La deuda brasileña enciende una advertencia para Uruguay
06.11.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Un análisis del Centro de Estudios para el Desarrollo advierte que los intereses y el bajo crecimiento amenazan la sostenibilidad fiscal. Brasil enfrenta una situación más grave que Uruguay.
La situación fiscal de Brasil, marcada por una deuda pública creciente y un elevado costo de los intereses, constituye una advertencia para Uruguay, según un análisis del economista Ramiro Correa, del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), publicado por El País.
El artículo, titulado Brasil, la deuda y la lección para Uruguay, examina las dificultades que enfrentará Luiz Inácio Lula da Silva durante su próximo mandato y sostiene que el crecimiento económico y la corrección del déficit fiscal deben avanzar conjuntamente.
Brasil destina casi 9% del PIB a intereses
Las cifras brasileñas muestran la magnitud del problema. Según datos del Banco Central de Brasil correspondientes a los doce meses cerrados en setiembre de 2026, el pago de intereses de la deuda pública alcanzó el 8,99% del producto interno bruto.
El déficit primario, que excluye esos intereses, fue de aproximadamente 0,52% del PIB, mientras que el déficit nominal total llegó al 9,51%. La deuda bruta se situó en el 82,9% del producto. Esto significa que una parte considerable del desequilibrio fiscal brasileño no proviene directamente del gasto corriente, sino de los intereses acumulados sobre el endeudamiento.
La situación se agrava porque la tasa de referencia del Banco Central brasileño se mantiene en 13,75%, considerablemente por encima del crecimiento económico previsto.
Cuando la deuda crece más rápido que la economía
Correa explica que el problema aparece cuando la tasa de interés real que paga un país supera el crecimiento real de su economía. En esas condiciones, incluso si el Estado equilibra sus ingresos y gastos antes de intereses, la deuda puede continuar aumentando como proporción del PIB.
Para evitarlo, necesita generar un superávit primario suficiente o conseguir que la economía crezca a mayor velocidad. El economista estima que Brasil enfrenta una diferencia particularmente elevada entre ambas variables, lo que obliga a realizar un esfuerzo fiscal significativo para estabilizar su endeudamiento.
Uruguay presenta mejores indicadores, pero también riesgos
El análisis señala que Uruguay se encuentra en una posición más favorable, con un déficit global cercano al 4,3% del PIB, intereses equivalentes a algo más del 2% del producto y una deuda neta situada alrededor del 55%.
También destaca que el país mantiene una proporción importante de deuda en moneda nacional y un riesgo soberano relativamente bajo. Sin embargo, advierte que Uruguay comparte una dificultad con Brasil: su crecimiento económico es inferior al costo real de financiamiento.
Según las estimaciones utilizadas por Correa, la economía uruguaya crecería aproximadamente 1,3% durante 2026, mientras que el costo real de determinadas emisiones de deuda se aproxima al 3%. Con esos parámetros, el economista calcula que sería necesario alcanzar un superávit primario cercano al 1% del PIB para estabilizar la deuda.
Estas cifras corresponden al escenario y la metodología del autor, por lo que no deben interpretarse como resultados fiscales definitivos.
El crecimiento, una variable decisiva
Uno de los argumentos centrales del estudio es que aumentar el crecimiento económico puede reducir considerablemente el esfuerzo fiscal necesario. Correa sostiene que, si Uruguay creciera al 3% anual en lugar del 1,3% estimado, la necesidad de generar un superávit primario para estabilizar la deuda sería prácticamente nula, manteniendo los demás supuestos.
No obstante, advierte que mejorar la productividad, atraer inversiones y concretar reformas estructurales requiere tiempo. Por eso considera que el crecimiento y el ordenamiento fiscal no deben presentarse como alternativas excluyentes.
Una discusión sobre las prioridades económicas
El planteo del CED vuelve a colocar en el centro del debate uruguayo la relación entre endeudamiento, gasto público, inversión y crecimiento. La experiencia brasileña muestra el peso que pueden adquirir los intereses cuando se combinan tasas elevadas y bajo dinamismo económico.
Sin embargo, las decisiones sobre cómo mejorar las cuentas públicas también involucran opciones distributivas: qué gastos se modifican, qué ingresos se obtienen y cómo se preservan las inversiones necesarias para sostener el crecimiento.
La advertencia del estudio es que postergar indefinidamente los desequilibrios puede aumentar su costo futuro. El desafío para Uruguay será evitar ese escenario sin comprometer las condiciones económicas y sociales que permitan expandir su producción.
Foto: Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil / Infobae / REUTERS/Brian Snyder
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias