ARGENTINA / YERBA MATE Y EXPORTACIONES
Argentina recuperó el liderazgo mundial en exportaciones de yerba mate tras siete años de dominio brasileño
03.05.2026
BUENOS AIRES (Uypress) – Argentina volvió a ocupar en 2025 el primer lugar global en exportaciones de yerba mate, tanto por volumen como por valor. El país despachó casi 58 millones de kilos al exterior, superó los USD 116 millones en ingresos y desplazó a Brasil después de siete años.
El dato marca un hito para una de las cadenas productivas más representativas del noreste argentino. Según el reporte anual del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Argentina exportó 57.980.912 kilos en 2025, con ingresos superiores a los USD 116 millones y un precio promedio por encima de los USD 1.930 por tonelada.
El salto exportador fue de 32% frente a 2024 y representó el mayor volumen histórico para el sector. En términos productivos, Argentina elaboró 889.253.082 kilos de yerba mate durante el año, de los cuales alrededor del 6,5% se destinó a mercados externos. La mayor parte de la producción siguió orientada al consumo interno, pero el crecimiento internacional mostró una capacidad de expansión que vuelve a colocar al país como referencia global.
La recuperación del liderazgo tiene también una lectura regional. Brasil había encabezado las exportaciones mundiales durante siete años y mantiene una estructura comercial fuerte, especialmente por su abastecimiento a Uruguay, uno de los mayores consumidores de yerba mate por habitante. Sin embargo, en 2025 los embarques brasileños quedaron por debajo del volumen argentino, con unas 48.600 toneladas exportadas y ventas cercanas a los USD 100 millones.
El informe de complejos exportadores del INDEC confirma la relevancia externa del sector. En 2025, el complejo yerba mate argentino exportó USD 117 millones, con un crecimiento interanual de 14,8%. El 94,3% de esas ventas correspondió a yerba mate y el resto a extractos, esencias y concentrados. El principal destino fue Medio Oriente, región que concentró USD 82 millones.
Siria volvió a ser un mercado clave. La presencia histórica de comunidades de origen sirio y libanés en América del Sur ayudó a convertir al mate en un producto de fuerte consumo en Medio Oriente, especialmente en Siria, donde la infusión forma parte de hábitos sociales arraigados. Chile y España también aparecen entre los destinos relevantes, mientras nuevas operaciones empiezan a mirar hacia Asia.
Uno de los movimientos más novedosos es la apertura de canales directos hacia China. A comienzos de 2026, empresas argentinas concretaron envíos de yerba mate a ese mercado, todavía incipiente pero de enorme potencial. La estrategia combina curiosidad por productos naturales, interés por bebidas funcionales y una mayor presencia global del mate como símbolo cultural asociado a figuras deportivas y hábitos sudamericanos.
La expansión internacional, sin embargo, no resuelve todos los problemas de la cadena. El récord exportador convive con una situación compleja para productores primarios, especialmente en Misiones y Corrientes, donde los costos, la concentración comercial, la discusión por precios de la hoja verde y las condiciones climáticas siguen tensionando la rentabilidad. Que el país exporte más no significa necesariamente que todos los eslabones capturen el mismo beneficio.
El cambio climático agrega otro factor de preocupación. Estudios recientes advierten que las zonas aptas para el cultivo de yerba mate pueden desplazarse en las próximas décadas por variaciones de temperatura, lluvias y degradación de suelos. En Argentina, especialistas del propio sector han señalado problemas de compactación y pérdida de calidad física de suelos yerbateros, lo que obliga a avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y resilientes.
La competencia con Brasil tampoco desaparece. El país vecino conserva un peso estructural importante, una red exportadora diversificada y una relación dominante con Uruguay, que depende ampliamente de yerba brasileña para abastecer su consumo. Paraguay también mantiene presencia en el mapa productivo regional. La recuperación argentina, por tanto, no cierra la disputa: reordena el liderazgo dentro de un mercado en crecimiento.
El desafío de fondo será transformar el récord en una estrategia sostenida. Argentina cuenta con volumen, historia, marca cultural y capacidad industrial. Pero para consolidar el liderazgo deberá diversificar destinos, agregar valor, desarrollar presentaciones adaptadas a nuevos consumidores, fortalecer trazabilidad, cuidar la calidad y mejorar la distribución del ingreso dentro de la cadena.
La yerba mate vuelve así a aparecer como algo más que una costumbre nacional. Es identidad, economía regional, exportación agroindustrial y puente cultural. En 2025, Argentina recuperó el primer lugar mundial. La pregunta ahora es si podrá convertir ese liderazgo en una plataforma estable para llevar el mate más allá de sus mercados tradicionales y transformarlo en una bebida global.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias