AMÉRICA LATINA / CRECIMIENTO Y PUNTO DE PARTIDA

Venezuela lidera la proyección regional de la Cepal, pero desde una economía todavía golpeada

29.04.2026

CARACAS (Uypress) – La Cepal proyectó que Venezuela crecerá 6,5% en 2026, el mayor avance entre los países de América Latina si se excluye al Caribe y, por tanto, a Guyana. El dato refleja una reactivación petrolera y de inversiones, pero parte de una economía que viene de una de las mayores caídas de la región.

La actualización fue publicada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe el 27 de abril. El organismo estimó que América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, una leve revisión a la baja frente al 2,3% previsto en diciembre. Para América Latina, sin el Caribe, la proyección también es de 2,2%, mientras que América del Sur crecería 2,4%.

En ese mapa, Venezuela aparece con una expansión estimada de 6,5%, por encima de Paraguay y Nicaragua, ambos con 4,5%, y de Panamá, Guatemala y República Dominicana, con 4,0%. Si se incluye el Caribe, Guyana queda claramente por encima, con una proyección de 16,3%, impulsada por su boom petrolero.

La lectura, sin embargo, exige mirar el punto de partida. Venezuela viene de una contracción prolongada, marcada por colapso productivo, hiperinflación, caída de la industria petrolera, migración masiva, sanciones y deterioro institucional. Reuters recordó que la economía venezolana se redujo drásticamente después de 2013, cuando la producción petrolera se desplomó, la inflación se disparó y la pobreza aumentó.

Por eso, crecer 6,5% no significa que Venezuela haya recuperado su nivel histórico de bienestar ni su capacidad económica previa. En economías que cayeron mucho, los rebotes porcentuales pueden ser altos sin que eso implique una normalización plena. El dato de Cepal señala una mejora relevante, pero sobre una base deprimida.

La revisión al alza está asociada al giro político y económico abierto bajo el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, reconocido de facto por actores internacionales tras la salida de Nicolás Maduro del poder. Bloomberg Línea informó que la Cepal elevó su estimación para Venezuela desde 3,0% en diciembre hasta 6,5%, en un contexto de apertura gradual a inversión privada y reactivación energética.

El sector petrolero vuelve a ser el centro de esa expectativa. Reuters informó que Eni firmó un acuerdo con el Ministerio de Petróleo y PDVSA para relanzar un proyecto de crudo pesado en la Faja del Orinoco, mientras Chevron, Shell y Repsol también avanzaron en acuerdos para confirmar o ampliar sus operaciones en Venezuela.

La mejora también se apoya en una recomposición parcial de producción. Reuters informó que empresas de servicios petroleros comenzaron a reactivar equipos almacenados por años y que el gobierno venezolano proyecta elevar la producción desde 1,1 millones de barriles diarios hasta 1,37 millones hacia fin de año, aunque esa meta depende de equipos, financiamiento, contratos y capacidad operativa.

La comparación regional muestra otro contraste. Argentina crecería 3,3%, Perú 3,2%, Colombia 2,5%, Ecuador 2,4%, Brasil y Chile 2,0%, Uruguay 1,6% y México 1,5%. Es decir, varias economías más estables crecerán menos, pero desde estructuras productivas, institucionales y sociales menos deterioradas que la venezolana.

El entorno global tampoco es neutro. La propia Cepal advirtió que la región enfrenta un contexto más complejo, marcado por tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas, menor dinamismo del comercio mundial y presiones inflacionarias. Según el organismo, 24 de los 33 países de América Latina y el Caribe desacelerarían su crecimiento en 2026.

La guerra en Medio Oriente agrega una variable central para América Latina. El Banco Mundial proyectó que los precios de la energía subirán 24% en 2026, con el Brent promediando US$86 por barril y un escenario adverso de hasta US$115 si se prolongan las interrupciones en infraestructura y rutas como Ormuz. Ese shock favorece a productores de hidrocarburos, como Venezuela, Guyana, Brasil o Argentina, pero encarece costos para importadores netos y presiona inflación, fertilizantes, transporte y alimentos.

Ahí está la paradoja regional. Un petróleo más caro puede mejorar ingresos externos de Venezuela y acelerar inversiones en campos que estaban paralizados, pero al mismo tiempo deteriora el poder adquisitivo y el crecimiento de países importadores. La Cepal ya advirtió que el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril se ubicó 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, generando presiones inflacionarias y encarecimiento de producción y transporte.

El liderazgo proyectado de Venezuela, entonces, no debe leerse como una señal simple de fortaleza regional. Es, más bien, una combinación de tres factores: una base de comparación muy baja, una reapertura petrolera con respaldo externo y un escenario internacional que vuelve a premiar a los países con energía disponible. La sostenibilidad de ese crecimiento dependerá de algo más que del precio del crudo: requerirá inversión real, estabilidad política, reglas confiables, recuperación institucional y alivio financiero.

Para América Latina, el dato venezolano muestra una región cada vez más heterogénea. Guyana crece por petróleo nuevo; Venezuela rebota desde una crisis profunda; Paraguay sostiene dinamismo agroindustrial; y las grandes economías —Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia— avanzan con ritmos moderados. La Cepal advierte que el problema de fondo sigue siendo el bajo crecimiento estructural. Venezuela puede encabezar la tabla de 2026, pero el desafío regional continúa siendo convertir rebotes coyunturales en desarrollo sostenido.

Economía
2026-04-29T09:44:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias