Uruguay y Paraguay compiten por las fortunas brasileñas
14.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Los inversores de alto patrimonio buscan estabilidad, ventajas fiscales y oportunidades inmobiliarias. El resultado electoral entre Lula y Flávio Bolsonaro podría modificar sus decisiones.
Uruguay y Paraguay se encuentran en una creciente competencia por atraer capitales de ciudadanos brasileños de alto patrimonio, en un escenario marcado por los cambios tributarios en Brasil y la incertidumbre sobre el resultado de la segunda vuelta presidencial del próximo 25 de octubre.
Mientras Uruguay apuesta a su estabilidad institucional, seguridad jurídica y calidad de vida, Paraguay ofrece menores costos operativos y condiciones atractivas para el desarrollo de nuevos negocios.
La definición electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro podría incidir en las decisiones de inversión, aunque los especialistas advierten que los movimientos de grandes patrimonios responden a estrategias que suelen extenderse más allá de un período de gobierno.
Cambia el perfil del inversor brasileño
Según un relevamiento publicado por El Observador, Uruguay está recibiendo un perfil diferente de inversores brasileños. Matías Ruvira, socio de la consultora RVA, explicó que anteriormente predominaban personas que invertían alrededor de US$ 550.000 en propiedades y permanecían unos 60 días al año en el país, buscando obtener la residencia fiscal y acceder a beneficios tributarios.
Actualmente, ese segmento perdió protagonismo frente a oficinas de administración de grandes patrimonios familiares, conocidas como family offices, que manejan inversiones de mayor magnitud. Los nuevos interesados buscan diversificar activos, reducir su exposición a riesgos y proteger parte de su patrimonio fuera de Brasil.
Francesca Magno, socia de Andersen en Uruguay, señaló que las inversiones se concentran especialmente en el sector agropecuario y en el mercado inmobiliario. En este último caso, las operaciones pueden oscilar entre US$ 1 millón y US$ 7 millones, principalmente en propiedades de alta gama ubicadas en Punta del Este y José Ignacio.
Los apartamentos de lujo, con servicios y comodidades adicionales, figuran entre las preferencias de los compradores brasileños. También existe un segmento que adquiere apartamentos de menor valor en Montevideo, destinados a obtener ingresos mediante alquileres.
Inversiones más allá de los inmuebles
El interés brasileño no se limita al mercado inmobiliario. Ruvira señaló que también se utilizan sociedades uruguayas para desarrollar operaciones internacionales, actividades comerciales, administración de participaciones empresariales y negocios vinculados al software.
Sin embargo, según su experiencia, actualmente se observa una mayor inclinación hacia la estructuración de patrimonios y operaciones internacionales que hacia la inversión directa en nuevas empresas locales. Esta distinción resulta relevante porque no toda radicación de capital extranjero produce los mismos efectos sobre la economía uruguaya.
La adquisición de propiedades puede dinamizar la construcción y los servicios, mientras que las inversiones productivas tienen otras consecuencias sobre el empleo, la innovación y la generación de valor agregado.
Paraguay ofrece menores costos
Paraguay aparece como uno de los principales competidores regionales de Uruguay. Su atractivo se concentra en los costos operativos, el régimen tributario y las posibilidades de desarrollar actividades empresariales.
Para Ruvira, el país vecino resulta especialmente interesante para empresarios jóvenes y personas que buscan iniciar nuevos negocios.
Magno, en cambio, considera que ambos destinos ofrecen propuestas diferentes y no necesariamente compiten por el mismo tipo de inversor.
Uruguay atrae especialmente a quienes ya consolidaron un patrimonio y priorizan la estabilidad, la calidad de vida y la posibilidad de establecerse con sus familias. Martín Ruiz, asociado del estudio Guyer & Regules, sostuvo que Paraguay representa una competencia concreta, aunque también puede complementar las inversiones realizadas en territorio uruguayo.
En ese escenario, un mismo empresario brasileño podría utilizar Paraguay como plataforma de negocios y Uruguay como destino residencial o de diversificación patrimonial.
Las elecciones brasileñas pueden alterar los incentivos
La segunda vuelta presidencial introduce una variable adicional. Una eventual modificación de la política tributaria brasileña podría cambiar los incentivos económicos para trasladar capitales al exterior.
Ruiz señaló que, de concretarse las propuestas de menor presión fiscal atribuidas a Flávio Bolsonaro, algunos inversores podrían encontrar menos razones tributarias para establecerse en Uruguay.
En cambio, la continuidad de las políticas actuales podría mantener el interés de quienes buscan alternativas fiscales y patrimoniales fuera de Brasil.
Sin embargo, Ruvira advirtió que el resultado electoral, por sí solo, difícilmente provoque una salida masiva de capitales. Las decisiones de adquirir inmuebles, establecer residencia o reorganizar patrimonios suelen responder a estrategias de largo plazo.
La seguridad, la estabilidad jurídica y la calidad de vida continuarán siendo factores relevantes, independientemente de quién resulte electo.
Un desafío para Uruguay
La competencia por atraer inversiones brasileñas plantea oportunidades, pero también interrogantes sobre sus efectos económicos. La llegada de grandes patrimonios puede impulsar la actividad inmobiliaria, los servicios profesionales y determinados segmentos del consumo.
No obstante, la magnitud de las inversiones no permite medir automáticamente su contribución al desarrollo productivo. Para Uruguay, el desafío consiste en aprovechar su estabilidad institucional y su atractivo internacional para captar capitales que también contribuyan a generar empleo, innovación y actividad económica sostenible.
La definición electoral brasileña podrá modificar algunos incentivos, pero la competencia con Paraguay continuará dependiendo de factores estructurales.
Más allá del resultado del 25 de octubre, Uruguay deberá demostrar que puede ofrecer algo más que ventajas fiscales y propiedades de lujo: condiciones para transformar el capital que llega en inversión productiva y desarrollo económico.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias