Rusia cambia el dólar por el yuan y entrega a China las llaves de su economía

16.08.2026

MOSCÚ (Uypress)- Rusia ya tiene una divisa extranjera dominante y no es el dólar. Apenas cuatro años después de la invasión de Ucrania, el yuan chino ha pasado de ocupar un rincón del sistema financiero ruso a convertirse en una moneda esencial para comerciar, mover liquidez y mantener conectado al país con el exterior.

 

El Kremlin ha conseguido así sortear parte del bloqueo financiero occidental, aunque a cambio de colocar a China en una posición que antes compartían Estados Unidos y Europa.

Las cifras muestran hasta dónde ha llegado el cambio. Cerca del 85% de los pagos del comercio exterior ruso se realizaron en 2025 en rublos o monedas de países considerados 'amigos' por Moscú, mientras que el dólar, el euro y el resto de divisas de países 'no amistosos' quedaron reducidos a alrededor del 15%. El propio Banco de Rusia reconoce que el rublo ya supera la mitad tanto de los cobros por exportaciones como de los pagos por importaciones.

Adiós al dólar

El movimiento comenzó como una necesidad, ya que las sanciones occidentales congelaron alrededor de 300.000 millones de dólares de reservas del Banco de Rusia, expulsaron a entidades del país de buena parte de la infraestructura financiera internacional y dificultaron que empresas rusas cobrasen y pagasen en las monedas que habían utilizado durante décadas. Moscú empezó a mirar entonces hacia el Este, lo que llevó a que China pasara a absorber alrededor del 30% de las exportaciones rusas y a proporcionar cerca del 40% de sus importaciones. 

El yuan acompaña ahora cada contenedor, cada cargamento energético y cada operación que abandonaba progresivamente los circuitos con el comercio occidental. El golpe definitivo llegó en junio de 2024, cuando las sanciones estadounidenses contra la Bolsa de Moscú (MOEX) obligaron a suspender la negociación de dólares y euros. Aunque estas monedas continúan utilizándose de manera extrabursátil, dejaron de ser relevantes en el mercado oficial, consolidando al yuan como la principal divisa extranjera de referencia. 

La divisa china también ha ganado terreno dentro del sistema bancario ruso, aunque entre los particulares la fotografía más reciente es distinta. El tipo oficial del Banco de Rusia se sitúa actualmente en el 14%, después de haber bajado desde el 14,25% a finales de julio, un nivel todavía muy elevado que mantiene el atractivo de los depósitos en rublos frente al ahorro en moneda extranjera. En cualquier caso, el yuan tiene un peso cada vez más significativo en la financiación empresarial y en las operaciones exteriores de Rusia. Al cierre del segundo trimestre de 2026, el 11,8% de la cartera de préstamos y bonos corporativos seguía denominada en moneda extranjera, según el Banco de Rusia.

El eje Pekín-Moscú

China ha ganado algo más que un cliente para su moneda. Rusia depende ahora de Pekín para comprar maquinaria, vehículos, componentes electrónicos y una parte relevante de los bienes de doble uso que mantienen funcionando tanto su industria civil como determinados sectores vinculados a la guerra. Moscú paga muchas de esas compras con lo que todavía vende masivamente al exterior. El petróleo, el gas y el carbón fluyen en sentido contrario hacia Asia, pero la pérdida de compradores occidentales ha reforzado el poder negociador chino.

Esa dependencia llega además cuando las grietas en las cuentas públicas rusas empiezan a ser mayores. El déficit presupuestario acumuló 6,5 billones de rublos hasta julio, equivalentes al 2,8% del PIB, pese al fuerte incremento de los ingresos energéticos provocado por la subida del crudo. Por otro lado, el gasto público alcanzó 28,6 billones de rublos y la contratación pública se disparó un 39%. Sin embargo, Rusia todavía dispone de margen financiero, ya que el superávit por cuenta corriente alcanzó los 27.000 millones de dólares entre enero y mayo de 2026, frente a los 21.800 millones un año antes, y el superávit comercial aumentó hasta 52.300 millones.

Esto significa que el petróleo sigue proporcionando una correa de transmisión fundamental entre las exportaciones y las necesidades financieras del Kremlin. El experimento ruso tiene implicaciones que van mucho más allá de Moscú. China lleva años intentando ampliar el uso internacional de su moneda y esta misma semana el Banco Popular de China volvió a situar entre sus prioridades para los próximos cinco años aumentar la utilización del yuan en el comercio e inversión internacionales.

Mientras tanto, el resto de los BRICS (grupo de economías emergentes liderado originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y posteriormente ampliado con nuevos miembros) están intentando avanzar también por ese camino, buscando fórmulas para conectar sistemas nacionales de pagos y reducir su dependencia del dólar. En este sentido, JP Morgan considera que la desdolarización avanza, aunque todavía de forma muy desigual.

El banco identifica precisamente el mercado de materias primas como uno de los lugares donde el cambio resulta más visible y señala directamente a Rusia: "una proporción grande y creciente de la energía mundial está comenzando a fijarse mediante contratos denominados en monedas distintas del dólar". Ahí aparece la pregunta importante para los inversores. ¿Está Rusia enseñando cómo puede empezar el fin de la hegemonía del dólar?

Economía
2026-08-16T15:52:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias