INVERSIÓN / URUGUAY Y BRASIL

Uruguay se presenta en San Pablo como plataforma regional para empresas brasileñas

14.05.2026

SAN PABLO (Uypress) – Uruguay reafirmó en Brasil su posicionamiento como plataforma estratégica para la expansión regional de empresas brasileñas. En una nueva edición de Propuesta de Valor Uruguay, autoridades y referentes empresariales destacaron estabilidad, seguridad jurídica, innovación y previsibilidad como diferenciales para invertir.

La actividad fue organizada por Uruguay XXI, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Consulado General de Uruguay en San Pablo, y reunió a empresarios, inversores, estudios jurídicos, consultoras, representantes de zonas francas y autoridades de ambos países.

Entre los participantes estuvieron el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; el embajador uruguayo en Brasil, Rodolfo Nin Novoa; y la directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira. El objetivo fue presentar a Uruguay como un hub regional de negocios, innovación y servicios globales para compañías brasileñas que buscan proyectarse hacia América Latina.

Ferreira destacó que Brasil es un socio estratégico para Uruguay y señaló que más de 100 empresas brasileñas ya están instaladas en el país, en sectores como industria, energía, servicios, infraestructura y turismo. Esa presencia, sostuvo, refleja confianza en un ambiente de negocios caracterizado por estabilidad política, macroeconómica y jurídica.

Oddone puso el énfasis en la construcción institucional del país. Ante empresarios brasileños, sostuvo que Uruguay logró consolidar durante décadas una combinación poco frecuente en la región: democracia estable, reglas de juego claras, alternancia política y continuidad en aspectos centrales de la política económica. Según el ministro, esa previsibilidad es uno de los activos más relevantes que el país puede ofrecer a inversores de largo plazo.

El jerarca también destacó la matriz eléctrica uruguaya, con fuerte presencia de fuentes renovables, como un diferencial en un contexto internacional donde la sostenibilidad, los costos energéticos y la trazabilidad ambiental pesan cada vez más en las decisiones de inversión. Para empresas con operaciones regionales, Uruguay ofrece no solo estabilidad institucional, sino también una plataforma energética alineada con exigencias globales.

La jornada incluyó un panel de empresas brasileñas con operaciones en Uruguay. Participaron representantes de Pátria, Marfrig y Cubo Itaú, que compartieron experiencias concretas de instalación, crecimiento y expansión desde el país. Los testimonios apuntaron a un mismo eje: Uruguay como base confiable para estructurar negocios regionales, gestionar inversiones y operar con reglas previsibles.

El caso de Marfrig tiene valor simbólico. La empresa brasileña inició en Uruguay uno de sus primeros pasos de internacionalización y hoy ocupa un lugar destacado en la industria frigorífica nacional. Su presencia muestra cómo inversiones brasileñas pueden integrarse a cadenas productivas uruguayas, generar empleo y fortalecer la inserción exportadora.

Pátria, por su parte, remarcó la importancia de contar con seguridad jurídica para proyectos de largo plazo. En sectores de infraestructura, inversión financiera, energía o activos reales, la previsibilidad normativa suele pesar tanto como la rentabilidad esperada. Uruguay busca justamente diferenciarse en ese punto frente a otros destinos regionales más volátiles.

Cubo Itaú representa otra dimensión de la relación bilateral: innovación, tecnología y servicios. La presencia de actores vinculados a ecosistemas digitales confirma que la agenda Brasil-Uruguay ya no se limita a comercio tradicional, agroindustria o inversiones industriales, sino que incorpora startups, servicios globales, fintech, talento y economía del conocimiento.

Brasil es el principal socio comercial de Uruguay en la región y uno de los mayores orígenes de inversión extranjera directa. En 2025 representó más del 14% de las exportaciones uruguayas de bienes, con ventas cercanas a los 2.000 millones de dólares. Además, mantiene presencia inversora relevante en sectores estratégicos como carne, finanzas, servicios, industria y energía.

La relación tiene una base estructural. Brasil ofrece un mercado de más de 200 millones de personas, proximidad geográfica, complementariedad productiva y escala. Uruguay, en cambio, ofrece estabilidad, acceso al Mercosur, regímenes de promoción de inversiones, zonas francas, talento calificado, infraestructura logística y una institucionalidad valorada por empresas que buscan operar regionalmente con menor riesgo.

Ese punto fue central en la presentación. Uruguay no compite con Brasil por tamaño de mercado, sino por calidad de plataforma. Para una empresa brasileña, instalarse en Uruguay puede significar acceso a un entorno más previsible para centralizar servicios, administrar inversiones, desarrollar innovación, gestionar operaciones regionales o utilizar regímenes específicos de comercio, logística y exportación.

La estrategia también se inscribe en una política activa de atracción de inversiones. Uruguay XXI viene desarrollando eventos de Propuesta de Valor Uruguay en distintos mercados para mostrar fortalezas del país y generar contacto directo con empresas, fondos, inversores y socios potenciales. San Pablo, principal centro económico de Brasil, aparece como un punto natural para esa agenda.

El interés brasileño tiene además una lectura regional. En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, cambios tecnológicos, transición energética y reconfiguración de cadenas de suministro, las empresas buscan ubicaciones seguras desde donde operar con flexibilidad. Uruguay intenta posicionarse como una respuesta a esa necesidad.

La oportunidad, sin embargo, exige continuidad. Atraer empresas brasileñas no depende solo de eventos de promoción. Requiere mantener estabilidad macroeconómica, competitividad de costos, calidad regulatoria, infraestructura, disponibilidad de talento, acuerdos comerciales y capacidad para resolver cuellos de botella logísticos o administrativos.

El desafío para Uruguay será transformar interés en inversión concreta. El país tiene una buena reputación regional, pero debe sostenerla con políticas consistentes, velocidad de respuesta y una oferta clara para sectores como servicios globales, tecnología, agroindustria, energía, logística, infraestructura y finanzas.

La señal desde San Pablo fue clara: Uruguay quiere ocupar un lugar más activo en la estrategia de internacionalización de empresas brasileñas. No como mercado final de gran escala, sino como plataforma confiable para crecer, innovar y operar regionalmente. En una América Latina marcada por incertidumbre, ese atributo puede ser una ventaja decisiva.

 

Imagen: Portal Uruguay XXI

Economía
2026-05-14T18:24:00

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