Santiago López, de Cimarrón: "La industria audiovisual en Uruguay, donde se desestabilice un poquito, se desarma"

28.03.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- El productor audiovisual y uno de los responsables de la productora Cimarrón, Santiago López, entrevistado por Nicolás Tabárez para diario El Observador, habla sobre el presente de la industria audiovisual uruguaya.

 

En los últimos años, el audiovisual en Uruguay se consolidó como una industria estable y en crecimiento. Desde 2019 en adelante, y sobre todo con el hecho de ser uno de los primeros países en reactivar los rodajes durante la pandemia, el país se convirtió en una plaza habitual de rodajes de series y películas internacionales, incluyendo trabajos para plataformas de streaming como Netflix, Amazon y HBO.

Además de ofrecer servicios de producción para trabajos extranjeros, también se desarrolló la producción nacional. Sin embargo, el país está ahora en la necesidad de dar un salto cualitativo. Así lo percibe el productor Santiago López, uno de los directores de la compañía Cimarrón.

Con la competencia de otras plazas regionales e internacionales, y el desafío pendiente de llevar historias uruguayas a pantallas globales, la encrucijada en la que se encuentra el sector marca que es un momento decisivo para la confección de nuevas políticas públicas y la colaboración con las empresas privadas.

En el contexto del Media Show Uruguay, en el que fue uno de los panelistas, el productor conversó con El Observador sobre el panorama del audiovisual uruguayo y los desafíos actuales de este rubro.

¿En líneas generales, cómo está la situación de la industria audiovisual uruguaya hoy?

Estamos en una situación un poco rara, en el sentido de que Uruguay se consolidó, logramos sistematizar una política de Estado con el Programa Uruguay Audiovisual (PUA), que además viene de un trabajo muy grande, de tener una ley de cine, de que haya incentivos, de que exista el cine como actividad en Uruguay. En el 2019 se armó el PUA, que de alguna manera generó herramientas más aggiornadas a lo que estaba sucediendo en el mundo y logró traer la industria a Uruguay. Eso se logró mantener, pasó del gobierno del Frente Amplio al gobierno del Partido Nacional y se sostuvo. Y se generaron mejores incentivos, se cambió la lógica del INCAU que pasó a ser una agencia, hubo un gran cambio y eso generó un montón de oportunidades para atraer inversión extranjera, que conozca a Uruguay como un país productor tanto de proyectos que no son uruguayos como proyectos locales. Y eso viene sucediendo y viene siendo realmente una política pública muy exitosa. La cantidad de empresas que han salido en este tiempo a desarrollar proyectos de servicios de producción son muchas más de las que había hace cinco años. Hay una cantidad de películas uruguayas por hacerse que se ha duplicado o triplicado en lo que va de este tiempo, porque al aparecer este incentivo, que es para atraer la inversión extranjera pero también para dinamizar la inversión local, apareció algo que no existía antes que era un financiamiento acorde al mercado.

Hoy estamos en una situación en la que esas herramientas existen, pero estamos en la necesidad de dar un salto de calidad en cuanto al acceso al financiamiento. El panorama internacional y el panorama local necesitan que Uruguay esté más cerca de lo que pasa en otros lados. Estamos en un buen momento, hay una nueva ola de incentivo de las grandes plataformas y un cambio del paradigma de distribución, el cine de a poco vuelve a ser un factor importante para las producciones en cuanto a la distribución, hay mucho movimiento en términos de las plataformas mirando hacia América Latina, pero tenemos la necesidad de reformular y generar estos incentivos, darle un poquito más de espacio para que haya más oportunidades.

El audiovisual tiene esa cuestión de que es una industria donde uno capaz hace una ley y a los cinco años la tiene que modificar porque cambió el escenario.

Es muy dinámico, el escenario cambia constantemente y hay una competencia entre los países, entre los territorios, por el acceso al financiamiento. Entonces, nuestro proceso ha sido muy bueno y ha tenido muchos empujes. Lo que pasa ahora es que ese incremento que tuvo el PUA de un tiempo a esta parte medio que se estancó y es muy poco con respecto a la escena regional. Y hoy es la pata de financiamiento de casi toda la industria. Entonces estamos viviendo un momento donde los productores estamos yendo a los mercados, a coproducir, a producir, tenemos proyectos propios, tenemos servicios de producción para traer, pero se necesita más cantidad de dinero disponible para que esa inversión llegue. Y hay mucha inversión por llegar, eso es lo que nosotros estamos percibiendo. Hoy estamos trabajando con la Agencia de Cine en reformular y en tener un acceso a un incentivo que complemente lo que ya existe, que esperemos que salga ahora, en los próximos dos o tres meses.

¿Es una amenaza constante el quedarse un poco atrasado y que venga otro país y se lleve todo?

Se desarma todo en un minuto. La construcción de la industria audiovisual en un país como el nuestro, donde se desestabilice un poquito, se desarma. Porque Uruguay tiene problemas de conectividad, tiene un mercado interno minúsculo. Tenemos un talento muy importante, pero tampoco tracciona como para decir, "ta, acá están los grandes directores". Hay directores buenísimos, pero son directores que son parte de este mercado, lamentablemente. Entonces, los que trascienden generalmente están afuera. Vos no tenés un atractivo más allá de estos esquemas de potencial y financiamiento para que la inversión llegue, o que pueda ayudarte a completar inversión con herramientas cuando haces una producción propia.

¿Con qué países compite Uruguay en este rubro?

Competimos con Colombia, con República Dominicana, Panamá, España, Sudáfrica. Ahora va a salir un cash rebate (un reembolso a la producción de parte de los gastos por haber filmado en el país) en Paraguay y va a salir un rebate en Ecuador. Brasil tiene sus propios incentivos y tiene un nivel de inversión en la industria gigantesco, que es lo que hace que dos años seguidos tengan películas nominadas en los Oscar. Esa inversión siempre paga. Uruguay necesita de alguna manera equipararse en tamaño y en inversión a lo que está sucediendo alrededor para poder sentarse a la mesa.

Por otro lado, tenemos un problema estructural, porque el gran coproductor de Uruguay ha sido siempre Argentina y ahora por primera vez no existe esa oportunidad de compartir y cooperar, porque en Argentina no hay financiamiento para el audiovisual. Entonces se rompió la conexión con el principal socio estratégico para la producción nacional y eso dificulta muchísimo el proceso. Estamos viviendo un momento de mucha expectativa, porque hay mucho volumen de negocio en Latinoamérica que está ávido de venirse a Uruguay. Ahora, a las plataformas, a las producciones, hay que darle previsibilidad y nuevas herramientas que permitan esto. Como se amplió el universo de empresas que producen, de técnicos que existen y de empresas que quieran venir a Uruguay, no podemos quedarnos con los $12 millones que hay hoy, que hay una partida que va para el cine nacional y otra partida para producción internacional, porque queda muy apretado todo.

De todas formas, hay un paso ya dado que es que se entienda que el audiovisual es una industria.

Sí, pero no hay que parar esa militancia porque se desarma en un minuto y más en los contextos que vivimos. Es una industria pero tiene sus fragilidades, el financiamiento del cine uruguayo y de la producción audiovisual uruguaya sigue siendo discrecional, o sea, no hay un aparato estructurante, sino que año a año tenemos que ir con los productores a la agencia a ver que se financie. Es la que nos toca, pero necesitamos hoy dar un salto de calidad y un salto cuantitativo.

¿Se necesita una estrategia a mediano y largo plazo?

Sí, el mediano plazo es que esto sea previsible en los próximos cinco, seis u ocho años, y para que sea previsible hay que tomar determinadas decisiones. Las herramientas que existen son buenas en tanto y en cuanto tengan el dinero suficiente para que sean buenas. Hoy el problema es de escala. Tenemos herramientas que funcionan, pero tenemos fondos que son pobres en el volumen de negocios que existe para Uruguay, y que nos permitirían crecer, cuatriplicar la producción que existe hoy en todas sus aristas y que si vos no tenés el dinero para dar ese aporte, apalancar esa inversión desde el Estado como en otros países, no va a suceder. Y la dinámica de la industria es rapidísima. O sea, sucede hoy, si no sucede me voy para afuera y me voy a otro territorio y me quedo ahí y no vuelvo. O elijo otros coproductores, o elijo otras películas. Hoy estamos en esa necesidad, en esa sensación de oportunidad y de momento. Estamos laburando, se está laburando muchísimo desde la asociación de productores en construir estas cosas y tenemos la expectativa de que ahora en el cortísimo plazo pasen cosas.

¿Otro desafío es el de llevar las historias uruguayas fuera de fronteras, por fuera de lo que ya viene pasando con los festivales de cine, donde llegan e incluso ganan premios?

Esa construcción es lo que todos buscamos. Ahora, para que eso exista tiene que haber la posibilidad de que acá haya instrumentos para que eso pase. Todos queremos hacer una historia global producida y creada por Uruguay. Eso ya existe. Eso está pasando. Hay directores uruguayos trabajando en proyectos importantísimos de la región. Eso se conoce poco. Pero ya está sucediendo. El paso es que las productoras uruguayas como modelo de negocio, no están teniendo el apalancamiento para dar ese salto. Y eso necesariamente es política pública. Necesariamente son instrumentos que acompañen eso. Y necesariamente también es un cambio de paradigma de qué es una obra nacional. Se están haciendo producciones 100% uruguayas, lideradas por uruguayos, pero no necesariamente son historias locales, son historias globales. Y eso también es producción nacional. Y tiene que haber también un espacio y una vía de acceso más importante para la obra que realmente habla del Uruguay. Es como una construcción de muchas verticales que tienen que coexistir y se tienen que potenciar. Y hoy lo que pasa es que como el financiamiento es muy finito, de alguna manera te estás pechando con todo. Y eso es bastante malo de cara a la inversión extranjera, en el ecosistema que tenés que cuidar, porque es un ecosistema muy pequeño.

Las plataformas de streaming internacionales (Netflix, Amazon Prime, HBO) filman todas acá, pero ¿qué pasa con la llegada de las historias uruguayas a las plataformas?

De a poco vamos encontrando ese camino. Hoy estamos desarrollando con las plataformas proyectos locales. Pero es una construcción que tenemos que hacer. De hecho, ahora se estrenó Amor animal, una serie que nosotros produjimos para Amazon y Underground, donde parte del elenco principal es uruguayo, donde hay una dirección uruguaya, pero además, atrás de esas definiciones de que existe ese talento uruguayo, hay una productora haciendo que eso pase. Por ejemplo, Guillermo Rocamora dirigió Amia, ahora dirigió Amor Animal, antes había dirigido Cromañón. Nosotros como empresa tratamos de tener cada vez más talento local en posiciones relevantes: cabezas de equipo, actores, directores, porque eso nos va a permitir que el paso dos sea que llamen a esos directores y les digan "vamos a crear una serie, queremos que ustedes la lideren, vamos a presentársela a Amazon". Y en eso, el track record de esas personas es importantísimo para la plataforma, no sólo el de la productora. Entonces, nosotros como Cimarrón hemos decidido potenciar todo lo que podamos al talento local, desde las cabezas técnicas hasta las creativas.

¿Cómo se percibe desde afuera al talento uruguayo?

Los streamers y los responsables de producciones internacionales no pueden creer cuando vienen a trabajar con actores uruguayos o con directores. Hay muchísimo talento en Uruguay. Muchísimo. O sea, no es casualidad lo que le pasó a César Troncoso con El Eternauta. Es fruto de que acá la formación actoral, los recursos con los que nosotros hemos aprendido a hacer las cosas, son muy buenos porque hemos aprendido a hacer con muy poco y eso en una industria que se vuelve tan densa de infraestructuras por las plataformas es genial. He recibido muchísimos halagos de productores y de directores internacionales sobre el talento uruguayo.

Nosotros en el año pasado hicimos una película con Artists Equity, la productora de Ben Affleck y Matt Damon, El beso de la mujer araña. El elenco principal eran seis, siete roles. Jennifer López, Diego Luna, Tonatiuh y el resto eran todos uruguayos. Hicimos casting en Argentina, pero el director Bill Condon eligió uruguayos. Eso se conoce poco. Y eso es malo para todos.

También, lamentablemente, no sé por qué razón, hemos construido en el público interno esa sensación de que no hay actores, o de que el cine uruguayo es de tal o cual manera, cuando cambió muchísimo, y es una falsa percepción de lo que fue el cine uruguayo, porque siempre estuvo disociado de los aparatos de comunicación. Hoy hay un montón de gente haciendo cine, un montón de gente haciendo películas uruguayas que están buenas, que son relevantes y que después brillan en todos lados y acá se conoce poco. Entonces es responsabilidad de nosotros los productores tratar de que eso se conozca aún más y de que las películas que hacemos tengan espacio acá para que la gente las pueda ver y se conozca lo que estamos haciendo.

Economía
2026-03-28T10:52:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias