ECONOMÍA

El petróleo ya subió, pero el golpe económico más duro todavía puede venir

31.03.2026

WASHINGTON (Uypress) – El encarecimiento del petróleo dejó de ser solo una señal de mercado para convertirse en una advertencia sobre la economía real. Analistas consultados por Reuters elevaron su previsión para el Brent promedio de 2026 a US$ 82,85 por barril, frente a US$ 63,85 estimados en febrero, antes del inicio de la guerra, en el mayor salto registrado por esa encuesta. En paralelo, los precios de referencia del crudo acumulan una suba cercana al 60% desde el comienzo del conflicto, impulsados por la disrupción en el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula alrededor del 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial.

Pero el problema no termina en el barril. El FMI advirtió el 30 de marzo que, en cualquiera de los escenarios plausibles, la guerra empuja a una combinación de precios más altos y menor crecimiento. Su diagnóstico es que un conflicto corto puede disparar energía y gas antes de que el mercado se acomode; uno prolongado puede mantener caros los insumos energéticos y castigar especialmente a los países importadores; y aun un escenario intermedio dejaría inflación más persistente, mayor incertidumbre y un deterioro de las perspectivas globales.

La transmisión a la vida cotidiana ya empezó. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina superó los US$ 4 por galón por primera vez desde 2022, mientras Reuters señaló que el aumento ronda el 36% desde que comenzó la guerra. AP agregó que el diésel subió a US$ 5,45, un dato especialmente sensible porque impacta en fletes, distribución de mercaderías y costos de producción. Es decir: el shock petrolero ya empezó a filtrarse hacia alimentos, logística y consumo masivo.

Europa también empezó a sentir ese traslado. AP informó que la inflación de la eurozona subió a 2,5% en marzo, desde 1,9% en febrero, con los precios de la energía creciendo 4,9% luego de haber caído 3,1% el mes anterior. Reuters añadió que el comisario europeo Valdis Dombrovskis ya habló abiertamente del riesgo de un shock estanflacionario: menos crecimiento y más inflación al mismo tiempo. Según su estimación, incluso una disrupción energética relativamente breve podría recortar 0,4 puntos del crecimiento de la UE en 2026 y sumar hasta 1 punto a la inflación.

En ese contexto, el peor tramo del impacto puede ser el de segunda vuelta. El primer golpe lo absorbe el surtidor; el siguiente lo reciben el transporte, la producción, los supermercados y los bancos centrales, obligados a replantear tasas si la inflación vuelve a acelerarse. La Agencia Internacional de Energía intentó amortiguar el shock con una liberación récord de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, pero Reuters remarcó que ese volumen equivale a apenas unos 20 días del flujo habitual por Ormuz y que el mercado igualmente prevé déficit en el segundo trimestre. La guerra todavía no mostró todo su costo económico.

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2026-03-31T14:23:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias