Uruguay produce más riqueza, pero los salarios pierden participación
30.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Entre 1998 y 2025, la economía uruguaya creció 74%, mientras la masa salarial aumentó 54%. Un estudio del Instituto Cuesta Duarte advierte sobre la distribución de la riqueza.
La economía uruguaya genera considerablemente más riqueza que hace casi tres décadas, pero los trabajadores reciben una proporción menor de ese crecimiento. Así lo señala un estudio del Instituto Cuesta Duarte, punlicado en La Diaria, que analiza la evolución de la distribución del ingreso entre 1998 y 2025. Durante ese período la economía nacional creció 74%, mientras que la masa salarial aumentó 54%.
La diferencia revela que los ingresos provenientes del trabajo no acompañaron en la misma proporción la expansión de la actividad económica. El informe introduce así otra manera de medir la desigualdad: no solamente cuánto ganan los trabajadores o cuánto mejoran sus condiciones materiales, sino qué proporción de la riqueza producida reciben.
Crecimiento económico y distribución
El estudio se concentra en la distribución funcional del ingreso, un indicador que permite observar cómo se reparte la riqueza generada entre las remuneraciones del trabajo y otros ingresos vinculados con la actividad productiva.
A diferencia de las mediciones tradicionales de desigualdad entre hogares, este enfoque examina la participación de los salarios en el conjunto de la economía. La distinción es importante porque una economía puede crecer, aumentar el empleo y mejorar los salarios reales sin que necesariamente aumente la participación de los trabajadores en el producto total.
Los datos del Instituto Cuesta Duarte muestran precisamente esa situación: aunque la masa salarial creció durante el período analizado, lo hizo a un ritmo inferior al de la economía. Esto significa que, en términos relativos, el trabajo representa actualmente una proporción menor de la riqueza generada que en 1998.
El impacto de las crisis económicas
Los investigadores advierten, sin embargo, que la pérdida de participación salarial no fue un proceso uniforme ni permanente. La evolución estuvo marcada por diferentes etapas económicas y por acontecimientos que modificaron las relaciones entre los ingresos laborales y el crecimiento.
Entre los episodios más relevantes figura la crisis de 2002, que provocó una fuerte contracción de la actividad económica, destrucción de puestos de trabajo y deterioro de los ingresos de numerosos hogares. Los períodos posteriores de recuperación económica también modificaron la distribución, aunque no eliminaron completamente las diferencias acumuladas.
El economista Rapetti, citado en el artículo del medio citado, señaló que la participación de los salarios se encuentra por debajo del nivel registrado en 1998, pero aclaró que no existió una caída continua durante las casi tres décadas estudiadas.
El papel de la negociación colectiva
Otro elemento destacado por los economistas del Instituto Cuesta Duarte es la importancia de las instituciones laborales y de la negociación colectiva. Los mecanismos de negociación salarial influyen en la capacidad de los trabajadores para participar de los aumentos de productividad y de los resultados del crecimiento económico.
Por esa razón, el comportamiento de los salarios no depende exclusivamente de la expansión del producto, sino también de las condiciones del mercado laboral y de los mecanismos mediante los cuales se determinan las remuneraciones. La evolución de la participación salarial permite evaluar, desde esta perspectiva, hasta qué punto el crecimiento se traduce en una mejora proporcional de los ingresos del trabajo.
Una dimensión diferente de la desigualdad
El estudio incorpora al debate económico uruguayo una cuestión que no siempre aparece reflejada en los indicadores tradicionales de pobreza, empleo o salario real. Que los trabajadores ganen más que en el pasado no significa necesariamente que reciban una mayor porción de la riqueza nacional.
La diferencia entre el crecimiento del producto y el de la masa salarial muestra que ambos indicadores pueden evolucionar favorablemente, pero a velocidades distintas. Los resultados del Instituto Cuesta Duarte plantean así una pregunta central para la política económica: no solamente cuánto crece Uruguay, sino cómo se distribuyen los beneficios de ese crecimiento entre quienes participan en su generación.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias