Un millón de uruguayos con deudas impagas: el BCU busca respuestas

28.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- El Banco Central creó una Unidad de Salud y Cultura Financiera. El endeudamiento afecta especialmente a los sectores de menores ingresos y crece entre los jóvenes.

 

El Banco Central del Uruguay (BCU) anunció la creación de una Unidad de Salud y Cultura Financiera para enfrentar los problemas de endeudamiento, las dificultades de ahorro y las decisiones financieras que afectan a una parte importante de la población. La iniciativa surge de un diagnóstico que revela una contradicción preocupante: los uruguayos poseen conocimientos financieros relativamente elevados en comparación con otros países de la región, pero sus resultados económicos personales están lejos de ser satisfactorios.

El organismo presentó el documento Decisiones financieras en Uruguay: diagnóstico y agenda de política, que identifica al endeudamiento como uno de los principales problemas del sistema.

Según los datos recogidos por el BCU, aproximadamente un millón de personas incluidas en la base de Equifax, anteriormente conocida como Clearing de Informes, registra al menos un incumplimiento de pago.

La situación coloca a Uruguay con la segunda mayor morosidad entre los países considerados en la comparación regional. Aunque las dificultades de pago alcanzan a diferentes sectores sociales, se concentran especialmente entre los hogares de menores ingresos.

Los jóvenes, entre los más afectados

Uno de los datos más preocupantes corresponde al crecimiento del endeudamiento juvenil. Entre mayo de 2015 y mayo de 2023, la cantidad de deudores menores de 30 años registrados en la Central de Riesgos Crediticios del BCU pasó de 40.000 a 300.000.

Durante ese período, la proporción de jóvenes con dificultades de pago aumentó del 30,4% al 44,4%, mientras que el capital promedio adeudado pasó de 19.000 a 87.500 pesos. La mayor parte de estos problemas se vincula con créditos al consumo otorgados por empresas administradoras de crédito, que suelen aplicar tasas considerablemente superiores a las bancarias.

El informe advierte que las tasas de determinados préstamos al consumo pueden superar el 60% anual, incluso en un escenario de reducción de la inflación. La combinación de ingresos insuficientes, créditos costosos y dificultades para cancelar las obligaciones puede generar situaciones de endeudamiento persistente.

Uruguay sabe de finanzas, pero obtiene malos resultados

El BCU identifica lo que denomina un enigma uruguayo. De acuerdo con los indicadores internacionales utilizados, el país registra un nivel relativamente alto de alfabetización financiera, con 67,7 puntos sobre 100, el mayor resultado entre nueve países latinoamericanos incluidos en una comparación de CAF.

Sin embargo, el bienestar financiero promedio de los uruguayos alcanza apenas 39,8 puntos sobre 100, y solamente el 15% de los adultos presenta un nivel considerado alto. La distancia entre conocimiento y resultados indica que disponer de información sobre intereses, préstamos y ahorro no garantiza necesariamente decisiones favorables.

El Banco Central señala que intervienen otros factores, como las condiciones económicas de los hogares, los hábitos adquiridos, las experiencias de crisis y la manera en que las instituciones financieras presentan sus productos.

Poco ahorro y fuerte preferencia por el dólar

El diagnóstico también revela debilidades en la capacidad de ahorro de la población. Según la Encuesta de Capacidades Financieras de 2022, apenas uno de cada tres consultados declaró haber ahorrado durante los doce meses anteriores.

Uruguay presenta, además, una marcada preferencia por mantener depósitos disponibles a corto plazo y denominados en dólares. El 84% de los depósitos corresponde a colocaciones a la vista y el 69% está denominado en moneda extranjera.

Para el BCU, esta conducta está relacionada con la memoria de las crisis económicas y la inflación, pero también tiene consecuencias para el financiamiento de la economía. Por cada peso depositado en el sistema bancario, aproximadamente el 93,6% se transforma en crédito. En cambio, por cada dólar depositado, solamente el 37,2% vuelve a la economía mediante préstamos.

El organismo considera que esta diferencia restringe la disponibilidad de financiamiento en moneda nacional y contribuye a mantener elevados los costos del crédito. El documento también menciona la escasa diversificación de las inversiones de numerosos ahorristas, una vulnerabilidad que quedó particularmente expuesta con los fraudes vinculados a los fondos ganaderos.

Una unidad para intervenir antes de que aparezcan los problemas

La nueva Unidad de Salud y Cultura Financiera trabajará sobre tres líneas complementarias. La primera será fortalecer la educación financiera, incluyendo contenidos en los programas educativos y en la formación docente, en continuidad con las actividades de BCUEduca, desarrolladas desde 2012.

La segunda consistirá en campañas de concientización destinadas a explicar de manera sencilla los riesgos del endeudamiento, la importancia del ahorro y las consecuencias de determinadas decisiones económicas.

La tercera buscará mejorar la información que reciben los consumidores en el momento de contratar productos financieros.

En ese sentido, el BCU menciona el proyecto de reforma de la ley de usura que estudia el Parlamento, que prevé exigir información clara sobre la tasa efectiva anual, el monto total a pagar y las penalidades aplicables. El objetivo es que las personas puedan conocer el costo real de un préstamo antes de asumir una obligación.

Un problema que excede la educación financiera

El propio Banco Central reconoce que la educación financiera, por sí sola, no alcanza para resolver los problemas identificados. Las condiciones del mercado crediticio, las tasas de interés, la dolarización y la estructura del sistema financiero también influyen sobre las posibilidades reales de las familias.

El diagnóstico abre así una discusión que trasciende los hábitos individuales de consumo: hasta qué punto las dificultades de pago responden a decisiones personales y en qué medida están condicionadas por los ingresos disponibles y las características de la oferta crediticia.

La creación de la nueva unidad constituye una respuesta institucional a un problema de creciente importancia social. Su efectividad dependerá no solamente de mejorar la información de los consumidores, sino también de los cambios que puedan producirse en las condiciones de acceso al crédito y en la protección de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Economía
2026-10-28T02:57:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias