El petróleo vuelve a fluir y anticipan una fuerte caída del Brent
16.10.2026
BERLÍN (Uypress) - La recuperación de los envíos desde Oriente Medio abre la posibilidad de una baja de hasta US$ 20 por barril. Pero la guerra y la escasez de combustibles mantienen la incertidumbre.
El mercado internacional del petróleo comienza a mostrar señales de recuperación después de meses de graves perturbaciones provocadas por la guerra en Oriente Medio. Los embarques de crudo desde los países del Golfo Pérsico se aproximan nuevamente a los niveles anteriores al conflicto y algunos analistas anticipan una caída importante de los precios durante los próximos meses.
El banco alemán Commerzbank figura entre las entidades que proyectan una reducción de las tensiones sobre el abastecimiento petrolero a medida que se normalice el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
El escenario abre la posibilidad de que el Brent, referencia internacional utilizada para fijar buena parte de los precios del petróleo, experimente un descenso del orden de los US$ 20 por barril respecto de las cotizaciones recientes.
Sin embargo, se trata de una proyección condicionada a la recuperación sostenida del suministro, no de una caída que ya se haya producido. La persistencia de ataques contra instalaciones energéticas y buques petroleros continúa introduciendo un elevado componente de incertidumbre.
Los embarques se acercan a los niveles anteriores a la guerra
El cambio más significativo se registra en el volumen de petróleo que vuelve a salir de Oriente Medio. De acuerdo con información de seguimiento marítimo recogida por analistas del Commonwealth Bank de Australia, las exportaciones de crudo de la región aumentaron considerablemente y se encuentran próximas a los niveles previos al conflicto. Algunas mediciones incluso indican que los embarques ya los superaron.
La recuperación responde, entre otros factores, al restablecimiento parcial de rutas alternativas y al aumento de la circulación de petroleros.
El estrecho de Ormuz concentra una parte decisiva del comercio mundial de hidrocarburos. Su utilización se vio severamente afectada por las hostilidades iniciadas este año, que elevaron los costos de transporte, los seguros marítimos y el riesgo de interrupciones en el abastecimiento.
En consecuencia, los precios incorporaron una fuerte prima de riesgo geopolítico: los compradores no pagaban únicamente por el petróleo disponible, sino también por la posibilidad de que nuevos ataques redujeran la oferta. La normalización de los embarques podría comenzar a eliminar parte de ese sobreprecio.
Commerzbank prevé un alivio gradual
Las previsiones de Commerzbank se apoyan en la expectativa de que el transporte de crudo por Ormuz continúe recuperándose y que la producción de otras regiones contribuya a compensar las pérdidas ocasionadas por la guerra.
El banco había elevado en setiembre su previsión para el Brent al cierre de 2026 hasta US$ 85 por barril, frente a una estimación anterior de US$ 75, en un escenario marcado por las dificultades del suministro. Ese pronóstico se sitúa aproximadamente US$ 20 por debajo de las cotizaciones observadas a mediados de octubre, aunque no equivale a garantizar que el descenso se concrete ni que ocurra de manera inmediata.
La entidad considera que, si el tránsito marítimo continúa normalizándose, las restricciones de oferta podrían disminuir progresivamente durante los próximos trimestres. El comportamiento reciente del mercado muestra, no obstante, que la recuperación no es lineal.
El jueves 15 de octubre, el Brent cotizaba alrededor de US$ 104 por barril, según informó la agencia EFE. Pese al descenso registrado durante esa jornada, los precios permanecían por encima de los US$ 100 debido a la persistencia de amenazas sobre la infraestructura petrolera.
La paradoja: más petróleo, pero falta diésel
La recuperación del crudo no significa que el mercado energético haya superado la crisis. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió esta semana que la escasez mundial de diésel podría prolongarse hasta el segundo semestre de 2027.
El problema se encuentra en la diferencia entre disponer de petróleo sin procesar y contar con suficiente capacidad para transformarlo en combustibles utilizables. Los ataques contra refinerías, las dificultades logísticas y la reducción de exportaciones de productos refinados han provocado una situación particularmente grave en el abastecimiento de gasóleo.
Según la AIE, las exportaciones de diésel registraron una caída interanual del 60% en setiembre, mientras los precios de ese combustible alcanzaron niveles extraordinariamente elevados en distintos mercados. Esto explica por qué el Brent podría comenzar a bajar sin que se produzca inmediatamente una reducción equivalente en los precios del gasoil y otros derivados.
Para las economías que dependen del transporte terrestre, la actividad industrial y la producción agropecuaria, esta diferencia resulta especialmente importante.
La AIE acelera la utilización de reservas estratégicas
Ante la persistencia de los problemas de abastecimiento, la Agencia Internacional de la Energía anunció el jueves 15 que sus países miembros acelerarán la liberación de reservas estratégicas de petróleo y combustibles.
El organismo había acordado en marzo una operación extraordinaria de 400 millones de barriles, destinada a amortiguar el impacto de la guerra. Hasta ahora se habían liberado aproximadamente 330 millones, por lo que resta completar una parte sustancial de la operación.
La AIE informó que el volumen total finalmente movilizado superará los 400 millones de barriles previstos inicialmente, aunque no se alcanzó un nuevo acuerdo para una liberación adicional independiente. La medida busca aumentar la disponibilidad de combustibles, especialmente diésel, en un momento en que las refinerías operan con importantes restricciones.
Qué puede significar para Uruguay
Una caída sostenida del precio internacional del petróleo tendría consecuencias potencialmente favorables para Uruguay, país que importa el crudo utilizado en su sistema de refinación. Una reducción del Brent puede disminuir el costo de las importaciones energéticas y aliviar presiones sobre la estructura de costos de la economía.
También podría contribuir a moderar la inflación, especialmente si el abaratamiento del petróleo se traslada posteriormente a los combustibles y al transporte. Sin embargo, esa transmisión no es automática. El precio interno de los combustibles depende también de los costos de refinación, los márgenes de distribución, los impuestos, el tipo de cambio y las decisiones regulatorias.
Además, la escasez internacional de diésel podría limitar los beneficios inmediatos de una eventual baja del crudo. Para sectores como el transporte de cargas, la agricultura y la industria, la evolución del gasoil puede resultar tan importante como la cotización del Brent.
Un mercado todavía condicionado por la guerra
Las perspectivas de una reducción significativa de los precios conviven con riesgos que podrían modificar rápidamente las previsiones. Los ataques de los hutíes contra instalaciones saudíes y las agresiones a embarcaciones en el estrecho de Ormuz mantienen la posibilidad de nuevas interrupciones del suministro.
A comienzos de octubre, Commerzbank advertía precisamente que la persistencia de esas amenazas sostenía los precios del Brent por encima de los US$ 100. Por otra parte, la Administración de Información Energética de Estados Unidos señaló que el petróleo había alcanzado en setiembre niveles muy elevados después de los ataques contra un oleoducto saudí utilizado para evitar el paso por Ormuz.
La recuperación de los embarques constituye, por tanto, una señal relevante de distensión en el mercado petrolero, pero todavía no representa una normalización definitiva. La posibilidad de que el Brent retroceda unos US$ 20 por barril dependerá de que continúe aumentando la oferta, disminuyan los riesgos sobre el transporte marítimo y no se produzca una nueva escalada militar.
Por ahora, el petróleo vuelve a circular en mayores volúmenes desde Oriente Medio. Lo que todavía no ha desaparecido es la incertidumbre que la guerra incorporó a su precio.
Foto: Europa Press
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias