La guerra llega al surtidor: Rusia recurre a combustibles de los 90 ante una escasez cada vez más grave
13.08.2026
MOSCÚ (Uypress)- La ofensiva ucraniana contra la infraestructura petrolera dejó fuera de servicio una parte significativa de la capacidad de refino y empujó al gobierno ruso a autorizar combustibles de menor calidad para evitar nuevas interrupciones en la economía, según informa portal español El Economista.
La crisis de combustible que vive Rusia no para de agravarse. Tal es la situación que para evitar el colapso de la economía, Moscú ha tenido que autorizar el uso de combustibles que se usaban en los 90 y que no cumplen apenas ninguna normativa para que los coches y el tejido industrial no se detengan en seco. De este modo, el gobierno ruso autorizó la venta de combustible Euro 2, muy por debajo de los estándares de calidad habituales de Euro 5, según informaron este martes las autoridades rusas en medio de una crisis por falta de gasolina a causa de los ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera rusa.
En el caso de Europa, con su normativa de emisiones de vehículos, la norma Euro 2 entró en vigor en 1996 para los turismos nuevos. Fue sustituida por Euro 3 a partir de 2000. Rusia se está viendo obligada a recurrir a antiguos combustibles, más sencillos de refinar y de conseguir (más baratos también) para evitar el colapso. Un combustible de especificación Euro 2 está muy por debajo de Euro 5 fundamentalmente porque admite niveles mucho mayores de contaminantes, especialmente azufre. Las sucesivas normas europeas fueron obligando a las refinerías a producir combustibles cada vez más limpios mediante procesos más intensivos de tratamiento.
En términos generales, los combustibles asociados a estándares antiguos podían contener cientos de partes por millón (ppm) de azufre, mientras que el estándar europeo moderno de gasolina y diésel Euro 5 trabaja con combustibles de ultrabajo contenido en azufre, alrededor de 10 ppm. Es una diferencia enorme. Moscú ha tenido que recurrir a esta opción ante la grave crisis que padece y el parón de la actividad económica.
Ucrania se mantiene decidida a seguir golpeando con sus perfeccionadísimos y punteros drones todo el complejo petrolero ruso, desde las refinerías hasta las terminales de exportación. Kiev ha encontrado la manera de "trasladar la guerra al interior de Rusia" con una avanzada tecnología de drones aprendida 'a la carrera' durante la guerra y las autoridades del país no parecen dispuestas a desaprovecharla. Incluso aunque EEUU, según informa este miércoles el Financial Times, ha pedido a Kiev frenar de alguna manera estos ataques sobre Novorossiysk, puerto estratégico del Mar Negro en el que empresas americanas tienen intereses, hoy mismo Bloomberg recoge incendios en estas instalaciones tras un potencial ataque con drones.
Haciendo de la necesidad virtud, Ucrania ha conseguido virar su teórica debilidad sobre el campo de batalla a una eficacia aérea que ha empezado a hacer mucho daño tanto a las finanzas rusas como al día a día de sus ciudadanos. Estos ataques han supuesto un importante menoscabo en una fuente de ingresos clave del Kremlin como las exportaciones energéticas. Tanto es así que el gobierno de Vladímir Putin apenas ha podido 'capitalizar' el repunte mundial de los precios del petróleo tras estallar el conflicto en Irán. Por el otro lado, unos ciudadanos rusos cada vez más desgastados económica y psicológicamente por la guerra están sufriendo en sus carnes este 'tambaleo' de la infraestructura petrolera en la forma de una histórica escasez de combustible que erosiona su día a día: kilométricas colas para repostar.
Desde que Ucrania intensificó esta ofensiva, Moscú ha ido poniendo parches de manera precipitada, como limitar las exportaciones de diésel o importar más combustible desde la vecina y más pequeña Kazajistán. La última 'solución' pasa por la referida rebaja de los estándares de calidad del combustible. "Se ha aprobado una resolución gubernamental sobre la posibilidad de vender y comercializar combustible Euro 2, Euro 3 y Euro 4 en el mercado interno", ha señalado el viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, citado por TASS. Según el funcionario, el gobierno ya tomó la decisión la semana pasada para abastecer el mercado interno, que sufre un gran déficit iniciado a finales de mayo.
Las autoridades rusas esperan de este modo "paliar la escasez en determinadas regiones" del país. En junio el gobierno ya prorrogó el permiso a las refinerías rusas para comercializar combustible Euro 3, gasolina con un contenido de azufre de hasta 150 miligramos por kilogramo, 15 veces por encima de la norma Euro 5.
Los coches pueden averiarse
Los expertos avisan de que los requisitos de menor calidad para la producción de combustible pueden suponer un riesgo para los propietarios de automóviles con modernos sistemas de control de emisiones y electrónica sofisticada, ya que al quemarse este combustible produce compuestos corrosivos que pueden acelerar gravemente el desgaste de la maquinaria.
Al mismo tiempo, empeora la calidad de las emisiones de los coches que utilizan estos productos. Y es que dichas medidas fueron prohibidas en 2016 con el objetivo de cumplir las normativas europeas, de emisiones de óxidos de nitrógeno, en este caso. Algunos medios alertan de que son especialmente susceptibles a dichos combustibles de peor calidad las maquinarias agrícolas. La propia escasez de combustible ya había puesto en alerta a dicho sector agrícola a las puertas del verano.
"La innovación de Ucrania en la guerra con drones está erosionando la seguridad interna y la estabilidad social de Rusia", constatan en su último boletín diario los analistas de BCA Research. "La actual crisis del combustible se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la economía rusa", certifica asimismo Liam Peach desde Capital Economics.
A finales de julio, los datos más recientes mostraban ya una caída interanual del 22% en la producción de productos petrolíferos refinados en junio y un aumento del 10 % en los precios de los combustibles para el consumidor tan solo en el último mes. "Como explicamos en junio , la crisis del combustible representa un impacto estanflacionario que se agravará si las interrupciones se prolongan durante el verano", remata Peach en una nota para clientes.
Con el transcurrir de 2026, los continuos ataques con drones ucranianos han dejado fuera de servicio entre el 30 y el 45% de la capacidad de refino de Rusia, recoge en un informe el think tank estadounidense Atlantic Council. Las sanciones occidentales también se han endurecido, con un límite máximo más bajo para el precio del petróleo en la Unión Europea y nuevas medidas dirigidas a quienes facilitan la actividad de flotas paralelas. Como resultado, los ingresos de Rusia por petróleo y gas entre enero y junio cayeron a tan solo el 64% de su nivel de hace dos años, recoge el documento.
El 'déjà vu' de los cigarrillos en los 90
Para mayor quebradero de cabeza de Moscú, los ataques con drones ucranianos se han empezado a centrar también en objetivos ajenos al sector energético, como los ataques contra los almacenes y centros logísticos del minorista online Wildberries hace unas semanas. Esto ha afectado a un gran número de pequeñas empresas, y las autoridades gubernamentales han anunciado que se definirán medidas de apoyo específicas.
La escasez de bienes de consumo tiene un peso político en Rusia, ponen el 'dedo en la llaga' Charles Lichfield y Brendon Chen desde el Atlantic Council. En 1990, poco más de un año antes del colapso de la Unión Soviética, la escasez de cigarrillos provocó protestas generalizadas, rememoran ambos estrategas expertos en geopolítica.
"¿Podrían los productos de consumo adictivos de hoy en día -gasolina subvencionada, tablets y smartphones- desempeñar el mismo papel fatal? Es probable que los funcionarios rusos sigan culpando a un enemigo externo tanto del peligro como de la inestabilidad, reforzando así el argumento para continuar la guerra. Los periódicos rusos siguen publicando titulares como 'Occidente sueña con el colapso de Rusia'. Sin embargo, incluso en un país donde expresar una opinión negativa sobre el gobierno puede llevar a la cárcel o algo peor, la popularidad de Putin ha disminuido ligeramente en las encuestas recientes", reseñan ambos analistas.
Mientras los diferentes economistas y expertos se debaten entre si esta presión sobre Moscú provocará una reacción "hiperagresiva" como barruntan desde BCA Research o si crea un marco comparable -salvando las distancias- con el de la Revolución rusa de 1917, lo cierto es que muchas cosas en Rusia empiezan a parecerse a las del final de la URSS, especialmente las negativas.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias