Marruecos busca una vía eléctrica a Europa por Portugal y reduce su dependencia de España en plena crisis por Ceuta
04.09.2026
RABAT (Uypress)- Rabat y Lisboa reactivaron una interconexión directa y pedirán financiación a Bruselas mientras sigue pendiente el tercer cable con España. El proyecto daría a Marruecos una segunda puerta al mercado eléctrico europeo y podría presionar al alza los precios ibéricos en períodos de fuerte exportación, según informa El Economista de España.
Marruecos acelera sus planes para reforzar su conexión eléctrica con Europa justo cuando las relaciones con España atraviesan uno de sus momentos más delicados por la crisis de Ceuta. Portugal y el Gobierno marroquí han acordado recuperar el proyecto de una interconexión directa entre ambos países y solicitar financiación a la Comisión Europea para sacar adelante una infraestructura cuyo coste se calculó en 2018 en unos 800 millones de euros, aunque esa estimación ya se considera desfasada.
El movimiento tiene una importante lectura energética para España. Marruecos está conectado actualmente al sistema eléctrico europeo a través de la Península y, en particular, mediante los dos cables de 400 kV existentes con España. Madrid y Rabat pactaron además en febrero de 2019 desarrollar una tercera interconexión de otros 700 MW, con una inversión prevista entonces de unos 150 millones de euros y el objetivo de que estuviera operativa antes de 2026. Ese calendario no se ha cumplido.
El proyecto portugués supondría, por tanto, abrir una segunda puerta directa entre Marruecos y el mercado eléctrico europeo. Lisboa y Rabat han acordado solicitar a Bruselas apoyo financiero y explorar la consideración de la infraestructura como proyecto europeo, además de buscar capital privado para evitar que todo su coste recaiga sobre consumidores y contribuyentes. Los dos gobiernos prevén mantener nuevas reuniones en Bruselas y abordar el proyecto de nuevo en una cumbre bilateral prevista para comienzos de 2027.
La iniciativa adquiere además una dimensión geopolítica después de los graves acontecimientos registrados en Ceuta durante el verano. Más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia la ciudad autónoma a finales de julio, en una crisis que ha elevado considerablemente la tensión bilateral. Un informe policial español ha apuntado a una inusual pasividad de las fuerzas de seguridad marroquíes durante algunas horas, aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró este jueves en el Congreso que no existen pruebas concluyentes de que Rabat organizara la entrada masiva. Marruecos rechaza haber promovido los acontecimientos.
La crisis migratoria ha terminado además contaminando la cuestión territorial. En Marruecos han vuelto a aparecer reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y el Gobierno español ha reafirmado públicamente la soberanía española sobre ambas ciudades.
Este deterioro político coincide precisamente con una estrategia marroquí que busca aumentar su integración energética con Europa. Ya en 2019 España y Marruecos justificaron la construcción de su tercer cable por la necesidad de aumentar los intercambios de electricidad, facilitar el desarrollo de las renovables y mejorar la seguridad de suministro. Red Eléctrica estimó entonces que el nuevo enlace podría generar unos 140 millones de euros adicionales para el sistema español mediante peajes y rentas de congestión.
El apagón del 28 de abril de 2025 ha reforzado precisamente el argumento favorable a aumentar las conexiones internacionales. La recuperación del sistema eléctrico español comenzó, entre otros elementos, gracias a la electricidad aportada desde las interconexiones con Francia y Marruecos, según el informe oficial del Gobierno sobre el cero eléctrico.
Más interconexión puede elevar el precio en España
La contrapartida es que una mayor integración eléctrica con Marruecos también puede traducirse en precios más altos en España y Portugal en determinadas horas.
El motivo está en el funcionamiento del mercado eléctrico. Cuando Marruecos necesita importar electricidad y el precio que está dispuesto a pagar es superior al registrado en la Península Ibérica, aumenta la demanda efectiva sobre la generación española y portuguesa. Para cubrir simultáneamente el consumo ibérico y las exportaciones es necesario recurrir a centrales más caras dentro de la curva de oferta.
En un mercado marginalista, la última central necesaria para satisfacer la demanda fija el precio para el conjunto de la electricidad negociada. Por eso, si una nueva interconexión aumenta la capacidad de exportación hacia Marruecos, puede hacer que entren en el mercado tecnologías con costes más elevados y elevar el precio marginal de OMIE.
El fenómeno es especialmente relevante en las horas en las que España dispone de producción renovable abundante y barata. Una mayor capacidad de exportación reduce los episodios en los que sobra electricidad dentro de la Península y, por tanto, puede reducir también el número de horas con precios muy bajos o negativos. Para los productores renovables es una ventaja porque disminuye los vertidos y mejora el valor de su producción; para el consumidor, en cambio, significa perder parte del efecto depresor que el excedente solar y eólico ejerce sobre el mercado mayorista.
No significa, sin embargo, que la interconexión vaya a encarecer siempre la electricidad. El flujo puede funcionar en ambos sentidos. Si Marruecos dispone en determinadas horas de electricidad solar o eólica más barata, España y Portugal podrían importarla y reducir sus precios. Las interconexiones también aportan seguridad de suministro y permiten compartir reservas entre sistemas, como demostró precisamente la reposición posterior al apagón de 2025.
El efecto final dependerá, por tanto, de quién sea estructuralmente exportador. Si durante buena parte del año Marruecos necesita comprar electricidad a la Península, aumentar la capacidad de conexión tenderá a acercar los precios ibéricos a los marroquíes y a elevar el precio español en las horas de exportación. Si Marruecos desarrolla suficiente generación renovable para convertirse en exportador, el efecto podría invertirse.
La tensión política con Rabat añade ahora otra cuestión. España no sólo tendrá que valorar el beneficio económico de incrementar las interconexiones con el norte de África, sino también hasta qué punto quiere aumentar su dependencia energética mutua con un país con el que mantiene abiertas cuestiones diplomáticas tan sensibles como Ceuta y Melilla.
El mercado ya reconoce formalmente esa relación. Los procedimientos de operación españoles aprobados por la CNMC siguen contemplando expresamente la asignación de capacidad y los contratos bilaterales de electricidad en la interconexión España-Marruecos.
Y mientras el tercer cable hispano-marroquí prometido para antes de 2026 continúa pendiente, Portugal intenta ahora recuperar su propia conexión con Rabat. Si finalmente sale adelante, Marruecos habrá dado otro paso hacia el objetivo que persigue desde hace una década: dejar de depender exclusivamente de España para conectarse eléctricamente con Europa.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias