Suiza aprueba el acuerdo EFTA-Mercosur: el rol clave de la diplomacia uruguaya y sus beneficios para el país
18.09.2026
BERNA (Uypress) – El miércoles 16 de setiembre de 2026, el Consejo Nacional (la Cámara Baja y la Cámara de Diputados de la Asamblea Federal Suiza) aprobó oficialmente el Acuerdo de Libre Comercio entre la AELC (EFTA) y el Mercosur.
Esta aprobación constituye el visto bueno legislativo definitivo por parte del parlamento, tras la votación previa realizada el lunes 14 de septiembre por la Cámara Alta, el Consejo de los Estados.
Desglose de la votación y postura política
El resultado final fue de 118 votos a favor, 66 en contra y 10 abstenciones. Los grupos parlamentarios de centro y derecha respaldaron el acuerdo, citando importantes ventajas económicas a largo plazo para los exportadores y proveedores de servicios suizos. La oposición fue liderada principalmente por el Partido Socialdemócrata (SP) y el Partido Verde, junto con algunos diputados del partido de derecha Unión Democrática de Centro (SVP), preocupados por los intereses del sector agrícola rural.
Compromiso clave: paquete de compensación agrícola
La cámara baja había rechazado inicialmente el acuerdo comercial durante la sesión de verano de junio de 2026, debido a una fuerte resistencia ante el posible perjuicio para la agricultura nacional. El bloqueo se superó únicamente tras incorporar a la legislación un importante compromiso financiero: una asignación de 517 millones de francos suizos (aprox. 631 millones de dólares) en apoyo financiero para el sector agrícola suizo, distribuidos a lo largo de seis años, destinada a compensar las pérdidas anuales estimadas de entre 70 y 115 millones de francos suizos que sufrirían los agricultores locales.
El rol de la vicecanciller Valeria Csukasi en el destrabe del acuerdo
La aprobación definitiva del acuerdo EFTA-Mercosur por parte del Consejo Nacional suizo corona un proceso de casi tres meses de intensa gestión diplomática liderada por la Cancillería uruguaya. Cuando el Consejo Nacional rechazó inicialmente el tratado en junio de 2026, la vicecanciller Valeria Csukasi calificó el resultado como "una noticia algo desalentadora," aunque remarcó que las conversaciones mantenidas con las autoridades suizas dejaban abierta una puerta al optimismo.
Lejos de adoptar una postura pasiva, Csukasi anunció que su cartera se ponía "a las órdenes" y se ofreció a viajar a Suiza para entablar diálogos directos con representantes de todo el espectro político - tanto de la izquierda como de la derecha helvéticas -, con el objetivo explícito de explicar por qué este tipo de acuerdos resultan estratégicos en el actual contexto internacional. Esa ronda de contactos, sumada a las instancias de sensibilización empresarial organizadas junto a la Cámara de Comercio Suizo-Uruguaya y la embajada suiza en Montevideo, contribuyó a preparar el terreno para que el Consejo de los Estados aprobara el tratado el 14 de septiembre y, dos días después, el Consejo Nacional revirtiera su posición inicial con 118 votos a favor.
La vicecanciller también aportó una lectura estratégica clave al remarcar que el traspié parlamentario de junio no paralizaba el resto del proceso, ya que el tratado seguía avanzando en paralelo para Uruguay, Noruega e Islandia. Esta capacidad de mantener abierto el vínculo institucional durante el "impasse" de junio-septiembre, sin desgastar la negociación, resultó determinante para lograr el compromiso agrícola de 517 millones de francos suizos que finalmente destrabó la aprobación. Csukasi capitalizó en esta gestión la experiencia acumulada como jefa del equipo uruguayo en las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur desde 2019, guiada por la convicción de que al bloque sudamericano "no le puede tomar 25, ni 10, ni 5 años cerrar las negociaciones".
Alcance e impacto económico del acuerdo
El acuerdo establece una zona de libre comercio entre la EFTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein) y el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Alrededor del 96% de las exportaciones suizas a los mercados del Mercosur se beneficiarán de una eliminación gradual de aranceles, con un ahorro arancelario anual estimado de 155 millones de francos suizos para las empresas suizas, en sectores como maquinaria, farmacéutica, instrumentos de precisión y artículos de lujo. En materia agrícola, Suiza concede 25 contingentes arancelarios bilaterales para productos sensibles, como la carne bovina y la avícola, limitados a menos del 2% del consumo nacional.
Proyección de beneficios para la economía uruguaya
Los países de la EFTA representan un mercado de 14 millones de habitantes y un PIB conjunto de 1,5 billones de dólares, con estándares de alto valor agregado - un perfil que Uruguay XXI señaló como especialmente favorable para las exportaciones uruguayas. Uruguay atraviesa además un ciclo exportador dinámico: en 2026, las exportaciones uruguayas de bienes se proyectan en torno a US$ 13.162 millones, con la carne bovina, la celulosa y los lácteos como motores centrales - exactamente los rubros con mayor potencial de captura de las nuevas preferencias arancelarias suizas, incluidos los contingentes cárnicos recién habilitados.
En materia de servicios, en 2025 Uruguay exportó US$ 7.386 millones, con un crecimiento del 3% interanual impulsado por turismo, servicios globales, TIC y servicios profesionales y financieros, sectores donde Suiza, por su perfil de economía intensiva en conocimiento, constituye un socio natural para profundizar el intercambio. En inversión, la relación bilateral tiene antecedentes concretos: ya en 2018, unas 40 empresas suizas estaban radicadas en Uruguay, principalmente en alimentos y servicios tecnológicos, con funcionarios suizos señalando entonces a Uruguay como plataforma regional de negocios hacia América Latina por su estabilidad política y mano de obra calificada.
La directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira, subrayó en un conversatorio reciente sobre el acuerdo que se trata de un tratado "de primer nivel" que, más allá de su alcance estrictamente comercial, refuerza la inserción internacional de Uruguay en un contexto de incertidumbre global y abre oportunidades concretas para atraer inversiones de alto valor.
Próximos pasos y riesgo de referéndum
Aunque el Parlamento ha aprobado el proyecto de ley, el acuerdo aún no es definitivo. En el marco del sistema de democracia directa de Suiza, se prevé que grupos de oposición, organizaciones ecologistas y asociaciones agrícolas recojan firmas para impugnar el proyecto de ley. Si se reúnen las 50.000 firmas necesarias en un plazo de 100 días, la decisión final recaerá sobre el electorado suizo mediante un referéndum a escala nacional.
Imagen: archivo/Presidencia
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias