FRUTICULTURA Y COMERCIO GLOBAL

La “blueberry freedom”: China aprieta a un arándano uruguayo cada vez más de nicho

23.04.2026

MONTEVIDEO (Uypress) - La caída de precios del arándano en China, impulsada por una expansión productiva que llevó al país a superar las 105.000 hectáreas plantadas y a abaratar el fruto en sus góndolas, no golpea hoy a Uruguay por volumen directo, pero sí le achica el futuro: reduce el atractivo del mercado chino y endurece la competencia global en un sector uruguayo que ya se volvió de nicho.

En China, el fenómeno dejó de ser una anécdota de consumo para convertirse en un dato estructural del mercado. Según la International Blueberry Organization, el país llegó en 2025 a 105.333 hectáreas plantadas y 810.000 toneladas producidas, mientras que en las principales zonas de Yunnan la cosecha de 2026 creció 39% interanual. China Daily reportó además que, desde marzo, los precios minoristas casi se redujeron a la mitad: un envase de 250 gramos pasó de cerca de 30 yuanes a unos 20 yuanes, señal de una oferta que dejó de ser escasa y empezó a masificarse.

Para Uruguay, el problema no es que China le esté desplazando un negocio voluminoso hoy, sino que le está cerrando una promesa de mañana. El propio MGAP recordó en 2022 que la temporada uruguaya va de julio a diciembre y que el sector exportaba entonces unas 1.500 toneladas por temporada hacia Estados Unidos y Europa. Pero el peso del rubro cayó con fuerza: OPYPA consignó que, tras el pico de 2.700 toneladas en 2011, en 2020 Uruguay comercializó alrededor de 900 toneladas por menos de US$ 3 millones; y en su anuario 2024 señaló que los arándanos vienen perdiendo “significativo espacio” y ya representan menos de 2% del valor exportado de frutas frescas del país.

Los datos comerciales más recientes refuerzan esa lectura. Según WITS con base en Comtrade, Uruguay exportó en 2024, bajo la subpartida 081040, US$ 845.610 y 247.919 kilos, con España como principal destino, seguida por Países Bajos, Canadá, Reino Unido y Brasil. Es decir: el arándano uruguayo no está hoy asentado en China, sino en una escala mucho menor y orientado a mercados puntuales. Por eso, el boom chino no desplaza una corriente comercial existente, pero sí reduce el margen para imaginar a China como gran válvula de expansión futura.

Al mismo tiempo, la expansión china altera el tablero internacional incluso para quienes no le venden directamente. Xinhua informó esta semana que China importó 38.700 toneladas de arándanos en 2024, con Perú aportando alrededor de 90% del volumen, pero también subrayó que sus exportaciones vienen creciendo con fuerza. Esa doble condición —seguir importando fruta premium mientras gana musculatura exportadora— apunta a un mercado más exigente y más competitivo. Reuters ya había advertido en 2025 que, aun con el interés de Perú por crecer en China, analistas ven difícil que ese país desplace a Estados Unidos como mercado principal precisamente por el avance de la producción china.

Visto desde Uruguay, eso significa tres presiones simultáneas. Primero, un techo más bajo para apostar a China como mercado de valorización futura. Segundo, una mayor competencia en terceros destinos, sobre todo en Asia, donde China ya comenzó a exportar con fuerza creciente. Y tercero, una erosión del relato del arándano como fruta “de lujo”, porque cuando un mercado del tamaño chino lo vuelve snack cotidiano, el precio deja de sostenerse sólo por exclusividad y pasa a depender mucho más de calidad consistente, genética, vida poscosecha y logística.

En ese contexto, la amenaza para Uruguay no parece ser un derrumbe brusco, sino una consolidación de tendencia. FreshFruitPortal resumió en 2025 que Argentina y Uruguay se han convertido en proveedores de nicho y que, hace una década, ambos exportaban en conjunto unas 20.000 toneladas, frente a unas 6.000 actuales. Eso sugiere que el desafío uruguayo ya no pasa por disputar volumen con gigantes como Perú o con la nueva sobreoferta china, sino por sobrevivir en segmentos donde todavía se pague diferencial: ventanas específicas, fruta premium y destinos donde la escala chica pueda compensarse con especialización.

La “blueberry freedom” china, así, no marca el fin del arándano uruguayo, pero sí el final de una ilusión: la de competir en un mercado global cada vez más masivo con la lógica de un producto raro y escaso. Para Uruguay, el mensaje es menos épico y más crudo: si el arándano ya no puede ser volumen, tendrá que justificar su lugar por calidad, timing y nicho. 

Economía
2026-04-23T10:38:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias