Uruguay empieza a darle la espalda al dólar: crece el ahorro en pesos y Bloomberg destaca el cambio
04.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Las inversiones en títulos en moneda nacional se triplicaron en dos años y los depósitos privados en divisas bajaron del 73% al 69%. La inflación controlada, el bajo riesgo país y nuevos instrumentos financieros impulsan una desdolarización todavía incipiente, según informa diario español El Economista.
Durante décadas, ahorrar en dólares ha sido casi como un acto reflejo en buena parte de América Latina. Inflaciones desbocadas, devaluaciones recurrentes y crisis financieras enseñaron a varias generaciones que guardar los ahorros en moneda local podía convertirse en una forma rápida de perder todo un patrimonio. Esta parece una 'tradición financiera' que sigue presenta en casi toda Latinoamérica. De hecho, algunos países han optado directamente por una dolarización completa a cambio de entregar su soberanía monetaria a la Reserva Federal de EEUU... y por cierto, no les está yendo nada mal en cuanto a estabilidad financiera y de precios. Sin embargo, hay una economía que parece ir a contracorriente y que poco a poco está abandonando el dólar gracias a una estabilidad económica que le ha hecho ganarse el apelativa de la Suiza de Latinoamérica. Los uruguayos están confiando cada vez más sus ahorros al peso, una pequeña revolución que tiene detrás la creciente estabilidad económica y monetaria del país.
Uruguay se ha ganado el sobrenombre de la Suiza de Latinoamérica por una combinación poco habitual en América Latina de estabilidad política, instituciones sólidas, seguridad jurídica y relativa prosperidad económica. La expresión comenzó a popularizarse durante la primera mitad del siglo XX, cuando el país destacó frente a sus vecinos por su avanzado Estado del bienestar, una amplia clase media, elevados niveles educativos y un sistema democrático relativamente estable, al tiempo que Montevideo se consolidaba como una importante plaza financiera regional.
Aunque Uruguay también ha atravesado crisis económicas, inflación, una dictadura y fuertes devaluaciones, en las últimas décadas ha recuperado buena parte de aquella reputación. De hecho, como se puede ver en el gráfico de este artículo, Uruguay ha logrado 'vencer' en términos económicos a Chile, el otro país que el que competía en la región en términos de prosperidad. En Chile la política y los cambios radicales para un lado o para otro en la macroeconomía han terminado truncando lo que parecía una evolución muy prometedora.
La transformación de Uruguay con respecto al dólar empieza a ser visible en las cifras. Según datos oficiales recogidos por la agencia financiera Bloomberg, las inversiones en títulos nacionales denominados en pesos se han triplicado en apenas dos años y superaban los 14.000 millones de pesos uruguayos (unos 348 millones de dólares) a finales de mayo. Al mismo tiempo, el porcentaje de los depósitos bancarios del sector privado denominado en moneda extranjera ha caído desde aproximadamente el 73% en marzo de 2025 hasta el 69% el pasado junio. El dólar continúa dominando abrumadoramente el ahorro del país, por tanto, pero la dirección del movimiento resulta significativa. Por primera vez en mucho tiempo, mantener el patrimonio en pesos empieza a percibirse como una alternativa razonable.
Detrás de este fenómeno aparece una anomalía positiva dentro de una región acostumbrada históricamente a la inestabilidad monetaria. Uruguay combina estabilidad política, instituciones sólidas, elevada renta por habitante y una inflación controlada. El Banco Mundial destaca precisamente al país dentro de América Latina por la fortaleza de sus instituciones, su elevada renta per cápita y sus reducidas primas de riesgo soberano, mientras sus indicadores de gobernanza muestran resultados positivos en estabilidad política, Estado de derecho y control de la corrupción. En Argentina, por ejemplo, se vive con emición que el riesgo país (el diferencial de su deuda con la de EEUU) haya caído por debajo de los 500 puntos básicos. El risgo país de Uruguay es de 70 puntos básicos. A ello se suma una renta per cápita que ronda actualmente los 27.600 dólares, situando a Uruguay en la cabeza de América Latina, y una inflación que se mueve alrededor del 4%. El FMI proyecta precisamente un crecimiento de los precios del 4% para 2026.
La importancia de esta combinación resulta difícil de exagerar. Una moneda es, en último término, un activo (un pasivo para el banco central) basado en la confianza. Cuando una economía sufre inflaciones elevadas o devaluaciones periódicas, los ciudadanos intentan proteger el valor de su trabajo trasladando sus ahorros hacia una divisa más estable, tradicionalmente el dólar en el caso de América Latina. Pero cuando el banco central consigue mantener la inflación estable durante años, la estabilidad económica está por encima de los colores políticos y la independencia de las instituciones se respeta, las expectativas se estabilizan y los ahorradores empiezan a exigir una prima menor para conservar su patrimonio en moneda nacional.
Desde Bloomberg señalan que Uruguay lleva ya tres años manteniendo la inflación dentro del rango objetivo del banco central, situado entre el 3% y el 6%, mientras las expectativas de inflación permanecen próximas al objetivo del 4,5%. Es precisamente esa estabilidad continuada, más que un buen dato aislado, la que está reconstruyendo la credibilidad del peso.
Lanzamiento de productos en pesos
El cambio está generando además su propio ecosistema financiero. Los expertos de Bloomberg explican que este año funcionan al menos siete fondos monetarios denominados en pesos, aproximadamente el doble que en 2025. Firmas como Balanz y Puente y compañías financieras como MercadoLibre y Prex han lanzado productos de este tipo durante 2026 para captar una demanda hasta ahora prácticamente inexistente. El fondo de Balanz, que invierte casi exclusivamente en títulos en pesos del banco central, había acumulado más de 155 millones de pesos y unos 350 clientes desde marzo. Mucho mayor es el fondo gestionado por Gletir, con más de 3.000 clientes y 896 millones de pesos, mientras que el vehículo lanzado por Prex en abril ya acumulaba ahorros equivalentes a unos 35 millones de dólares, según los datos recogidos por la agencia.
La gran novedad es que la desdolarización empieza a alcanzar al pequeño ahorrador. Juan José Varela, responsable de Balanz en Uruguay, explica a Bloomberg que estos fondos están permitiendo captar clientes que anteriormente mantenían pequeñas cantidades en cuentas corrientes bancarias que no ofrecían remuneración. Gabriel Genta, gestor de Gletir, destaca, en declaraciones a Bloomberg, que algunos particulares están comenzando a invertir con apenas 1.000 pesos. El proceso deja así de estar restringido a grandes patrimonios o inversores profesionales y comienza a extenderse entre hogares que descubren que pueden obtener rentabilidad en su propia moneda sin asumir necesariamente el riesgo cambiario del dólar.
El fenómeno constituye además una victoria para la estrategia del presidente del Banco Central de Uruguay, Guillermo Tolosa, que ha situado la desdolarización entre sus prioridades. La comparación con Argentina resulta especialmente llamativa. Mientras el presidente argentino, Javier Milei, pretende ampliar el uso del dólar para ahorrar, realizar transacciones y efectuar pagos, Uruguay está recorriendo el camino contrario e intenta recuperar para su moneda funciones que durante décadas fueron ocupadas por el dólar. No mediante prohibiciones o controles, sino haciendo que mantener pesos en forma de ahorro resulte cada vez más atractivo gracias a la estabilidad de precios y a la aparición de nuevos instrumentos financieros.
Deuda pública en pesos
Aunque Uruguay tiene una deuda relativamente elevada, equivalente al 75% del PIB, el país está dando ejemplo y emitiendo buena parte de esos pasivos en pesos. Ya casi el 57% de toda la deuda del Gobierno uruguayo está ya denominada en pesos, más de cuatro puntos porcentuales por encima del nivel de finales de 2024. Y más de la mitad de los 2.100 millones de dólares equivalentes en deuda doméstica emitida hasta julio se colocó mediante títulos a tipo fijo en pesos. Es un cambio particularmente relevante porque, hasta hace pocos años, los inversores exigían mayoritariamente bonos protegidos frente a la inflación o los salarios. Ahora empiezan a aceptar deuda nominal, una señal mucho más contundente de confianza en la estabilidad futura de los precios.
El círculo puede acabar siendo virtuoso. Cuantos más uruguayos ahorran en pesos, mayor es la demanda de activos denominados en moneda nacional; cuanto mayor es esa demanda, más sencillo resulta para el Estado financiarse sin asumir deuda en dólares; y cuanto menor es la exposición del país a divisas extranjeras, menor es también su vulnerabilidad ante una depreciación del peso o una crisis financiera internacional. Herman Kamil, responsable de gestión de deuda del Ministerio de Finanzas, reconoce a Bloomberg que el proceso será gradual, pero considera que la desdolarización favorecerá la demanda de títulos del Tesoro denominados en pesos.
Uruguay todavía está muy lejos de despedirse del dólar, puesto que cerca del 69% de los depósitos privados siga denominado en moneda extranjera demuestra hasta qué punto permanece arraigada la memoria de las antiguas crisis. Pero el movimiento comienza a invertirse. Después de décadas en las que ahorrar en dólares era una póliza de seguro contra la propia economía, la estabilidad macroeconómica, una inflación cercana al 4%, una elevada renta per cápita y unas instituciones relativamente sólidas están consiguiendo algo mucho más difícil que fortalecer una moneda: convencer poco a poco a los propios ciudadanos de que pueden volver a confiar en ella.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias