Alerta: el tesoro de Estados Unidos acaba de decretar la insolvencia contable del país

25.03.2026

WASHINGTON (Uypress) – Mientras todas las miradas están posadas sobre Irán, el precio del petróleo y los riesgos de nuevas crisis energéticas, en Washington ha estallado una bomba.

 

El excontralor general de EE. UU. entre 1998 y 2008, David M. Walker, en colaboración con Steve H. Hanker, aseguró en un artículo publicado días atrás en la revista Fortune que el Tesoro ha dejado una confesión a la vista de todos en sus estados financieros consolidados de 2025: Estados Unidos es insolvente en términos contables.
Los números son fríos y demoledores: 6,06 billones de dólares en activos frente a 47,78 billones en pasivos al 30 de setiembre de 2025.

Walker no afirma que el Tesoro haya anunciado una "quiebra" formal. Lo que sostiene -y aquí está el matiz que lo cambia todo- es que la propia contabilidad consolidada del Gobierno federal dibuja una posición neta negativa incompatible con cualquier estándar corporativo.

El deterioro, además, se aceleró. Según ese mismo análisis, la posición del balance consolidado (sin incluir obligaciones actuariales de seguros sociales) empeoró en torno a 2,07 billones entre 2024 y 2025, hasta un neto de -41,72 billones. En otras palabras: los pasivos ya rozan ocho veces el valor de los activos.

El diagnóstico de Walker es incómodo porque llega en el peor momento político: la agenda pública monopolizada por Irán, el petróleo y la seguridad. Y, sin embargo, la contabilidad hace algo que la propaganda no puede: deja rastro.

La palabra "insolvente" enciende alarmas porque se asocia al impago. Walker la utiliza en un sentido contable: el Estado, consolidado como una entidad, muestra un patrimonio neto profundamente negativo. Eso no implica que mañana vaya a dejar de pagar cupones del Tesoro, porque su capacidad para recaudar impuestos y emitir deuda (y, en última instancia, operar en la moneda de reserva) introduce una elasticidad que ninguna empresa tiene.

Pero esa elasticidad no es infinita. La diferencia entre "puede pagar" y "puede pagar sin consecuencias" es el corazón del problema. Cuando el balance está tan deteriorado, cada nuevo episodio -subidas de tipos, repunte del crudo, desaceleración- se convierte en un multiplicador del coste financiero.

Walker subraya el contraste: el debate público gira alrededor del techo de deuda o del déficit anual, mientras el documento contable consolida un mensaje más crudo. "No es hipérbole: es la conclusión que se desprende directamente de las cuentas del Tesoro", advierte. 

 

Imagen: adhocFOTOS/Javier Calvelo

 

Economía
2026-03-25T16:35:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias