamismo exportador, pero también una expansión fuerte de las importaciones. Empresarios destacan oportunidades en valor agregado, tecnología y acceso a mercado, aunque advierten desafíos de competitividad.
El acuerdo comenzó a regir el 1° de mayo de 2024 y fue el primer tratado comercial firmado por Ecuador con un país asiático. El Ministerio de Producción ecuatoriano destacó entonces que el TLC abría acceso preferencial a un mercado de 1.400 millones de consumidores y contemplaba la eliminación inmediata o gradual de aranceles para el 99,6% de la oferta exportable ecuatoriana en un plazo máximo de 10 años.
El tratado fue firmado en mayo de 2023, de manera virtual y simultánea en Quito y Beijing, luego de cuatro rondas de negociación y varias reuniones técnicas realizadas durante 2022. Según el gobierno ecuatoriano, el acuerdo incluye 17 disciplinas y un capítulo de comercio electrónico, lo que convirtió a Ecuador en el primer país latinoamericano en incorporar esa materia en un tratado comercial con China.
El balance empresarial recogido por Xinhua muestra una lectura positiva, pero no exenta de matices. Magaly Caicedo, presidenta de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-China, sostuvo que el acuerdo impulsó exportaciones tradicionales como camarón, madera y minerales, y abrió espacio para productos con mayor valor agregado, como snacks de plátano. También destacó que la importación de maquinaria, insumos y tecnología ayudó a reducir costos y mejorar la productividad de pequeñas y medianas industrias.
El crecimiento, sin embargo, sigue concentrado en pocos rubros. Xinhua informó que las exportaciones ecuatorianas a China aumentaron 11,6% en 2025, mientras que las importaciones crecieron alrededor de 30%. Entre enero y febrero de 2026, las exportaciones no petroleras y no mineras hacia China crecieron 13% y alcanzaron US$683 millones, equivalentes al 18% de las ventas externas ecuatorianas, impulsadas principalmente por el camarón.
El camarón sigue siendo el producto decisivo. Reuters informó que las exportaciones ecuatorianas de camarón alcanzaron en 2025 un récord de US$8.400 millones, con un crecimiento interanual de 20%, y superaron al petróleo como principal rubro exportador del país. China continuó siendo el principal destino, con alrededor de 48% de la producción ecuatoriana, según la Cámara Nacional de Acuacultura.
El otro lado del acuerdo es el déficit. Diario Expreso, con base en datos del Banco Central del Ecuador, informó que entre enero y febrero de 2026 las exportaciones ecuatorianas a China subieron 28,9%, hasta US$1.106,7 millones, pero las importaciones también crecieron 24,7%, hasta US$1.463,1 millones. El resultado fue una balanza comercial negativa de US$356,4 millones frente al gigante asiático.
Ese desequilibrio no necesariamente invalida el acuerdo, pero sí muestra su principal tensión. Ecuador vende más a China, pero todavía depende de productos primarios o de baja transformación, mientras importa maquinaria, vehículos, tecnología, manufacturas y bienes de capital. El gobierno ecuatoriano había señalado que 77% de las importaciones desde China correspondía a materias primas, insumos, bienes de capital y combustibles, es decir, elementos necesarios para la producción, pero también reflejo de una estructura industrial limitada.
El sector automotor muestra la otra cara de la relación. Xinhua informó que las ventas de vehículos chinos electrificados en Ecuador crecieron con fuerza y que, entre enero y marzo de 2026, se vendieron 6.579 híbridos y 2.198 eléctricos, equivalentes al 24,1% del mercado ecuatoriano. Para los consumidores, eso significa más competencia y opciones; para la industria local, mayor presión por adaptarse a estándares tecnológicos más exigentes.
La oportunidad para Ecuador está en convertir acceso arancelario en diversificación real. El Ministerio de Producción ya había identificado potencial para productos como pitahaya, cacao en polvo, atún, sombreros de paja toquilla, piña, papaya, aguacate, arándanos, mango, quinua, palmito, espárragos, brócoli, carnes congeladas, guayusa, lácteos y otros alimentos. Pero para competir en China no alcanza con tener aranceles más bajos: hacen falta protocolos sanitarios, escala, empaque, logística, certificaciones, innovación y conocimiento del consumidor.
El TLC con China llega además en un contexto regional de competencia creciente. Perú y Chile ya tenían acuerdos con Beijing y desarrollaron durante años relaciones comerciales más maduras con el mercado asiático. Para Ecuador, el tratado permite equiparar condiciones, pero también obliga a acelerar profesionalización exportadora, promoción en ferias, uso de plataformas digitales y coordinación público-privada. Xinhua recoge precisamente esa advertencia de empresarios ecuatorianos: las oportunidades están abiertas, pero deben ser gestionadas mejor por las empresas.
El acuerdo confirma una tendencia de fondo: China ya no es solo comprador de materias primas ni proveedor de manufacturas baratas, sino un actor central en la estrategia comercial de América Latina. Para Ecuador, esa relación puede ser un motor de crecimiento si logra subir en la cadena de valor. Si no lo hace, el riesgo es consolidar una dependencia comercial asimétrica: exportar camarón, banano, madera y minerales, e importar cada vez más tecnología, vehículos y bienes industriales.
A dos años de su entrada en vigor, el TLC muestra resultados concretos, pero también deja planteada la pregunta principal. Ecuador logró vender más y acceder mejor al mayor mercado de Asia. Ahora debe demostrar que puede diversificar su oferta, agregar valor, reducir el déficit y transformar una relación comercial dinámica en una estrategia de desarrollo productivo de largo plazo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias