Martín Guerra ve "tibia" la economía: "A Uruguay le está costando encontrar una tesis de crecimiento genuina"

12.07.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- En diálogo con Gonzalo Charquero para Montevideo Portal, el economista Martín Guerra analiza el escenario económico del país y plantea que la estabilidad alcanzada no alcanza para impulsar el desarrollo mientras Uruguay siga sin definir un modelo de crecimiento de largo plazo.

 

 

Martín Guerra no usa eufemismos. Para él, la economía uruguaya está "tibia": funciona, pero sin efervescencia, sin un motor claro que la empuje hacia adelante. El economista repasó el clima de negocios, las señales del gobierno, la política del Banco Central, la inflación y el estado del ecosistema emprendedor.

Su diagnóstico es el de alguien que observa con atención, pero sin complacencia: Uruguay tiene un tesoro de país, dice, pero todavía no encontró una tesis de crecimiento genuina para aprovecharlo.

-¿Cómo definirías la situación económica de Uruguay hoy?

-La definiría como tibia. La economía está performando pero muy tranquila, sin efervescencia. Hay como una calma tibia. Pero no hay expectativa de crecimiento fuerte en el mediano ni en el corto plazo.

-Si fuera una encuesta, ¿dirías que el clima de negocios es bueno, regular o malo?

-Creo que el clima de negocios es interesante. Uruguay siempre es un país interesante por lo que ofrece. Pero hoy por hoy la economía está cambiando tanto a nivel mundial que no sé qué tan relevante es analizar el clima como lo analizamos siempre. El problema de Uruguay es que, en el mundo de hoy, no tiene para ofrecer nada de lo que se está demandando a para contribuir a la tesis de construcción de valor que está impulsando el crecimiento de algunas economías. Lo que se demanda hoy son chips, tierras raras, minerales, petróleo. En realidad, no hay nada que nos meta en esa conversación, y eso nos saca un poco de juego. Cuando mirás el mercado interno es difícil por el tamaño del país, y es difícil encontrar oportunidades relevantes de rentabilidad. Te queda el capítulo del agro, que es el motor central de la economía, que tiene altos y bajos, pero tampoco hay nada que se destaque como atracción especial para invertir. Entonces, el clima de negocios está correcto por lo que es nuestro marco institucional, donde cualquier inversor da un buen due diligence de lo que es Uruguay. Pero me parece que el motor central, al no tener algo muy especial, somos los propios empresarios uruguayos. Y los empresarios uruguayos sí nos vemos afectados por la realidad más micro de Uruguay.

Y en la realidad más micro de Uruguay lo que estamos viendo es una administración que le está costando impulsar sus ideas originales de impulsar la economía. El primer año le costó mucho, no pudo meter mucha cosa. Un poco la tónica era 'estamos poniendo gente joven, gente nueva en la administración que para nosotros es un desafío'; y bueno, la gente se tuvo que adaptar y conocer cómo era. Y bueno, todo eso le cuesta. Después están los micro temitas, todos esos que hay, que al Gobierno lo distraen y le cuesta impulsar lo que tenía en mente. Por ejemplo, la ley de competitividad que estaba en la cabeza del ministro desde su asunción, y otras ideas que él tenía que todavía están en el proceso de aparecer.

-¿Cómo ves las distintas señales, tanto estas como otras, que ha dado el Gobierno? O las no señales también, ¿no?

-Es lo que te digo: el Gobierno está un poco, para mí, distraído en gestionar estos microtemas que están apareciendo y le está costando impulsar realmente iniciativas. Yo sería más agresivo con todo el capítulo COMAP, por ejemplo. Por por más que el Gobierno lo ha mantenido, digamos, un poco más orientado a proyectos que más le interesan o más grandes. Pero la realidad es que gran parte de los 16 puntos de inversión son muchos empresarios uruguayos reinvirtiendo. Yo creo que yo apostaría a eso.

-En otras entrevistas has puesto el énfasis en que Uruguay tiene una tasa de inversión muy baja. ¿Podés hacer un diagnóstico de por qué pasa y qué debería hacer el gobierno para salir de eso?

-Por qué pasa es bastante claro. La tasa de inversión es baja porque no hay un gran negocio para invertir, o sea, no hay grandes rentabilidades para poder ser atractivas. Entonces, no hay inversión. El tema es por qué no hay rentabilidad. Y bueno, ahí, ahí hay un montón de cosas. Yo no creo que sea un tema solamente de este gobierno. Creo que a Uruguay le está costando encontrar una tesis de crecimiento genuina apoyada en ventajas competitivas que podría ofrecerle a los inversores uruguayos y al mundo. Me parece que ese sueño de construir un Uruguay próspero con una visión de mediano plazo no se está viendo en el sistema; por parte no solamente este gobierno, sino en general. Entonces, si a eso le sumamos, todo el capítulo del costo que tiene Uruguay por todo lo que ya sabemos, de 30 puntos del producto gastados o invertidos en gasto público, hacen que sea una mochila muy pesada para el sector privado. Entonces, sin un sector privado pujante e invirtiendo, la economía no crece. Y si la economía no crece no tenemos la posibilidad de atender toda la demanda que hay. Entonces, yo creo que ahí hay un tema en general que el sistema debería encontrar mejor, que es una tesis que haga énfasis en ventajas competitivas que el Uruguay podría tener. Creo que una de ellas claramente es que somos uno de los mejores países para vivir del mundo y el mejor país para vivir de Latinoamérica. Yo sería muy cuidadoso de ese vertical, por llamarlo de alguna manera. Sería muy agresivo en ir a buscar residentes fiscales y reales de Uruguay. De cualquier manera, me parece que no es suficiente eso y hay que encontrar otros andariveles de crecimiento.

-¿Creés que Uruguay debería apostar por alguna de los grandes tendencias mundiales, como chips o tierras raras, o tendría que buscar un camino propio?

-Uruguay tiene claramente que encontrar algo de valor más estructurado para hacer explotar su negocio agro, quizás pesca también, donde tiene un territorio importante para desarrollar ese negocio. Pero, más allá de eso, creo que mandatoriamente se tiene que tratar de meter en la conversación de la inteligencia artificial, robótica y espacio. Esos tres temas que son los que van a impulsar el crecimiento de las próximas décadas, y tiene que encontrar algo para poder ofrecer en ese espacio. ¿Qué? Bueno, claramente está todo el tema de los data centers.

Paraguay ha ido un poco hacia ese lugar.

Paraguay trata, con todo el respeto y cariño que le tengo a Paraguay, tiene cosas muy interesantes, como el famoso diez, diez, diez. Pero cuando mirás el diez, diez, diez, al final, el diez, diez, diez termina en que tenés una clase media baja o una clase baja enorme, con un montón de carencias sociales comparadas con las que tiene un uruguayo y con algunas cosas básicas que no funcionan tan bien como en Uruguay, como la justicia, por ejemplo. Entonces, creo que ese tipo de inversiones de largo plazo, Paraguay las promueve y todo. Pero nosotros, acá, creo que tenemos que abrir más la economía, creo que tenemos que abrir más la cabeza y, bueno, y tratar de encontrar cómo salir de estas rencillas políticas menores, que pueden no ser menores, en algunos casos, pero distraen al sistema, al final, de tratar de encontrar lo que lo que necesitamos. Nosotros necesitamos una tesis de crecimiento profunda para aprovechar la maravilla y el tesoro de país que tenemos.

-¿Cómo ves las últimas comunicaciones del Banco Central para favorecer el ahorro en pesos?

-A ver, yo he invertido en pesos toda mi vida y me ha ido bárbaro. Pero no necesito que me avisen. Me parece que tratar de forzar una situación no es bueno nunca. Yo no trataría de ir por la vía que aparentemente el Banco Central está tomando. Sí me parece que está bueno tratar de que la gente entienda que en pesos se puede obtener un buen resultado, pero hay como una sospecha atrás de eso de que la gente hace mal las cuentas. Y yo creo que eso es subestimar a la gente. O sea, la gente hace bien las cuentas. Quizás no hay la suficiente cantidad de ahorristas. Quizás faltan instrumentos, seguro. O sea, retailizar el ahorro me parece que es importante. Pero, de cualquier forma, yo creo que la gente tiene capacidad de análisis en general y no hay necesidad de forzarle nada al sistema para que la gente se dé cuenta de algo. O sea, me parece que, que es medio como tirado de los pelos. Yo no lo haría.

-¿Cómo estás viendo a esta administración del Banco Central en relación al sistema de pagos y su modernización? ¿Promoverías algo en particual?

-Las iniciativas que está promoviendo, de apertura, son buenas. Me parece que está bien lo que está haciendo en ese sentido de finanzas abiertas y demás. Eso es un andarivel que favorece la democratización y el acceso más profundo. De cualquier forma, yo sería cuidadoso siempre en analizar en forma concomitante cuál es la afectación que tiene el sistema tradicional que opera en Uruguay. Porque los bancos están mostrando balances buenos los últimos años, pero es más coyuntural que estructural el resultado de la banca. O sea, a la banca en Uruguay siempre le costó mucho esfuerzo ganar plata y, después, cuando mirás las cosas más chicas, las empresas administradoras de crédito, las fintechs, les cuesta un montón ganar plata. Entonces, de vuelta, si no hay rentabilidad, no va a haber inversión. Entonces, abrir mercados porque la teoría dice que está bueno, me parece que bien, pero no descuidaría tratar de entender cómo afecta eso  a lo a los jugadores que están jugando, o a los que quieran jugar. Un estudio, digamos, que vaya estudiando la rentabilidad a la misma vez que propone innovación.

-Sobre la inflación, que vino a la baja, algunos actores del Gobierno manifestaron preocupación y señalaron que debería subir un poco. ¿Qué reflexión hacés sobre esa postura?

-Lo que pasa es que la inflación un punto, un punto y medio abajo de lo que tenían en el plan, le sale carísimo en el déficit. Yo creo que eso es lo que está atrás. Todos queremos una inflación de dos, tres por ciento, pero la verdad que, si logramos tener una inflación de cuatro y medio, cuatro, y no afectar las cuentas públicas, que es un poco lo que quiere el Gobierno, creo que en la situación que estamos hoy preferiría más esa postura. Por más que la inflación baja es un indicador de certezas y es realmente una muy buena noticia, creo que hay que hacerla gradual. Ya vimos un escaloncito para bajar. Si la llevamos a tres, tiene un costo fiscal alto.

-Sobre el ecosistema emprendedor, ¿tenés la percepción de que hay menos plata para invertir en empresas nuevas o en rondas de financiamiento para empresas uruguayas?

-No, yo creo que eso está. Claramente, cuando hubo una baja grande de tasas, por el 2021, 2022, hubo un andarivel de plata muy grande que también se notó acá. Pero yo creo que hoy se ha ido construyendo, con mucho esfuerzo de un montón de actores, un ecosistema que está funcionando. Y yo creo que las ideas están consiguiendo financiamiento. Obviamente, todo atravesado por los problemas de tamaño que tiene Uruguay, pero los uruguayos tenemos ese atributo de tener mucho ingenio, porque los emprendedores nos enfrentamos a que nuestras ideas tienen que sacarle jugo a las piedras en Uruguay. Ese esfuerzo nos da un plus. En todos los verticales están apareciendo buenos emprendedores y hay cosas muy buenas. El esfuerzo de Cubo en Itaú es realmente la construcción de un ecosistema adicional que funciona muy bien para startups y le está contribuyendo fuerte. Yo no veo escasez de plata, veo más bien escasez de ideas que escasez de plata.

Economía
2026-07-12T16:42:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias