Argentina hacia 2027: crecimiento desigual, tensiones con Brasil y el dilema de Milei

01.11.2026

BUENOS AIRES (Uypress)- Dante Sica y Andrés Malamud advierten que la recuperación económica beneficia a unos sectores y perjudica a otros, mientras crecen las incertidumbres políticas.

 

La economía argentina se encamina hacia 2027 con señales de recuperación, pero también con profundas desigualdades productivas, territoriales y sociales. El exministro de Producción Dante Sica y el politólogo Andrés Malamud analizaron las perspectivas del país, las dificultades del gobierno de Javier Milei y las consecuencias de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

En una entrevista publicada este domingo por La Nación, ambos especialistas coincidieron en que la evolución económica será determinante para comprender el escenario político del próximo año, aunque señalaron que los beneficios del crecimiento se distribuyen de manera muy desigual.

Una economía que crece, pero deja sectores atrás

Sica, exministro durante la presidencia de Mauricio Macri y socio fundador de la consultora Abeceb, explicó que las expectativas de crecimiento para 2026 se redujeron considerablemente. Las proyecciones iniciales de una expansión del 2,5% fueron corregidas a una estimación de entre 1,1% y 1,2%.

La desaceleración responde, según su análisis, a factores internacionales, mayores costos energéticos, restricciones financieras y dificultades internas que afectaron el consumo y la actividad productiva. Sin embargo, el comportamiento económico presenta diferencias importantes.

Mientras actividades como la petroquímica, los combustibles y determinadas industrias vinculadas a recursos naturales registran aumentos significativos, sectores tradicionales como el textil y el calzado sufren caídas de dos dígitos.

Para Sica, esta heterogeneidad demuestra que Argentina atraviesa una transformación de su estructura productiva, con sectores exportadores dinámicos y actividades dependientes del mercado interno que enfrentan dificultades.

La fractura entre el interior y Buenos Aires

Malamud destacó que las diferencias económicas también tienen una expresión territorial. Según los indicadores que citó, existe una brecha de diez puntos porcentuales en la percepción de la situación económica entre el interior argentino y el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Las provincias beneficiadas por inversiones energéticas, mineras y exportadoras presentan perspectivas diferentes de las zonas industriales y urbanas dependientes del consumo. El Conurbano bonaerense concentra buena parte de las consecuencias negativas de esa transformación, mientras provincias como Córdoba y Mendoza muestran dinámicas distintas.

Esta división, sostuvo el politólogo, constituye uno de los factores relevantes para interpretar las tensiones políticas de cara a 2027.

Milei entre el dogmatismo y el pragmatismo

Malamud también cuestionó la distancia entre el discurso ideológico del presidente Javier Milei y algunas de sus decisiones de gobierno. Recordó que, pese a sus promesas iniciales de dolarización y eliminación del Banco Central, la administración terminó sosteniendo instrumentos monetarios que había cuestionado.

El politólogo consideró que esa flexibilidad práctica fue importante para la trayectoria política del mandatario, pero advirtió sobre los riesgos de mantener posiciones rígidas frente a un escenario económico complejo.

Sica, por su parte, estimó que en 2027 Argentina podría crecer entre 2% y 3%, impulsada por mayores inversiones y exportaciones. No obstante, aclaró que ese escenario no representaría un auge económico y que persistirían dificultades para trasladar la recuperación a todos los sectores.

Brasil, un socio decisivo

La reelección de Lula introduce otro elemento de incertidumbre. Malamud señaló que la evolución del real brasileño puede afectar la competitividad argentina, mientras Sica destacó que el crecimiento de Brasil resulta fundamental para las exportaciones industriales de su país.

Automóviles, productos químicos, alimentos y otras manufacturas dependen considerablemente de la demanda brasileña. Ambos coincidieron en que las diferencias políticas entre Milei y Lula no necesariamente determinan el funcionamiento del comercio bilateral, aunque pueden dificultar acuerdos y negociaciones.

El panorama deja planteada una cuestión central para Argentina: la estabilidad macroeconómica y el crecimiento de las exportaciones no garantizan, por sí solos, una recuperación homogénea del empleo, los salarios y la producción industrial.

La capacidad de reducir esas diferencias será uno de los desafíos económicos y políticos de 2027. 

Foto: El presidente de Brasil, Lula da Silva junto a Javier Milei, presidente de Argentina en la cumbre del MERCOSUR. X@LulaOficial

Economía
2026-11-01T08:14:00

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