URUGUAY / CACAO, INDUSTRIA Y EXPORTACIÓN
Uruguay no cultiva cacao, pero busca ganar lugar cuando el mercado mundial se abarata
27.04.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Uruguay no produce cacao en grano, pero empieza a jugar en la cadena global como industria de transformación. El desplome del precio internacional abre una ventana para procesadores y exportadores, aunque la volatilidad del mercado obliga a leer la oportunidad con cautela.
El cacao es un cultivo tropical. Theobroma cacao se produce casi exclusivamente en zonas húmedas y cálidas, con lluvias abundantes y condiciones que explican el predominio de África occidental, Indonesia y Ecuador en la oferta mundial. Uruguay, por clima y escala agrícola, no participa de esa etapa primaria, pero sí ha desarrollado capacidades industriales para importar materia prima, procesarla y vender derivados con mayor valor agregado.
Ese es el lugar que ocupa Cacao del Plata, del grupo F. Pache, una planta ubicada en el Parque Industrial Zona Este, en Canelones. La empresa procesa torta de cacao importada principalmente de África —Ghana, Nigeria y Costa de Marfil— y produce polvos de cacao alcalinos y naturales para el Mercosur y otros destinos. Según información de la propia compañía, la planta tiene una capacidad de producción de 12.000 toneladas anuales y actualmente produce unas 4.200 toneladas.
La Cámara de Industrias del Uruguay describe a Cacao del Plata como la fábrica de cacao en polvo de uso industrial más importante del país, con exportaciones a más de 15 destinos, certificación FSSC 22000 y producción orientada a clientes industriales de alimentos, panadería, lácteos, confitería, helados, galletas y bebidas achocolatadas.
El salto industrial no es menor. Forbes Uruguay informó que F. Pache invirtió US$2,5 millones en la ampliación de su fábrica de cacao en polvo, con el objetivo de aumentar 40% su capacidad mensual, y proyecta una nueva planta de alrededor de US$7 millones para comenzar a trabajar directamente desde el grano de cacao. La empresa sostiene que el 95% de su producción se exporta y que abastece una parte relevante de la demanda de cacao en polvo de Brasil y Argentina.
La oportunidad aparece en un mercado internacional que pasó de la euforia al ajuste. Bloomberg Línea informó que los futuros del cacao cayeron más de 70% desde su récord, después de que el rally histórico de 2024 encareciera el chocolate, destruyera parte de la demanda y obligara a la industria a reformular productos con menos cacao o sustitutos de manteca de cacao.
La corrección de precios tiene una explicación de oferta y demanda. La Organización Internacional del Cacao revisó al alza el superávit global de la temporada 2024/25 hasta 75.000 toneladas, con una producción estimada de 4,728 millones de toneladas y moliendas por 4,606 millones. Es decir, después de un ciclo de escasez y precios extraordinarios, el mercado volvió a mostrar más producción y menor procesamiento industrial.
Reuters también registró la magnitud del giro: los futuros del cacao, después de casi triplicarse hasta máximos históricos en 2024, perdieron cerca de tres cuartas partes de su valor y se ubicaron alrededor de US$3.300 por tonelada, generando incluso acumulación de granos sin vender en Costa de Marfil, el mayor productor mundial.
Para Uruguay, la baja del cacao puede tener dos lecturas. Por un lado, alivia el costo de la materia prima importada y mejora las condiciones de una industria que compra insumos externos para transformarlos localmente. Por otro, no garantiza automáticamente mejores márgenes ni precios finales más bajos, porque muchas empresas todavía procesan inventarios comprados caros y porque parte de la demanda perdida puede no recuperarse rápidamente.
Ese punto es central. Bloomberg advierte que los procesadores siguen trabajando con existencias caras y que algunas reformulaciones —menos cacao, más sustitutos o coberturas alternativas— pueden transformarse en cambios estructurales, no meramente transitorios. En Europa, la mayor región consumidora, se estimaba para el primer trimestre una caída de 6% en la molienda respecto al año anterior, mientras Asia también mostraba debilidad.
La volatilidad también frena nuevas inversiones en países productores. En Brasil, Reuters informó que proyectos de plantaciones industriales fueron suspendidos o reducidos tras una caída de 70% en los precios desde el pico de 2024. El dato es relevante para Uruguay porque muestra que el negocio agrícola del cacao sigue expuesto a ciclos extremos, mientras la transformación industrial puede ofrecer una posición distinta dentro de la cadena.
Las cifras de comercio exterior muestran esa diferencia. Según OEC, Uruguay exportó en 2024 unos US$36,9 millones en cacao y preparaciones de cacao, mientras que las exportaciones estrictas de chocolate fueron mucho menores, en torno a US$512.000. El peso del país no está en la tableta terminada, sino en la transformación industrial y en los insumos para otros fabricantes.
Uruguay XXI ya había ubicado al país como posible hub regional de producción de alimentos e ingredientes, destacando a Fernando Pache como empresa nacional que produce y exporta cacao en polvo y achocolatados. La agencia subrayó además ventajas de estabilidad, trazabilidad, ubicación regional, servicios logísticos y regímenes como la admisión temporaria para trabajar con insumos importados.
El caso del cacao resume una estrategia industrial posible para Uruguay: no competir donde no tiene condiciones naturales, sino insertarse en etapas de valor agregado, calidad, certificación, logística y acceso regional. En un mercado global marcado por precios extremos, crisis climática, presión sobre productores africanos y consumidores más sensibles al precio, el margen de crecimiento no estará solo en producir más, sino en procesar mejor, diversificar destinos y sostener estándares industriales que permitan vender desde Uruguay al mundo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias