GEOPOLÍTICA / DESARROLLO REGIONAL
Cepal: América Latina puede ganar peso en el nuevo orden mundial si agrega valor a sus recursos
06.08.2026
SANTIAGO DE CHILE (Uypress) – América Latina y el Caribe cuentan con una combinación de recursos naturales, capacidades humanas y dimensiones de mercado que podría convertir a la región en una de las beneficiadas por la reorganización del poder y de las cadenas productivas mundiales, según un informe presentado este martes 4 de agosto en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El documento, titulado “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”, fue elaborado por una comisión independiente integrada por 13 especialistas y dirigentes internacionales. El grupo fue copresidido por la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el expresidente colombiano Iván Duque.
Durante un año y medio, la comisión analizó los cambios provocados por la rivalidad entre Estados Unidos y China, la utilización de aranceles y sanciones como instrumentos de presión, la competencia por tecnologías sensibles y la búsqueda de cadenas de suministro menos expuestas a conflictos internacionales.
El diagnóstico sostiene que la región dispone de activos que adquirieron una importancia creciente. Entre ellos aparecen los minerales críticos necesarios para la transición energética y la industria tecnológica, las reservas de agua dulce, la biodiversidad, la producción de alimentos, el potencial de las energías renovables y una población estimada por Cepalstat en unos 672 millones de personas para 2026.
América Latina representa alrededor del 40% de la producción minera mundial de cobre y aproximadamente una cuarta parte de la oferta de litio, según la Agencia Internacional de Energía. Ambos minerales son esenciales para fabricar redes eléctricas, baterías, vehículos eléctricos y diferentes tecnologías vinculadas con la descarbonización.
La región posee, además, condiciones relevantes para producir energía hidroeléctrica, solar y eólica, junto con reservas de petróleo y gas. Esa diversidad amplía su capacidad para abastecer mercados que buscan mayor seguridad energética, aunque también plantea el desafío de compatibilizar la explotación de recursos con los compromisos ambientales y las necesidades de las comunidades locales.
En materia alimentaria, América Latina y el Caribe producen alimentos suficientes para abastecer a cerca de 1.300 millones de personas y concentran aproximadamente el 14% de la producción agrícola mundial. La región también reúne cerca de la mitad de la biodiversidad conocida y alrededor del 30% del agua dulce del planeta.
Sin embargo, la disponibilidad de materias primas no asegura por sí sola una transformación económica. Una parte importante de los minerales, alimentos y recursos energéticos continúa exportándose con un nivel limitado de procesamiento local, mientras que las etapas de mayor valor tecnológico e industrial se desarrollan fuera de la región.
La Agencia Internacional de Energía estima que solo alrededor del 20% de los principales minerales energéticos extraídos en América Latina son refinados dentro de la región, con la excepción del litio. Un mayor procesamiento regional del cobre, el litio, el níquel, el cobalto, el grafito y las tierras raras podría elevar su valor económico hasta unos US$ 220.000 millones en 2035.
La Cepal plantea que el objetivo no debería limitarse a aumentar las exportaciones, sino que tendría que incluir industrias proveedoras, investigación científica, transferencia tecnológica, infraestructura, capacitación laboral y empleos de mayor productividad.
El talento humano constituye otro de los activos destacados. La región dispone de universidades, centros de investigación y empresas con capacidades en software, biotecnología, tecnología agrícola, servicios globales y energías renovables. La fragmentación regulatoria y las dificultades para transformar esas experiencias en proyectos regionales, sin embargo, reducen su capacidad para alcanzar escala internacional.
El mercado de más de 670 millones de personas podría funcionar como una plataforma para el desarrollo de empresas regionales. Para eso, el informe considera necesario avanzar en infraestructura física y digital, integración energética, facilitación comercial y reconocimiento común de normas y certificaciones.
Para Uruguay, este escenario presenta oportunidades vinculadas con su matriz eléctrica renovable, la producción agropecuaria, los servicios globales, el software, las ciencias de la vida y su ubicación logística. El aprovechamiento de esas ventajas dependerá de la inversión en infraestructura, conocimiento, capacitación y garantías ambientales.
El informe recomienda diversificar las alianzas internacionales, evitar alineamientos rígidos con las grandes potencias y desarrollar una mayor capacidad regional de análisis y negociación. También propone recurrir a mecanismos de cooperación flexible entre grupos de países cuando no sea posible alcanzar acuerdos entre todos los gobiernos.
La oportunidad aparece, no obstante, en una región que continúa atrapada en un bajo crecimiento. La Cepal proyectó una expansión de apenas 2,2% para América Latina y el Caribe en 2026 y estimó que 24 de sus 33 economías reducirán su ritmo de crecimiento.
El contraste resume el desafío regional: América Latina posee muchos de los recursos que reclama el nuevo escenario mundial, pero todavía debe construir las capacidades necesarias para transformarlos en tecnología, producción industrial, empleo de calidad y desarrollo sostenible. El lugar que ocupe en el nuevo orden no dependerá únicamente de lo que tiene bajo su suelo o dentro de sus fronteras, sino de lo que sea capaz de hacer con ello.
Imagen: Portal Cepal
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias