Las doradas naranjas del sur: La industria citrícola uruguaya quiere seguir adelante

07.11.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- La citricultura uruguaya es un sector floreciente que cuenta con calidad de exportación, fuertes inversiones y el incansable trabajo de productores en todo el litoral. Sin embargo, hoy enfrenta una grave amenaza: la instalación de plantas de hidrógeno verde.

 

Estos emprendimientos ponen en riesgo la actividad debido a su descomunal consumo de agua y energía eléctrica, pero sobre todo por la polución y el impacto ambiental que generan, lo que podría costarles a nuestros cítricos la pérdida de los exigentes mercados internacionales ya conquistados. 

¿Qué futuro elegimos? ¿Un Uruguay citrícola, con acuerdos internacionales y producción genuina, o un país entregado a la producción de un combustible imposible que amenaza la economía nacional? 

Una industria en clara expansión y en peligro 

Foto: Pablo Vignali / adhocFOTOS

Con 274.000 toneladas anuales y mercados en América, Europa y Asia, la citricultura uruguaya combina tradición productiva, empleo y exportaciones. Su futuro depende de conquistar nuevos destinos y agregar valor. 

Hay un Uruguay que se reconoce en el ganado, la soja, el arroz y la celulosa, pero que también crece entre los naranjales de Salto y Paysandú, donde miles de trabajadores participan de una cadena productiva que lleva frutas uruguayas a las mesas de Estados Unidos, Europa y otros mercados internacionales. 

Es el Uruguay de las naranjas, las mandarinas y los limones. Una actividad con profundas raíces en el litoral norte, que ha atravesado transformaciones empresariales, tecnológicas y comerciales, y que enfrenta hoy una oportunidad: ampliar su presencia internacional aprovechando la calidad de sus productos y la posibilidad de abastecer al hemisferio norte en contraestación. 

La citricultura no tiene el peso económico de la carne bovina ni de la celulosa, pero constituye una de las cadenas agroexportadoras más importantes de la fruticultura nacional. Su valor trasciende las divisas que genera: también se expresa en empleo rural, plantas de empaque, transporte, servicios y actividad económica en el interior del país. 

Una producción de 274.000 toneladas 

De acuerdo con la Encuesta Citrícola Primavera 2025, elaborada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Uruguay produjo aproximadamente 274.399 toneladas de cítricos durante ese año. 

La superficie cultivada alcanzó las 13.294 hectáreas, de las cuales aproximadamente el 90% estaba en producción.  La distribución por especies muestra una actividad diversificada: 

Naranjas: 116.269 toneladas, el 42% de la producción. Limones: 80.479 toneladas, el 29%.
Mandarinas: 77.156 toneladas, el 28%.
Pomelos: 495 toneladas, una participación marginal. 

Aunque la naranja continúa siendo la fruta de mayor volumen, la mandarina ocupa la mayor superficie plantada, con 5.579 hectáreas, equivalentes al 42% del área citrícola nacional.  Otro indicador importante es la incorporación tecnológica: el 75% de las plantaciones cuenta con sistemas de riego, una condición cada vez más relevante frente a las sequías, las heladas y la variabilidad climática. 

La producción de 2025 fue inferior a las aproximadamente 305.000 toneladas obtenidas en 2024, reflejando la sensibilidad del sector ante las condiciones meteorológicas. 

¿Cuánto representan las exportaciones citrícolas? 

La producción citrícola uruguaya tiene una marcada orientación exportadora, aunque una parte significativa también se destina al mercado interno y a la industria procesadora.  Según registros de declaraciones aduaneras recopilados por Uytrades, durante 2025 las exportaciones de cítricos frescos y secos alcanzaron aproximadamente 54,9 millones de dólares. 

Para dimensionar esa cifra, las exportaciones totales de bienes de Uruguay se ubicaron en el entorno de los 13.500 millones de dólares durante 2025.  Esto significa que los cítricos frescos representaron aproximadamente el 0,4% de las exportaciones nacionales de bienes. 

La proporción puede parecer modesta frente a los grandes rubros exportadores, pero adquiere otra dimensión cuando se considera su concentración territorial y la cantidad de actividades que moviliza.  Además, la cifra corresponde a fruta fresca y seca, por lo que no representa necesariamente todo el valor económico de los productos industrializados derivados de los cítricos. 

En 2023, las exportaciones habían alcanzado 59,4 millones de dólares, según Uruguay XXI, mientras que en 2024 se registraron volúmenes y valores condicionados por la evolución de los mercados y las condiciones productivas. 

La comparación revela un sector que dispone de capacidad exportadora, pero cuyo desempeño depende tanto de la producción como de los precios internacionales y la competitividad logística. 

Los mercados que compran la fruta uruguaya 

Estados Unidos se consolidó como el principal comprador de cítricos uruguayos, especialmente mandarinas. La apertura de ese mercado significó un cambio estratégico para el sector, que encontró mejores oportunidades para colocar fruta de calidad y mayor valor comercial. 

La Unión Europea sigue siendo fundamental, particularmente para las naranjas. Países Bajos funciona como uno de los principales puntos de ingreso y distribución hacia otros destinos europeos, mientras España también participa del comercio. 

Brasil ha ganado importancia gracias a su proximidad geográfica, que permite reducir costos de transporte y tiempos de entrega. Canadá, Reino Unido, Rusia y Noruega completan el conjunto de destinos registrados en distintos períodos. 

Los datos del MGAP para 2024 permiten dimensionar la distribución comercial: las exportaciones de naranjas alcanzaron 21 millones de dólares, de los cuales 9,8 millones correspondieron a la Unión Europea y 6,8 millones a Brasil. En mandarinas, las ventas totalizaron 33,2 millones, con Estados Unidos como principal destino, por 24,7 millones. 

La diferencia entre ambas frutas demuestra que no existe un único mercado citrícola. Cada variedad tiene consumidores, precios, exigencias sanitarias y oportunidades comerciales diferentes. 

Asia: la nueva frontera comercial 

Uno de los desafíos más importantes es ampliar las exportaciones hacia Asia, donde el crecimiento del consumo y la demanda de frutas importadas ofrecen posibilidades para los productores uruguayos.  China constituye un mercado de gran dimensión, aunque la competencia internacional, los requisitos fitosanitarios y los tiempos de transporte dificultan su aprovechamiento. 

Vietnam también representa una oportunidad: Uruguay obtuvo la habilitación para exportar mandarinas a ese país, aunque disponer de autorización sanitaria no garantiza por sí mismo ventas importantes. 

En junio de 2025 se concretó la apertura del mercado de Filipinas para cítricos uruguayos. El acuerdo fue resultado de negociaciones entre las autoridades sanitarias y diplomáticas de ambos países. Se trata de una habilitación efectiva, pero todavía es necesario desarrollar una corriente comercial sostenida. 

La novedad más reciente proviene de Indonesia. El 5 de noviembre de 2026, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) anunció que había sido reconocido por las autoridades indonesias para realizar los análisis de inocuidad requeridos para exportar productos vegetales, incluidos naranjas, mandarinas, clementinas y limones. 

El reconocimiento representa un avance técnico importante para acceder a un mercado de más de 280 millones de habitantes, aunque no debe confundirse con la confirmación de exportaciones comerciales ya realizadas. 

Malasia aparece también entre los mercados asiáticos de interés para el sector. Sin embargo, las grandes distancias y los tiempos de tránsito obligan a desarrollar soluciones logísticas competitivas y variedades capaces de soportar viajes prolongados. 

 

Quince mil puestos de trabajo y una economía regional 

La importancia de la citricultura no puede medirse únicamente por su participación en las exportaciones nacionales. 

Durante la inauguración de la zafra citrícola de 2026 en Paysandú, el gobierno destacó que la actividad involucra aproximadamente 15.000 puestos de trabajo directos, una cifra que incluye distintas etapas de la cadena productiva y refleja su peso en las economías regionales. 

La cosecha requiere trabajadores rurales, mientras las plantas de empaque incorporan clasificación, selección, acondicionamiento y preparación de fruta destinada a mercados internacionales.  A ello se agregan el transporte, la conservación frigorífica, los servicios técnicos y las actividades industriales vinculadas con jugos y aceites esenciales. 

En departamentos como Salto y Paysandú, la citricultura constituye una fuente de empleo y dinamismo económico que difícilmente pueda sustituirse mediante otras actividades con igual intensidad de mano de obra. 

Pero esa dependencia también genera vulnerabilidades. Las heladas de julio de 2025 provocaron daños que motivaron apoyos públicos a más de 90 productores, mediante recursos del Fondo de Fomento de la Granja.  El gobierno trabaja en un instrumento de seguro frente a heladas, destinado a reducir la necesidad de respuestas extraordinarias ante cada emergencia climática. 

El horizonte de 2035: producir y exportar más 

Las perspectivas de largo plazo muestran un potencial de expansión significativo.  Proyecciones sectoriales difundidas en abril de 2026 plantean que la producción de mandarinas podría alcanzar 201.600 toneladas en 2035, frente a las 77.156 toneladas registradas en 2025. 

También se proyectan aumentos para las naranjas, hasta 143.000 toneladas, y los limones, hasta aproximadamente 110.000.  En materia exportadora, el escenario contempla pasar de unas 60.445 toneladas de fruta fresca exportadas en 2025 a casi 209.000 toneladas en 2035. 

Son proyecciones, no resultados garantizados. Para alcanzarlas será necesario ampliar las inversiones, renovar plantaciones, mejorar rendimientos, asegurar disponibilidad de agua y conquistar nuevos compradores. 

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea podría contribuir a mejorar las condiciones de acceso al mercado europeo, dependiendo de su implementación efectiva y de las condiciones aplicables a cada producto. 

La sanidad vegetal representa otro desafío. La prevención del Huanglongbing (HLB), una enfermedad especialmente destructiva para los cítricos, exige  vigilancia permanente, investigación y coordinación entre productores y autoridades. 

Una riqueza que Uruguay puede multiplicar 

La citricultura uruguaya reúne condiciones que no siempre aparecen juntas: experiencia productiva, reconocimiento sanitario, capacidad exportadora, incorporación tecnológica y una fuerte contribución al empleo regional. 

Su principal desafío no consiste solamente en producir más toneladas, sino en obtener mayor valor por cada tonelada exportada.  Eso supone fortalecer las marcas comerciales, desarrollar nuevas variedades, mejorar la logística, diversificar destinos y ampliar las posibilidades de industrialización. 

También exige una estrategia nacional que vincule investigación, financiamiento, política comercial y desarrollo territorial.  En un país donde las exportaciones se concentran en un número relativamente reducido de grandes productos, los cítricos representan una oportunidad concreta de diversificación. 

Las doradas naranjas del sur del continente tienen una historia construida durante generaciones de trabajo. Su futuro dependerá de que Uruguay sea capaz de transformar esa tradición en una política sostenida de crecimiento productivo, empleo y apertura comercial. 

 

Porque detrás de cada naranja que llega a una mesa extranjera hay mucho más que una fruta: hay tierra uruguaya, conocimiento, inversión y trabajo. 

Economía
2026-11-07T15:39:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias