El petróleo se acerca a su techo: el 20% de las refinerías está en riesgo

07.11.2026

LONDRES (Uypress)- Un informe de Wood Mackenzie advierte que la demanda mundial alcanzará su máximo en 2032 y que cientos de instalaciones deberán transformarse para sobrevivir.

 

La industria petrolera mundial enfrenta una transformación que amenaza la supervivencia de una parte importante de su infraestructura. Un estudio de la consultora internacional Wood Mackenzie advierte que aproximadamente el 20% de la capacidad global de refinación se encuentra en riesgo creciente de cierre, ante la perspectiva de que la demanda de productos derivados del petróleo alcance su máximo en 2032 y comience posteriormente un descenso estructural.

El informe, difundido el 5 de noviembre, señala que el consumo mundial de productos refinados, actualmente situado en unos 105 millones de barriles diarios, aumentará hasta alcanzar los 108 millones en 2032. A partir de ese momento comenzaría una reducción progresiva que modificaría profundamente las condiciones económicas del sector.

La advertencia afecta especialmente a las refinerías pequeñas, tecnológicamente menos complejas y con mayores costos operativos, que podrían perder competitividad frente a instalaciones modernas capaces de diversificar su producción.

Según Wood Mackenzie, alrededor de una quinta parte de la capacidad instalada ya enfrenta perspectivas de márgenes operativos decrecientes o negativos.

El avance de los vehículos eléctricos

Uno de los factores principales de esta transformación es la expansión de la movilidad eléctrica, que reducirá progresivamente la demanda de gasolina.

Sin embargo, el impacto será desigual. El diésel utilizado en el transporte pesado y los combustibles de aviación mantendrían una demanda relativamente más resistente, debido a las dificultades tecnológicas para sustituirlos a gran escala.

También conservarán mejores perspectivas los derivados utilizados por la industria petroquímica, así como productos especializados, entre ellos lubricantes, asfaltos y ceras. La consultora advierte que los elevados márgenes actuales de refinación, favorecidos por las tensiones internacionales y los problemas de suministro, no deben confundirse con una garantía de rentabilidad futura.

Una industria obligada a reconvertirse

Las refinerías de mayor escala y complejidad, especialmente las situadas en Estados Unidos, Oriente Medio y determinadas regiones de Asia, cuentan con mejores posibilidades de adaptación. Algunas podrán integrar sus instalaciones con complejos petroquímicos, producir combustibles renovables o desarrollar actividades vinculadas con nuevas tecnologías energéticas.

En cambio, las plantas más pequeñas y menos eficientes podrían enfrentar decisiones difíciles: reducir capacidad, especializarse, transformarse en terminales de almacenamiento o cerrar definitivamente.

Europa aparece entre las regiones más expuestas a la presión competitiva internacional, mientras India continuará ampliando su capacidad de refinación para responder al crecimiento de su mercado interno. La consultora estima que este último país concentrará alrededor del 40% de las nuevas incorporaciones de capacidad mundial previstas hasta 2030.

El desafío de invertir antes de que caiga la demanda

Uno de los principales problemas es el elevado costo de la reconversión industrial. Las empresas deberán realizar inversiones importantes precisamente cuando las perspectivas de rentabilidad comienzan a deteriorarse.

Wood Mackenzie advierte que el margen de tiempo para tomar decisiones se está reduciendo: aunque el máximo de consumo se proyecta para 2032, las inversiones industriales deben planificarse con muchos años de anticipación.

El escenario no implica la desaparición inmediata del petróleo, que continuará desempeñando un papel importante en la economía mundial durante décadas. Pero sí anticipa una reorganización profunda del negocio de refinación, con una creciente distancia entre las grandes instalaciones competitivas y aquellas que dependen de mercados limitados o de apoyo estatal.

Para países que cuentan con refinerías de menor escala, como Uruguay, el informe plantea un interrogante estratégico sobre la eficiencia industrial, las inversiones necesarias y el papel que tendrá la refinación nacional durante la transición energética. No obstante, el estudio no formula una evaluación específica sobre la refinería de La Teja.

La conclusión es que el futuro de la industria petrolera ya no dependerá solamente de cuánto petróleo pueda producirse, sino de qué instalaciones estarán en condiciones de operar competitivamente en un mundo que comenzará a consumir menos combustibles fósiles.

Economía
2026-11-07T02:58:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias