La economía uruguaya pierde impulso: habría caído 0,7% en el segundo trimestre y crecen las dudas sobre 2026
02.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Los últimos datos del BCU muestran que el rebote de junio no habría alcanzado para evitar una contracción entre abril y junio. Economistas, citados por diario El Observador, advierten que la actividad permanece prácticamente estancada y que el crecimiento anual podría quedar por debajo de las previsiones oficiales.
La economía uruguaya muestra nuevas señales de pérdida de dinamismo. Los últimos datos publicados por el Banco Central del Uruguay (BCU) indican que la recuperación registrada durante el primer trimestre de 2026 podría haberse interrumpido entre abril y junio, período en el que la actividad habría experimentado una contracción cercana al 0,7%.
La señal surge del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), que funciona como un adelanto de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB).
En junio, el indicador creció 0,7% respecto al mismo mes de 2025 y mostró una recuperación desestacionalizada de 1,4% frente a mayo. Sin embargo, la medición de tendencia-ciclo registró un avance de apenas 0,1%. El dato positivo de junio no habría sido suficiente para compensar las caídas registradas durante abril y mayo.
Según explicó el economista Aldo Lema, de Vixion Consultores, al considerar conjuntamente los tres meses se habría confirmado que el PIB uruguayo revirtió durante el segundo trimestre la recuperación que había mostrado en los primeros tres meses del año.
Su estimación sitúa la contracción en torno a 0,7%, tanto respecto al trimestre anterior como en la comparación interanual.
El dato definitivo todavía no está disponible. Las Cuentas Nacionales correspondientes al período abril-junio serán divulgadas por el Banco Central a mediados de setiembre.
Una economía prácticamente estancada
Las señales de desaceleración adquieren mayor relevancia cuando se observa la trayectoria de la economía durante los últimos meses.
El economista Javier de Haedo sostiene que el nivel de actividad permanece prácticamente "planchado" desde comienzos de 2025, aunque con oscilaciones entre diferentes trimestres.
La economía había comenzado 2026 con una señal favorable. Durante el primer trimestre, el PIB creció 0,9% respecto al mismo período de 2025 y avanzó 0,8% en términos desestacionalizados frente al último trimestre del año pasado.
El propio Banco Central había señalado entonces que la actividad había recuperado cierto dinamismo, impulsada principalmente por el consumo privado.
Pero los indicadores correspondientes al segundo trimestre sugieren que aquella recuperación podría haber sido transitoria.
De confirmarse la caída estimada para abril-junio, la economía habría perdido en apenas tres meses buena parte del terreno recuperado al comienzo del año.
Crecen las dudas sobre la proyección oficial
La desaceleración también empieza a poner bajo presión las previsiones de crecimiento para todo 2026.
El Ministerio de Economía y Finanzas mantiene una proyección de crecimiento del PIB de 1,6% para este año. Las expectativas privadas son más moderadas.
La mediana de los economistas que participan en la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central se ubicó en agosto en 1,2%.
De Haedo es todavía más cauteloso y considera difícil que la economía uruguaya consiga crecer más de 1% en promedio durante 2026.
De concretarse ese escenario, el crecimiento acumulado durante los primeros dos años del actual período de gobierno quedaría sensiblemente por debajo de lo previsto cuando se elaboraron las proyecciones presupuestales.
El consumo sostiene la actividad
El comportamiento de los principales motores de la economía también muestra diferencias importantes.
Entre consumo, inversión y exportaciones, el consumo privado ha sido hasta ahora el componente más dinámico.
Su crecimiento estuvo favorecido por la recuperación del salario real, que se benefició de una inflación menor a la prevista.
La inversión y las exportaciones, en cambio, han mostrado variaciones mucho más reducidas.
El mercado de trabajo también exhibió hasta ahora una resistencia mayor a la esperada frente al bajo crecimiento.
Aunque la cantidad de personas ocupadas descendió entre agosto y diciembre de 2025, durante el primer semestre de este año se mantuvo cerca del máximo alcanzado en julio pasado.
Sin embargo, aparecen otras señales menos favorables. La demanda laboral registró durante el primer semestre de 2026 una caída de 6,6% respecto al mismo período del año anterior, mientras que en el segundo trimestre se publicaron 2,8% menos oportunidades de empleo que en los primeros tres meses del año.
La confianza también se deteriora
A las señales provenientes de la actividad económica se suma un deterioro de las expectativas.
El índice de confianza del consumidor se ubicó en junio en 46,3 puntos, dentro de la denominada zona de "moderado pesimismo".
También empeoraron las expectativas empresariales. Entre los industriales, el saldo entre respuestas positivas y negativas sobre el futuro de la economía se situó en -9 durante mayo.
Según De Haedo, tanto la confianza de los consumidores como las expectativas empresariales se encuentran entre sus niveles más bajos desde la salida de la pandemia.
El interrogante es cuánto tiempo podrá el consumo continuar funcionando como principal sostén de la actividad si persisten el bajo crecimiento, la debilidad de la inversión y las exportaciones y un escenario de menor aumento del salario real.
El dato definitivo del PIB del segundo trimestre permitirá establecer si la economía atravesó simplemente un retroceso transitorio o si Uruguay está entrando en una fase más persistente de estancamiento.
Por ahora, los indicadores adelantados encendieron una señal de advertencia: el impulso con el que comenzó 2026 parece haberse agotado rápidamente.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias