Ahorrar en dólares le costó a los uruguayos un 6% anual de poder de compra, según el BCU
08.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Un estudio del Banco Central revela que el ahorro en dólares perdió poder adquisitivo durante décadas. A 12 años, la probabilidad histórica de pérdida llegó al 93%.
Durante generaciones, ahorrar en dólares fue considerado por buena parte de los uruguayos una forma de proteger el patrimonio frente a la inflación, las devaluaciones y las crisis económicas. Sin embargo, un nuevo estudio del Banco Central del Uruguay (BCU) cuestiona esa convicción: entre 1972 y 2026, los depósitos en dólares registraron una pérdida promedio cercana al 6% anual de poder adquisitivo.
La conclusión surge del documento Uruguay: Profundización financiera en moneda nacional, presentado por el organismo el 5 de octubre, que analiza la evolución de la dolarización, sus consecuencias para los ahorristas y los obstáculos que representa para el desarrollo del sistema financiero.
El informe no sostiene que el dólar carezca de utilidad como instrumento de protección frente a crisis extraordinarias. Lo que plantea es que mantener una proporción excesiva del ahorro en moneda extranjera puede resultar costoso, especialmente para quienes reciben sus ingresos y realizan sus gastos en pesos.
Una protección que terminó costando dinero
Los cálculos del Banco Central muestran que el ahorro en dólares no solamente perdió poder de compra en el largo plazo, sino que también estuvo expuesto a una considerable volatilidad.
Según el estudio, la probabilidad histórica de perder poder adquisitivo fue del 63% para depósitos mantenidos durante un mes, aumentó al 80% para períodos de diez años y alcanzó el 93% cuando el horizonte se extendió a doce años.
El organismo también comparó la variación del poder de compra de los depósitos en ambas monedas. Entre 2005 y 2026, la volatilidad interanual de los depósitos en dólares fue del 9,8%, frente al 1,5% registrado para los depósitos en moneda nacional.
Esto significa que el ahorro en dólares estuvo expuesto a fluctuaciones considerablemente mayores en su capacidad para adquirir bienes y servicios dentro del país. La explicación está relacionada con el comportamiento del tipo de cambio y de los precios internos.
Cuando el peso uruguayo se fortalece frente al dólar y los precios de los bienes y servicios continúan aumentando, los dólares acumulados permiten comprar menos dentro del mercado nacional. Por eso, mantener intacta una determinada cantidad de dólares no garantiza conservar el mismo poder adquisitivo.
El Banco Central cuestiona una costumbre histórica
El informe reconoce que la preferencia de los uruguayos por el dólar tiene fundamentos históricos. Las crisis financieras, las devaluaciones y los períodos de elevada inflación llevaron a generaciones de ahorristas a desconfiar de la moneda nacional.
El dólar terminó convirtiéndose en un refugio frente a la incertidumbre económica. Sin embargo, el BCU considera que las condiciones actuales son diferentes. La reducción de la inflación, la mayor estabilidad macroeconómica y el funcionamiento de un régimen cambiario flexible modificaron los riesgos asociados al ahorro.
El organismo sostiene que el dólar puede seguir cumpliendo una función de cobertura frente a acontecimientos extremos, pero advierte que el costo de utilizarlo de manera permanente como principal instrumento de ahorro ha resultado elevado.
En otras palabras, la protección que los ahorristas buscaron frente a posibles crisis terminó generando pérdidas de poder adquisitivo durante períodos prolongados.
El 72% de los depósitos continúa en dólares
A pesar de esos resultados, la economía uruguaya mantiene una elevada dolarización. En julio de 2026, aproximadamente el 72% de los depósitos del sector privado no financiero estaba denominado en moneda extranjera.
Aunque esa proporción disminuyó unos tres puntos porcentuales durante el último año, Uruguay continúa entre los países latinoamericanos con mayor dolarización de sus depósitos bancarios. Para el Banco Central, esta situación plantea un problema que va más allá de las decisiones individuales de los ahorristas.
La elevada concentración de depósitos en dólares limita la capacidad del sistema financiero para canalizar recursos hacia el crédito interno. El informe señala que alrededor del 94% de los depósitos en moneda nacional se destina al financiamiento mediante créditos, mientras que en moneda extranjera esa proporción ronda el 37%.
La diferencia está vinculada, entre otros factores, con los riesgos que supone prestar dólares a empresas y familias cuyos ingresos se generan en pesos. Una devaluación puede aumentar considerablemente el peso de esas deudas y comprometer la capacidad de pago de los prestatarios.
La dolarización ya no representa la misma amenaza
El BCU también revisó los riesgos históricos que la dolarización representó para la estabilidad económica uruguaya. Durante décadas, una devaluación brusca podía provocar graves dificultades a empresas, hogares y al propio Estado cuando mantenían deudas en dólares e ingresos en pesos.
La crisis de 2002 mostró hasta qué punto esas vulnerabilidades podían transformar una perturbación externa en una crisis financiera profunda. Sin embargo, el organismo considera que Uruguay ha logrado reducir significativamente esos riesgos.
La mayor solidez del sistema bancario, los niveles de capital y liquidez y la reducción de los descalces entre monedas permiten enfrentar situaciones adversas en mejores condiciones. Por eso, el Banco Central sostiene que la dolarización ya no constituye la amenaza para la estabilidad financiera que representaba en el pasado.
El problema principal es ahora otro: sus efectos sobre el ahorro, la disponibilidad de crédito y las posibilidades de financiar el crecimiento económico.
Los bancos deberán advertir sobre los riesgos
Como parte de su estrategia para promover el ahorro en moneda nacional, el Banco Central dispuso una nueva obligación para las instituciones financieras. Desde el 1.º de octubre, los bancos deben informar específicamente a sus clientes sobre el riesgo cambiario asociado a los depósitos en moneda extranjera.
La advertencia busca que quienes ahorran en dólares comprendan que pueden perder poder adquisitivo incluso cuando el saldo de sus cuentas permanece sin modificaciones. La medida forma parte de una estrategia más amplia que incluye cambios en los incentivos para la intermediación financiera, desarrollo de instrumentos de ahorro e inversión en pesos y mejoras en la información disponible para los usuarios.
El objetivo no es prohibir el ahorro en dólares, sino generar condiciones para que los uruguayos dispongan de alternativas atractivas en moneda nacional.
Una discusión que atraviesa la economía uruguaya
El informe abre una discusión sobre uno de los comportamientos financieros más arraigados del país. Durante décadas, la confianza en el dólar estuvo asociada a la desconfianza en el peso y a las experiencias traumáticas de la economía nacional.
Ahora, el Banco Central sostiene que aquella conducta defensiva puede haber dejado de ofrecer los beneficios que históricamente se le atribuyeron. Eso no significa que todos los ahorristas hayan perdido dinero ni que los depósitos en pesos garanticen siempre mejores resultados. Las conclusiones corresponden a promedios históricos y dependen del período, el instrumento utilizado y la moneda en la que se realizan los gastos.
Pero el mensaje del organismo es inequívoco: conservar dólares no equivale necesariamente a conservar riqueza. El desafío que plantea el Banco Central es que Uruguay deje de considerar al dólar como el refugio automático del ahorro y desarrolle instrumentos en moneda nacional capaces de proteger el patrimonio y, al mismo tiempo, financiar su propia economía.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias