La pesca busca recuperarse tras perder US$ 100 millones
13.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- La industria pesquera cerró la zafra de 2026 sin grandes conflictos, pero arrastra las consecuencias de dos años de paralizaciones y enfrenta dificultades para recuperar su rentabilidad.
La industria pesquera uruguaya intenta recuperarse de una de las etapas más difíciles de su historia reciente. Según estimaciones de la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), durante 2024 y 2025 el país dejó de generar alrededor de US$ 100 millones en exportaciones debido a las paralizaciones de la actividad y a los problemas económicos que afectaron al sector.
El presidente de la gremial empresarial, Juan Riva-Zucchelli, explicó a El País que ambos años estuvieron marcados por dificultades de rentabilidad y conflictos laborales que impidieron aprovechar buena parte de las temporadas de pesca.
En 2024, las embarcaciones permanecieron varios meses inactivas mientras las empresas reclamaban modificaciones a las condiciones económicas bajo las que operaban. Posteriormente se produjo un conflicto sindical que, según el empresario, agravó la situación.
En 2025, una nueva paralización comenzó el 28 de mayo, coincidiendo con el inicio de la principal temporada pesquera, y se extendió durante aproximadamente tres meses. El conflicto estuvo relacionado con el reclamo sindical de incorporar un tripulante adicional para realizar tareas de guardia durante los períodos de descanso del capitán.
Las pérdidas y su impacto económico
Riva-Zucchelli estimó que solamente durante 2025 se dejaron de capturar productos pesqueros por un valor aproximado de US$ 50 millones. La gremial considera que el impacto de 2024 fue incluso mayor, debido al prolongado período durante el cual los barcos permanecieron sin operar.
De esa manera, la Cámara calcula que las pérdidas de producción y exportaciones potenciales durante los dos años se aproximaron a los US$ 100 millones. La cifra no representa exclusivamente pérdidas contables de las empresas, sino una estimación del valor de la actividad económica que no llegó a concretarse.
El impacto alcanzó a las tripulaciones, las plantas procesadoras, los servicios vinculados a la actividad, las exportaciones y la recaudación tributaria.
Una zafra de 2026 sin paralizaciones prolongadas
El panorama comenzó a modificarse durante este año. Tras la renovación de la dirección sindical, empresarios y trabajadores retomaron el diálogo, lo que permitió desarrollar la temporada de pesca sin las interrupciones prolongadas registradas anteriormente.
El convenio colectivo vigente se extiende hasta abril de 2027. La zafra, que se desarrolla principalmente entre mayo y septiembre, involucra a 28 barcos costeros y 12 buques congeladores de altura.
Según el balance empresarial, los resultados fueron relativamente favorables para las embarcaciones costeras, mientras que la flota de altura registró un desempeño menos satisfactorio.
Riva-Zucchelli planteó que las prospecciones vinculadas a la búsqueda de petróleo podrían haber incidido en las capturas de los barcos de altura, aunque esa relación no aparece demostrada mediante estudios específicos en la información difundida.
La actividad debe continuar fuera de temporada
Aunque la principal zafra finalizó en septiembre, las empresas necesitan mantener sus embarcaciones operativas durante el resto del año para sostener sus ingresos. Los mayores volúmenes de captura suelen registrarse entre junio y agosto. A partir de octubre, la disponibilidad de recursos pesqueros disminuye y las condiciones económicas se vuelven más exigentes.
Sin embargo, las embarcaciones y las plantas de procesamiento deben continuar trabajando para afrontar sus costos de funcionamiento. La recuperación de 2026 constituye un alivio para el sector, pero no significa que hayan desaparecido los problemas estructurales de la industria.
La rentabilidad, el envejecimiento de la flota, la disponibilidad de personal especializado y la necesidad de inversiones continúan formando parte de los desafíos de una actividad tradicionalmente vinculada al empleo y a las exportaciones uruguayas.
El sector enfrenta ahora una etapa decisiva: transformar la normalización de las relaciones laborales en una recuperación productiva sostenida, capaz de compensar las pérdidas acumuladas y generar condiciones para nuevas inversiones.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias