Acuerdo de Preferencia Comercial entre Uruguay y Vietnam

08.09.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Eric Russi) - Este es un analisis de una situación que resulta ser menos hipotética de lo que podría parecer, dado que el Mercosur y Vietnam se encuentran actualmente en las primeras etapas de negociación de un Acuerdo de Comercio Preferencial (ACP).

El punto de partida institucional: Uruguay no puede hacerlo legalmente por su cuenta.

Las normas fundacionales del Mercosur (mediante la Decisión 32/00) exigen que los acuerdos comerciales con países no miembros se negocien en bloque, y no de manera unilateral por parte de los miembros individuales. Uruguay lleva años cuestionando esta restricción y abogando por la "flexibilización": el derecho a avanzar a "velocidades diferentes" respecto a Argentina y Brasil. Esta tensión alcanzó su punto álgido cuando Uruguay impulsó un estudio de viabilidad y posteriormente negociaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral con China a partir de 2021 - pese a las objeciones explícitas de Argentina - y resurgió con el impulso uruguayo de 2026 para lograr un acuerdo comercial pleno con China, lo que generó fricciones durante la cumbre del Mercosur.

El modelo práctico que realmente ha funcionado para Uruguay es distinto: el Mercosur negocia el marco general y, posteriormente, los Estados miembros lo ponen en vigor a nivel bilateral. Esto es exactamente lo que ocurrió con el Tratado de Libre Comercio Mercosur-Singapur, que entró en vigor específicamente entre Uruguay y Singapur el 1 de marzo de 2026, en lugar de hacerlo como un instrumento para todo el bloque; Paraguay, Brasil y Argentina pueden activarlo por separado según lo permitan sus respectivos procedimientos internos. Ese es el modelo que, con mayor probabilidad, seguiría un acuerdo con Vietnam: no un TLC bilateral Uruguay-Vietnam en sentido estricto, sino un ACP Mercosur-Vietnam que Uruguay ratifique y ponga en vigor según sus propios plazos.

Dicho proceso ya está en marcha. A mediados de 2026, funcionarios vietnamitas y uruguayos reafirmaron su compromiso compartido con un Acuerdo de Comercio Preferencial Vietnam-Mercosur, elogiando el espíritu de cooperación demostrado hasta la fecha; asimismo, ambas partes se comprometieron a trabajar para lograr una primera ronda de negociación exitosa de dicho ACP durante la sesión del Comité Conjunto prevista para agosto de 2026 en Hanói (la Reunión Actual). Por lo tanto, la vía realista para lograr una resolución exitosa estaría basada en: la negociación de un acuerdo comercial preferencial (ACP) a nivel del Mercosur → ratificación específica por parte de Uruguay y entrada en vigor bilateral, junto con una red creciente de acuerdos complementarios (memorandos de entendimiento, cooperación sectorial) que Uruguay puede firmar unilateralmente sin activar en absoluto la restricción relativa a los "acuerdos comerciales".

Estado actual de la relación

Uruguay se ha convertido en uno de los 10 principales socios comerciales de Vietnam en América Latina.

Las cifras:

Vietnam

El comercio bilateral aumentó un 58,4 % en 2025, alcanzando los 268,42 millones de dólares, y creció otro 21,8 % en el primer semestre de 2026, llegando a los 148,35 millones de dólares.

Las principales exportaciones de Vietnam a Uruguay son teléfonos y componentes, calzado, juguetes y artículos deportivos, prendas de vestir y textiles, computadoras y electrónica, y maquinaria.

Uruguay

Las exportaciones de Uruguay a Vietnam consisten en madera, productos lácteos, materias primas textiles, trigo, alimentos para animales y productos químicos; es decir, principalmente materias primas sin procesar.

Cabe destacar que, en el primer semestre de 2026, las exportaciones de Vietnam a Uruguay aumentaron un 57,5 %, mientras que las de Uruguay a Vietnam cayeron un 22,7 %. La balanza comercial se está inclinando a favor de Vietnam.

Beneficios por sector

La agricultura representa la ventaja más clara de Uruguay. La viceministra de Relaciones Exteriores de Uruguay (Dra. Valeria Csukasi) ha señalado explícitamente que las fortalezas del país en el procesamiento de alimentos y en productos agrícolas con valor agregado son fundamentales para la relación, y ambas partes se han comprometido a mantener conversaciones continuas para abrir los mercados vietnamitas a productos agrícolas uruguayos específicos. La clase media de Vietnam, en rápido crecimiento y con su limitada disponibilidad de tierras para la producción de carne vacuna, lácteos y cereales de alta calidad, lo convierten en un comprador natural de aquello que Uruguay produce con excelencia: carne vacuna, lana, lácteos y trigo. Un acuerdo comercial preferencial que incluya reducciones arancelarias reales (más allá de las tasas de nación más favorecida) tendría aquí una importancia mayor que en casi cualquier otro lugar, dado que Vietnam aún aplica aranceles significativos a muchas importaciones agrícolas que no están cubiertas por sus tratados de libre comercio vigentes (CPTPP, EVFTA). 

El sector pesquero aún no ha figurado de manera destacada en la agenda pública de negociación, pero su encaje es lógico: Vietnam es uno de los mayores procesadores y exportadores de productos del mar del mundo y tiene una demanda real de materias primas importadas (pescado blanco, calamar) para abastecer a su propia industria de procesamiento y reexportación, mientras que Uruguay cuenta con una capacidad pesquera subutilizada en comparación con sus vecinos. Un acuerdo comercial preferencial podría abrir la puerta a que Uruguay se convierta en proveedor de materias primas para la cadena de valor de los productos del mar de Vietnam, de forma similar a como ya suministra madera y cereales.

El sector de las TI y la tecnología es el más reciente y con mayor proyección de futuro. Ambos gobiernos ya han propuesto nuevas áreas de cooperación -que incluyen el software, la innovación, las energías renovables y el procesamiento de madera- y Uruguay ha señalado que, más allá de la agricultura, prioriza la innovación, la ciencia y la tecnología como ámbitos para una cooperación más profunda. La escala de la industria electrónica vietnamita (que ya exporta teléfonos, ordenadores y componentes electrónicos a Uruguay) se complementa con la reputación de Uruguay como una base regional estable y bien gestionada para los servicios de software y TI.

Areas donde no se precisa aprobación de Mercosur (ACP)

Cooperación diplomática y política. En una reunión celebrada en agosto o Septiembre/) de 2026 entre el Ministro de Asuntos Exteriores de Vietnam y el Viceministro de Asuntos Exteriores de Uruguay, ambas partes acordaron coordinar visitas e intercambios de alto nivel y fortalecer los vínculos entre partidos políticos, legislaturas y organismos gubernamentales; se trata de diplomacia pura, sin requerir la participación del Mercosur.

Promoción comercial y vinculación empresarial (no preferencial). Uruguay XXI (la agencia uruguaya de promoción de inversiones y exportaciones) y la Agencia de Promoción Comercial de Vietnam firmaron un memorando de entendimiento (MOU) de cooperación estratégica en agosto de 2026, con el objetivo de ofrecer a ambas comunidades empresariales un canal recurrente para conectar a compradores y vendedores, en lugar de depender de misiones gubernamentales puntuales. Esto se centra en la información de mercado y la facilitación, no en los aranceles, por lo que Uruguay puede suscribirlo libremente.

Cooperación aduanera. Ambos gobiernos han revisado y mantenido la cooperación específicamente en procedimientos aduaneros -medidas de facilitación del comercio, como documentación, trámites y barreras operativas-, cuestiones distintas a la temática de preferencias arancelarias que activa la normativa del Mercosur.

Ciencia, tecnología y software. Identificados reiteradamente como un área de crecimiento, el gobierno de Uruguay ha destacado especialmente la prioridad que otorga a la innovación, la ciencia y la tecnología, además de sus fortalezas agrícolas tradicionales. La cooperación en software, los vínculos de I+D y los intercambios en ecosistemas de innovación quedan totalmente fuera del ámbito de los "acuerdos comerciales".

Acuerdos de cooperación sectorial específicos: la industria maderera (procesamiento de madera) y las energías renovables fueron señaladas como nuevas áreas de cooperación. Estos acuerdos pueden adoptar la forma de memorandos de entendimiento sobre cooperación técnica (normas, transferencia de tecnología, empresas conjuntas) en lugar de instrumentos comerciales.

Cultura, deportes y turismo. Mencionados explícitamente como áreas de cooperación en las mismas sesiones del comité conjunto; se trata de un terreno de "diplomacia blanda" exento de controversias.

La educación, aunque aún no destaca en los registros públicos de esta relación, constituye una categoría clásica para los memorandos de entendimiento bilaterales (becas, asociaciones universitarias, intercambios académicos) que no se vería afectada por las normas del Mercosur ni de ningún otro bloque.

La protección de inversiones representa la zona gris. Históricamente, Uruguay ha firmado tratados bilaterales de inversión (TBI) con numerosos países por cuenta propia; por lo general, estos se consideran distintos de los "acuerdos comerciales" en el marco del Mercosur, si bien el bloque cuenta con su propio protocolo de inversiones entre sus miembros. Un TBI (Tratado Bilateral de Inversión), independiente entre Uruguay y Vietnam, centrado en la protección de inversores, probablemente sería jurídicamente defendible, al igual que los otros TBI de Uruguay; sin embargo, cabe señalar que este es el ámbito donde la línea divisoria entre un acuerdo comercial y uno de inversión se vuelve más difusa, y donde los socios del Mercosur podrían plantear objeciones fundadas si el acuerdo comenzara a parecerse a un pacto comercial encubierto.

Aunque aún no existe un instrumento bilateral específico para la logística y la conectividad, el contexto multilateral es propicio: Vietnam presidirá el Consejo del CPTPP en 2026 y será anfitrión de la APEC en 2027, mientras que Uruguay ostenta la presidencia pro tempore de la CELAC y, a partir de julio de 2026, asumirá la presidencia rotatoria del propio Mercosur. Esta coincidencia de liderazgos ha sido destacada por ambos gobiernos como una oportunidad para trascender los estrictos canales bilaterales y avanzar hacia una mayor alineación entre bloques comerciales regionales.

En resumen: el componente «duro» de la liberalización arancelaria permanece estancado a la espera del proceso de acuerdo comercial preferencial (ACP) a nivel de todo el Mercosur; no obstante, casi todos los demás aspectos -cooperación institucional, memorandos de entendimiento técnicos o sectoriales, coordinación diplomática y medidas de facilitación del comercio (a diferencia de las de preferencia comercial)- avanzan por su propia vía, sirviendo para profundizar la relación y preparar el terreno ante los resultados que finalmente arroje el futuro ACP.

 

Eric Russi

Economía
2026-09-08T12:22:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias